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The U.S. Peace Council denounces the continuing aggression by the Trump administration against the Bolivarian Republic of Venezuela. We call on the Trump administration to immediately stop the illegal sanctions, to dismiss the false charges brought against Venezuela’s leaders, and to withdraw the U.S. war ships from the coast of Venezuela. We call on Congress to strongly oppose this latest attack by the Trump administration on Venezuela.

With the election of Hugo Chavez in 1999 Venezuela began to take an independent course. Since this time, the United States has acted to undermine and to overthrow the Bolivarian government with the use of coups and sanctions, and now with a dubious indictment of the democratically elected President of Venezuela, Nicolás Maduro Moros. This represents an outrageous abuse of the U.S. criminal justice system.

The indictment, which was published on March 27, 2020 in the Federal Court of the Southern District of New York, accuses President Maduro, and other members of his government, of trafficking drugs into the U.S. along with members of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC). The reality is, that since the Venezuelan government discontinued allowing the U.S. Drug Enforcement Agency (DEA) to operate in its territory in 2005, the rate of drug trafficking has dropped dramatically. An estimated that 90 percent of cocaine that enters the U.S. comes from Colombia. Venezuela used its influence, and a great deal of resources, promoting a peace agreement between the FARC and the Colombian government that included measures to end drug trafficking in the region and has shown time and again Venezuela’s commitment to eradicating drug trafficking.

This indictment represents a brazen attempt to interfere in the internal affairs of sovereign Venezuela at a time when the Bolivarian government is making great efforts to combat the COVID-19 virus. The U.S. has a sordid history of “lawfare,” using criminal justice system as a method of hybrid war against governments and movements that it opposes. The U.S. has used its criminal justice systems to attack, either directly or in concert with forces in other countries, the former presidents of Brazil Lula da Silva and Dilma Rousseff, former President Rafael Correa of Ecuador, and against senior members of the FARC. The indictment against President Maduro is a cynical political ploy designed to undermine Venezuela’s independent course.

On April 1st, it was announced that the United States is sending warships to the coast of Venezuela, purportedly for “drug interdiction.” Warship sent near another country only increases tension and is an attempt to intimidate the people and the legitimate government of Venezuela. This aggressive act of the United States comes a little over a week after the General Secretary of the United Nations called on governments around the world to cease military actions in order to coordinate the fight against the pandemic of COVID-19. This humanitarian call fell on deaf ears in the Trump Administration which continues its campaign against sovereign Venezuela.

The U.S. Peace Council stands with the people of Venezuela who suffer from sanctions and other provocations designed to undermine the sovereignty of their country. We call on the Trump administration to end all aggressive actions against the government and people of Venezuela; to repeal all sanctions; to dismiss the indictment against President Maduro; and withdraw all of the warships from the coast of Venezuela.

Hands off Venezuela!

The Executive Committee
of the U.S. Peace Council

EL CONSEJO DE PAZ DE LOS ESTADOS UNIDOS DENUNCIA LA CONTINUA AGRESIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP CONTRA VENEZUELA

2 de abril de 2020

El Consejo de Paz de los Estados Unidos denuncia la continua agresión de la administración Trump contra la República Bolivariana de Venezuela. Hacemos un llamado a la administración Trump para que detenga inmediatamente las sanciones ilegales, desestime los falsos cargos presentados contra los líderes de Venezuela y retire los barcos de guerra estadounidenses de la costa de Venezuela. Pedimos al Congreso que se oponga firmemente a este último ataque de la administración Trump contra Venezuela.

Con la elección de Hugo Chávez en 1999, Venezuela comenzó a tomar un rumbo independiente. Desde entonces, los Estados Unidos han actuado para socavar y derrocar al gobierno bolivariano con el uso de golpes de estado y sanciones y ahora con una dudosa acusación del presidente democráticamente elegido en Venezuela, Nicolás Maduro Moros. Esto representa un escandaloso abuso del sistema de justicia penal de los Estados Unidos.

La acusación, que se publicó el 27 de marzo de 2020 en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, acusa al Presidente Maduro y a otros miembros de su gobierno, de tráfico de drogas hacia los Estados Unidos junto con miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La realidad es que desde que el gobierno venezolano dejó de permitir que la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) operara en su territorio en 2005, la tasa de tráfico de drogas ha disminuido drásticamente. Se estima que el 90 por ciento de la cocaína que entra a los Estados Unidos proviene de Colombia. Venezuela utilizó su influencia y una gran cantidad de recursos, para promover un acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno colombiano que incluía medidas para acabar con el narcotráfico en la región y que ha demostrado una y otra vez el compromiso de Venezuela con la erradicación del narcotráfico.

Esta acusación representa un descarado intento de interferir en los asuntos internos de la Venezuela soberana en un momento en que el gobierno bolivariano está haciendo grandes esfuerzos para combatir el virus COVID-19. Los Estados Unidos tienen una sórdida historia de "lawfare", utilizando el sistema de justicia penal como un método de guerra híbrido contra los gobiernos y movimientos a los que se opone. Los Estados Unidos han utilizado sus sistema de justicia penal para atacar, ya sea directamente o en concierto con fuerzas de otros países, a los ex presidentes de Brasil Lula da Silva y Dilma Rousseff, al ex presidente de Ecuador Rafael Correa y a altos miembros de las FARC. La acusación contra el Presidente Maduro es una cínica estratagema política diseñada para socavar el curso independiente de Venezuela.

El 1 de abril se anunció que los Estados Unidos están enviando buques de guerra a la costa de Venezuela, supuestamente para "la interdicción de drogas". El envío de un buque de guerra cerca de otro país sólo aumenta la tensión y es un intento de intimidar al pueblo y al gobierno legítimo de Venezuela. Este acto agresivo de los Estados Unidos llega poco más de una semana después de que el Secretario General de las Naciones Unidas pidiera a los gobiernos de todo el mundo que cesaran las acciones militares para coordinar la lucha contra la pandemia de COVID-19. Este llamado humanitario cayó en oídos sordos de la Administración Trump que continúa su campaña contra la soberanía de Venezuela.

El Consejo de Paz de los Estados Unidos está al lado del pueblo de Venezuela que sufre sanciones y otras provocaciones diseñadas para socavar la soberanía de su país. Hacemos un llamado a la administración Trump para que ponga fin a todas las acciones agresivas contra el gobierno y el pueblo de Venezuela; para que revoque todas las sanciones; para que desestime la acusación contra el Presidente Maduro; y para que retire todos los buques de guerra de la costa de Venezuela.

¡Manos fuera de Venezuela!

El Comité Ejecutivo
del Consejo de Paz de los Estados Unidos

Source:

World Peace Council

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