15 | 09 | 2019

La confrontación electoral muestra descarnadamente cómo se utiliza toda la maquinaria ideológica mediática en la cruzada para blindar este sistema político en quiebra, y, no se escatima, desde los medios de comunicación, adjetivos para criminalizar nuestro proyecto socialista. La Burguesía Imperialista, en sus ansias de rapiña, quiere aumentar sus tasas de beneficio y adueñarse de todos los recursos del planeta. Es la agudización de la lucha de clases.

La contradicción entre trabajo y capital se expresa con toda su crudeza en un contexto de agresión a los pueblos y a la clase obrera: la precarización laboral, el desempleo, las privatizaciones del sector público, el recorte de libertades y la violencia de Estado, son señales inquietantes de un presente donde los ricos son, menos y más ricos, y los pobres son, más, y más pobres. El paradigma de este sistema es obtener más beneficios a costa de la explotación de la clase obrera y el expolio de los recursos naturales del Planeta.

Las contradicciones entre el polo imperialista occidental y las economías emergentes esta colisionando en forma de conflictos armados. En ese sentido, la guerra de Siria o la involución en el proceso soberano y Bolivariano de Venezuela, son una demostración de que el Imperialismo no va a respetar ningún espacio de soberanía nacional, y menos, si este, se conforma con características populares o socialistas. La humanidad y el internacionalismo proletario tienen un reto titánico, hacer frente a la crisis estructural y terminal del Capitalismo Imperialista en descomposición. La OTAN es la alianza militar más poderosa, peligrosa y agresiva, en manos del Imperialismo Yanqui y está llevando al globo terráqueo al colapso.

En la Europa de la UE se fortalecen los partidos fascistas y se gobierna en alianza con ellos. Es una opción más agresiva del capital, es el freno al Frente Obrero y Popular. El avance del filo-fascismo en España es la apuesta más violenta de la Oligarquía, también es el resultado del papel de la socialdemocracia, y la posición errática de organizaciones obreras, que fueron en su día, referente en las luchas contra el Franquismo por sus principios revolucionarios, principios que en este periodo monárquico decidieron abandonar. La influencia de estas organizaciones entre las masas trabajadoras está permanentemente cuestionada por la asimilación de conductas, formas e idearios ajenos a los intereses del proletariado. Esta situación, que no solo se mantiene en el tiempo, sino que incluso se agudiza más, va minando la necesaria unidad de clase.

La ideología reaccionaria se refuerza en el momento que aparece con más claridad la confrontación entre clases. La lucha entre burguesía y proletariado. Es una etapa de pérdida de derechos políticos, económicos y sociales. Es una coyuntura sin un referente claro, sin proyecto organizativo consecuente con los intereses del proletariado, una etapa que abona el desencanto y la deserción en las filas revolucionarias.

Los marxistas-leninistas no podemos estar ausentes de esta confrontación, tenemos que consolidar la alternativa, un freno al sistema de explotación de nuestra clase; es una exigencia combatir la tergiversación malévola y constante que hacen los adláteres y paniaguados del sistema contra las ideas del marxismo-leninismo, las ideas que llevarán a la clase obrera a la emancipación. Desmontemos la farsa de la “transversalidad”: el nuestro no es un proyecto transversal, es el proyecto de una clase, la clase trabajadora. Si, efectivamente, existe alternativa a la explotación capitalista, la Sociedad Socialista. Denunciemos las falacias del “empoderamiento” de las personas (¿qué empoderamiento existe cuando millones de seres humanos se encuentran en la pobreza más absoluta?). No existen los buenos gestores que, una vez elegidos democráticamente, velarán por los intereses de los trabajadores pobres en las instituciones burguesas. El Estado es la expresión de la clase dominante, y la clase dominante es la banca y el IBEX 35: la burguesía. Sentémonos los marxistas, los comunistas, a hablar, debatir y discutir sin tapujos estos temas que son vitales para el conjunto de nuestra clase.

Los ahora “descreídos marxistas”, los nuevos Gurús de la “izquierda, transversal, plural y poliédrica” como afirman, son los advenedizos de última hora del sistema capitalista, los oportunistas de siempre, que reformulan sus filosofías al dente para fomentar estrategias electorales que sirvan de muleta al sistema.

Manifestamos nuestra preocupación por abordar la lucha política solo en clave electoral, sin generar un espacio organizativo real que eleve la conciencia de clase y revolucionaria que necesitan las masas. El evento electoral que se ofrece como un espacio de participación y de decisión de toda la ciudadanía, es en realidad un mecanismo del estado burgués, con el que canaliza el descontento de las masas, y sirve para legitimarlo y atizar a la clase obrera con otra ofensiva a las libertades y los derechos sociales. Nosotros no caemos en tan burda trampa.

El resultado de estas elecciones facilitará la estrategia urdida por la oligarquía de este país. El capitalismo en España tiene hoy en la llamada socialdemocracia su mejor opción de gobierno. Es un panorama donde la burguesía necesita aplicar nuevas medidas de ajuste y aumentar la tasa de explotación, dar un mayor impulso a la concentración monopolística, incrementar las privatizaciones y decidir una mayor participación en las políticas del saqueo imperialista y la guerra.

Este contexto, “con el imaginario de derrota de la derecha”, debería impulsar los cambios estructurales que beneficien a las capas populares. Existe un marco potencial para acuerdos, es hora de reformular el modelo de Estado. Con el aumento electoral de fuerzas que se reclaman de izquierda, independentistas y republicanas, es “obvio el advenimiento de la Tercera República”. La República que nosotros proponemos es la Socialista y Confederal, la que defenderá su soberanía frente a la OTAN y el Imperialismo, la que resolverá en beneficio de las capas populares la contradicción trabajo/capital y el derecho a la autodeterminación como formula democrática de resolución del hecho nacional. Sinceramente no vemos a las fuerzas políticas que componen el parlamento actual capaces de abordar tales reformas. Denunciamos que todas ellas reclamándose de centro, de derecha o de izquierda, están sometidas a los designios de la OTAN y el FMI.

Estas elecciones, como termómetro social, indican que las capas populares desean un cambio. Este cambio no puede producirse con una clase política rehén de la Oligarquía heredera del Franquismo. Ahora nos adentramos en una fase donde el combate ideológico adquirirá una importancia de primer orden, para sustraer a la clase obrera y los sectores populares de la dictadura intelectual hegemónica de la burguesía.

¡Es la hora de la unidad de clase! ¡Es el momento de elevar la conciencia revolucionaria! Una intervención más decidida en los frentes de masas implicará la unidad de acción con otras fuerzas revolucionarias que nos conduzcan con la clase obrera y el pueblo al Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

La próxima batalla electoral, en las Elecciones Europeas, se constituye en un nuevo reto que el PCPC enfrentará con la única propuesta política directamente enfrentada a la Europa del capital y la guerra, presentando una opción decidida por la salida de la UE y del euro.

¡Por el Frente Obrero y Popular y la Republica Socialista!

¡Viva el Partido Comunista!

SECRETARÍA GENERAL DEL PARTIT COMUNISTA DEL POBLE DE CATALUNYA (PCPC).

1 de mayo de 2019

Font:

Partit Comunista del Poble de Catalunya

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