Miércoles, 29. Marzo 2017

Cabeza de la manifestación. Foto: RedGlobeCabeza de la manifestación. Foto: RedGlobeVarios miles de personas se manifestaron el sábado en Múnich en contra de la “Conferencia de la Seguridad” que tuvo lugar este fin de semana en el hotel «Bayerischer Hof». Los allí reunidos son según los manifestantes los principales responsables de la miseria de los refugiados, de la guerra, la pobreza y las catástrofes ecológicas”. Lo único que les interesaría sería “mantener su predominio mundial y los intereses y el beneficio de las empresas multinacionales”. Se manifestaron para ser “arena y no aceite en el engranaje” de la maquinaria de guerra. Con una manifestación y una cadena humana se rodeó de forma simbólica el lugar del acto.

En total tomaron parte en las acciones del movimiento pacifista según datos de los organizadores unas 4000 personas. La policía tan solo llegó a contar 1900. No solo quitaron importancia a dichas protestas, sino que también las impidieron en parte. Un autobús que debería haber traído manifestantes desde Núremberg a Múnich fue retenido durantes horas, con lo que los pasajeros solamente pudieron tomar parte en la concentración final en la plaza Marienplatz. La policía justificó dicha acción con la excusa de que el autobús habría circulado por una zona de seguridad acordonada, lo cual es inimaginable teniendo en cuenta las medidas de seguridad existentes. La portavoz de prensa de la policía de Múnich no quiso hacer declaraciones a este medio.

Unos 4000 policías participaron este fin de semana en la protección de la “Conferencia de Seguridad”. Ya incluso en la ciudad de Augsburgo había agentes esperando a los activistas en las vías del tren. “¿Son ustedes los del movimiento de los ´60 que van a manifestarse en Múnich?”, preguntó un agente al grupo. “Tenemos una orden de informar sobre grupos grandes”.

Bloque de las juventudes. Foto: RedGlobeBloque de las juventudes. Foto: RedGlobe“Imagináos lo que vale este despliegue policial”, se indignaba un portavoz del bloque juvenil desde un altavoz instalado en un camión. En ese bloque marcharon las juventudes del partido comunista, el SDAJ, las juventudes del sindicato ver.di y otros grupos. En las pancartas presentaban cuentas sobre el coste de la conferencia: “Esta conferencia cuesta lo mismo que 91743 libros escolares nuevos”.

La cabecera de la manifestación la formaron una buena docena de motoristas del club “Kuhle Wampe” (panzas frías, en alemán), así como un camión de los bomberos tuneado que trajeron para “apagar el fuego de los incendiarios” y que sirvió de escenario en movimiento. Desde este vehículo rojo hizo un llamamiento la cabaretista Lisa Fitz a desconfiar de las declaraciones de medios y de políticos. En especial hizo un llamamiento a sus interlocutores: “La que solo lee Mujer con corazón (Revista semanal alemana de la prensa del corazón dirigida al público femenino), al final es solo una mujer sin cerebro”.

Durante la manifestación varios cientos de refugiados, sobre todo de Afganistán y de Sierra Leona, llamaron a la atención sobre su situación y exigieron el derecho a permanecer en el país para todos aquellos que buscan protección internacional. El teólogo Eugen Drewermann recordó en la concentración final al escritor y periodista Kurt Tucholsky: “¡Los soldados son asesinos!” La guerra, según el orador, no puede ser jamás un oficio normal, como trata de transmitir la Ministra de Defensa Ursula von der Leyen. La portavoz para las relaciones internacionales del partido Die Linke en el parlamento alemán, Sevim Dagdelen, criticó el apoyo del gobierno a la dictadura de Recep Tayyip Erdogan en Turquía. Se trata de un esperpento, el hecho de que Berlín y Ankara hayan acordado un „trabajo conjunto intensivo contra el terrorismo, “ya que para Erdogan la lucha contra el terrorismo no significa otra cosa que luchar contra los kurdos”.

Fuente: Diario junge Welt / Traducción: Carmela Negrete

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