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Hace un año Barak Obama llegaba a la Casa Blanca. Se trata de un abogado, elocuente; ya fue senador y, lo que es sorprendente, es una “gente de color” como dicen en los EUA. En puridad, es un mulato de padre africano, negro y madre estadounidense, blanca. Era una situación insólita para ese país en el que aún hay racismo. Su llegada al gobierno despertó muchas expectativas, sobre todo después de los 8 años del belicista y prepotente Bush.
Llegó Barak con una altísima popularidad (más de 70%) y hasta, con lo que se llamó obamomanía. Mas las cosas han cambiado poco en los EUA y menos aún en el mundo. Uno de los primeros actos de Obama fue firmar la orden de cierre de la cárcel de Guantánamo. Iban a tomarse su tiempo, tenía que desaparecer en unos meses, en un año, pero ahí sigue todavía y retiene a ciudadanos árabes, afganos a quienes no se les ha iniciado juicio. Y fueron torturados y vejados horrorosamente.
Prometió que retiraría las tropas de ocupación de Irak. Allí, las tropas yanquis, no fueron a “liberar” a los iraquíes de la tiranía de Sadam Hussein, a quién acusaban de querer de desatar una guerra bacteriológica y una guerra nuclear. Mostraron, en la sede de la ONU, fotografías de rampas de lanzamiento de misiles que podían tener cabezas nucleares. Todo un vergonzoso fotomontaje. En realidad fueron a Irak a tomar sus yacimientos de hidrocarburos. Lo terrible es que hubiera costado tanta destrucción de tanto valor cultural y sobre todo que se hubiera dado lugar a atrocidades, como la cárcel de Abu Graib. Nada ha corregido Obama.
Peor aún en Afganistán. Exactamente los días en los que recibía el premio Nóbel de la paz, Obama, envió 30.000 soldados más y pasó la cifra de los 100.000. Pero los talibanes acosan a la soldadesca yanqui, los matan a diario y han demostrado que pueden atacar el palacio donde está Karzai, el presidente títere. Afganistán puede ser el nuevo Vietnam de EUA.
Podemos mencionar otros actos “fallidos” de Obama, como que se le ha ido al suelo su plan de reforma de la salud. Pero es sobre todo la esencia de la política interior y exterior la que no ha cambiado. Su actuación en Haití por el terremoto que casi lo ha destruido, visibiliza la política del Departamento de Estado y el Pentágono. Mientras Venezuela enviaba un avión con medicamentos, médicos y rescatistas a los 30 minutos de la catástrofe e inmediatamente después lo hacía Cuba, EUA enviaba 10.000 soldados. Lo que aparenta ser ayuda humanitaria “rápida y efectiva” es para los observadores un ensayo más de ocupación de un “Estado fallido”. Reconstruyeron la torre de control del aeropuerto capitalino. Está bien. Pero después determinaban quién aterriza y quién no. Lo denunció un ministro francés. En todo hay señales que contradicen y hacen del primer año de Obama, al hemos deseado mejor suerte, un aplazamiento rotundo.
Por Marcos Domich, Partido Comunista de Bolivia
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