Hace unos días se hizo público que el gobierno ha aceptado que Estados Unidos instale un nuevo destacamento de helicópteros de su Marina en la base naval conjunta de Rota, sin ni siquiera modificar el actual Convenio de Cooperación para la Defensa. Con la habitual prepotencia norteamericana, que el gobierno español, sin duda, ha aceptado, la Sexta Flota de la US Navy anunció el 4 de junio, desde su comandancia en Nápoles, que sustituiría los actuales cuatro buques del escudo antimisiles ubicados en Rota por otros barcos similares más modernos, y que, además, iba a instalar un escuadrón de helicópteros de ataque marítimo (HSM) en la base naval situada en territorio español.

Al parecer, el gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado esa decisión injustificable del gobierno norteamericano alegando la situación de interinidad en España, sin reparar en la vulneración de los derechos democráticos del pueblo español que implica, y sin percatarse del menosprecio a la soberanía nacional que comporta esa decisión. El actual convenio entre España y Estados Unidos, firmado hace más de treinta años por el gobierno de Felipe González, convenio que el Partido Comunista de España sigue considerando abusivo e innecesario, lesivo para los intereses de nuestro país, establece un máximo de 5.785 norteamericanos (entre fuerzas permanentes y temporales; la gran mayoría, militares) que, ahora, se verá incrementado.

En mayo de 2013, entró en vigor el Segundo Protocolo de Enmienda al Convenio de Cooperación para la Defensa de 1988, que contemplaba el despliegue de nuevos buques de guerra norteamericanos, dotados de radares AEGIS, con la excusa de que España debía participar en el “programa de defensa contra misiles balísticos de la OTAN”. En realidad, era una decisión que minaba la estructura de los acuerdos internacionales de control del armamento nuclear firmados por Washington y Moscú, peligro que posteriormente se ha incrementado. Tras la salida de Estados Unidos del Tratado ABM, su empeño en instalar escudos antimisiles en Europa y Asia (para hacer frente al hipotético, y falso, peligro de los misiles iraníes y norcoreanos) revelaba su decisión de destruir toda la arquitectura jurídica en que se basa el actual equilibrio internacional. La posterior salida de Estados Unidos del Tratado INF de misiles de corto y medio alcance, y su negativa a prorrogar o renegociar el START III, confirma esa peligrosa deriva armamentista de Washington que puede conducir al mundo a una guerra de consecuencias apocalípticas. Las actuales operaciones militares de acoso contra Irán, con la retirada norteamericana del acuerdo nuclear 5+1, y los agresivos patrullajes en el Mar de la China meridional que lleva a cabo Estados Unidos, forman parte de esa temeraria política del gobierno norteamericano.

La ubicación de esas nuevas fuerzas estadounidenses implica aumentar el número de los militares norteamericanos destinados en España, permite a Estados Unidos continuar con su agresiva política de acoso a otros países y de intervenciones militares en muchos puntos del planeta, en abierto desprecio de las convenciones internacionales. Los barcos de guerra destinados en Rota han realizado misiones en el Mar Negro de acoso a Rusia; se han inmiscuido en el conflicto ucraniano, y han participado en operaciones militares de agresión en Siria, en Libia, y en otros puntos de África, siempre al servicio de la agresiva política exterior norteamericana, que en nada beneficia a nuestro país.

Aceptar ese despliegue, sin ni siquiera negociar los cambios del Convenio, sin informas a las Cortes y a las fuerzas políticas, y hurtando al parlamento y a los ciudadanos la discusión de una decisión de esa envergadura, no solo es un gravísimo menosprecio a la democracia española sino, también, una muestra de la vergonzosa sumisión del gobierno español a las decisiones de Estados Unidos.

El Partido Comunista de España exige la retirada de las fuerzas norteamericanas de nuestro país, demanda que se expresa en las movilizaciones populares que siguen gritando en las calles de nuestro país “OTAN, no; bases, fuera”, reclama explicaciones y debate en el Parlamento de esa decisión y de sus consecuencias. Al mismo tiempo, el Partido Comunista de España seguirá exigiendo al gobierno de Pedro Sánchez que impulse una política de paz y de colaboración internacional para hacer frente a los peligros de guerra en el mundo, riesgo que acrecientan las bases norteamericanas en nuestro país.

¡OTAN, no! ¡Bases, fuera!

Fuente:

PCE – Partido Comunista de España

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