12 | 12 | 2019

Estados Unidos ha culminado su amenaza de romper el equilibro nuclear estratégico que se estableció hace más de tres décadas: su salida unilateral del Tratado INF sobre misiles de corto y medio alcance, suscrito con la Unión Soviética en 1987, así lo confirma. Previamente, con la ayuda de la OTAN para justificar su disposición, Washington ha mantenido una insistente campaña de acusaciones contra Moscú, señalando a Rusia, frente a todas las evidencias, como culpable de la violación del Tratado, y rechazando además la última oferta rusa para, al menos, acordar una moratoria en el despliegue de misiles de corto y medio alcance.

Paso a paso, Estados Unidos ha ido destruyendo los lazos de seguridad y desarme que obligaban a Moscú y Washington: así lo hizo en 2002 con su salida unilateral del Tratado ABM, firmado con la Unión Soviética en 1972; un acuerdo que limitaba los sistemas antibalísticos de las dos grandes potencias nucleares, y que abría el camino a la reducción de los arsenales atómicos en el mundo, como hicieron los sucesivos tratados START. Ahora, la imprudente decisión de Trump y sus halcones ha ido acompañada de mentiras, puestas en evidencia ante las pruebas que el Pentágono realiza este verano con misiles prohibidos por el INF y que podría desplegar a corto plazo en territorio europeo.

Otras señales jalonan esa temeraria política de los Estados Unidos: tras su salida unilateral del Tratado nuclear 5+1 con Irán (medida denunciada por Rusia, China y la Unión Europea) destacados miembros del gobierno norteamericano, y el propio Trump, han anunciado también que no aceptarán prorrogar la vigencia del Tratado START III, el último de los grandes acuerdos nucleares entre las potencias atómicas que sigue en vigor, y que expira en 2021. El riesgo de una escalada nuclear en el mundo, la posibilidad de que aumenten los arsenales nucleares norteamericanos en Europa, acompañados de un clima de enfrentamiento entre las grandes potencias, y el peligro de una nueva carrera de armamentos configuran un inquietante futuro.

La demolición de los acuerdos nucleares que han asegurado la estabilidad estratégica en el mundo no puede recibirse como una buena noticia; porque no hay duda de que la temeraria e irreflexiva política exterior de Trump pretende conseguir ventajas sobre otros (singularmente, Rusia y China) pretendiendo asegurar así su predominio militar en el planeta. Estados Unidos, armado con la vieja prepotencia imperialista, exponiendo a la vista del mundo la mentira de que su objetivo es consolidar la seguridad y la paz, está poniendo en riesgo la paz y la convivencia planetarias, porque ¿quién puede creer a Estados Unidos, responsable de todas las sanguinarias guerras de los últimos veinte años que han causado ya millones de muertos?

La hora exige levantar un nuevo clamor por la paz y por el desarme nuclear. Por eso, el Partido Comunista de España denuncia la salida unilateral de Estados Unidos del Tratado INF, pide al gobierno español y a la Unión Europea que se opongan activamente a los planes de rearme norteamericanos, y llama a la clase trabajadora y al pueblo español a combatir con firmeza a esa decisión estadounidense, y que engrosen las filas y las protestas del movimiento por la paz y por el desarme nuclear en el mundo.

Fuente:

PCE – Partido Comunista de España

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