Miércoles, 22. Noviembre 2017

kke greeceEl Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE) rinde honor al centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Rinde honor al acontecimiento transcendental del siglo XX que demostró que el capitalismo no es invencible, que podemos construir una sociedad con organización superior, sin explotación del hombre por el hombre.

La Revolución de Octubre ha demostrado la fuerza de la lucha de clases revolucionaria, la fuerza de los explotados y de los oprimidos, cuando pasan enérgicamente a primer plano y giran la rueda de la Historia hacia delante, hacia la dirección de la liberación social. En el tiempo histórico, fue la continuación de las rebeliones de los esclavos, los levantamientos de los campesinos de la Edad Media, las revoluciones burguesas, y al mismo tiempo significó una culminación y superación de ellos, ya que por primera vez se planteó como objetivo de la revolución la abolición de la sociedad clasista, explotadora. Cuarenta y seis años después del "asalto al cielo" de la heroica Comuna de París, la clase obrera rusa con la Revolución de Octubre materializó el ideal de millones de masas obreras y populares por una vida mejor.

La Revolución de Octubre demostró la validez del pensamiento leninista de que la victoria del socialismo es posible en un país o en un grupo de países, como consecuencia del desarrollo desigual del capitalismo.

La Revolución de Octubre de 1917 fue un acontecimiento de importancia internacional e histórica. Confirmó la capacidad de la clase obrera (como fuerza social que puede y debe dirigir la lucha revolucionaria por una sociedad sin explotación, sin inseguridad, sin pobreza, sin desempleo y guerras) de cumplir con su misión histórica. Además, confirmó que el cumplimiento de la misión histórica de la clase obrera no se determina por el porcentaje que ésta representa en la población económicamente activa, sino por el hecho de que es el portador de las nuevas relaciones socialistas de producción.

Al mismo tiempo, la Revolución de Octubre destacó el papel irreemplazable de la vanguardia política revolucionaria, del Partido Comunista, como factor de dirección no sólo de la revolución socialista, sino además de toda la lucha por la formación, el fortalecimiento, la victoria final de la nueva sociedad comunista.

La llama de la Revolución de Octubre condujo y aceleró la creación de varios Partidos Comunistas, de partidos obreros revolucionarios de nuevo tipo, en contraste con los partidos socialdemócratas de aquella época que habían traicionado a la clase obrera y la política revolucionaria, eligiendo el camino de la integración del movimiento obrero bajo la bandera de la burguesía así como el apoyo de la agresión militar imperialista a expensas del joven estado obrero en Rusia.

La victoriosa Revolución de Octubre fue la continuación de todos los levantamientos obreros anteriores y abrió el camino para el paso histórico de la humanidad "del reino de la necesidad al reino de la libertad". Resumiendo su importancia histórica, Lenin escribió:

"Nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber cuándo, en qué plazo y en qué nación culminarán los proletarios esta obra. Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto el camino, que se ha indicado la dirección."

Las enseñanzas de Octubre son particularmente importantes hoy que la rueda de la Historia parece gire hacia atrás, que el movimiento comunista internacional está en condiciones de crisis y de retroceso, que las consecuencias duraderas de la contrarrevolución (principios de la década de 1990) refuerzan la percepción errónea de muchos trabajadores de que no hay alternativa al capitalismo.

El propio desarrollo histórico ayuda a revelar la propaganda burguesa de que el carácter del proyecto socialista-comunista es utópico. Ningún sistema socio-económico en la Historia de la humanidad no fue establecido de una vez, con una trayectoria recta de victorias de las fuerzas sociales que fueron cada vez los portadores del desarrollo social. Tras el gran levantamiento de los esclavos, Espártaco fue crucificado, pero la esclavitud fue superada históricamente. Después de la revolución burguesa francesa de 1789, Robespierre fue guillotinado, pero el feudalismo ya no tenía futuro.
La burguesía oculta deliberadamente que necesitó aproximadamente cuatro siglos para establecer su poder. Se necesitaron varios siglos después de los primeros disturbios de la burguesía en el siglo XIV en las ciudades comerciales del Norte de Italia, hasta las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX, hasta que se desarrollaron las relaciones capitalistas a un nivel satisfactorio, para que la burguesía lograra imponer la plena abolición de las relaciones de producción feudales. Las derrotas políticas que sufrió la burguesía en aquel período no anulan el hecho de que fue históricamente necesario que las relaciones de producción anticuadas entre los feudales y los esclavos fuesen sustituidas por las relaciones burguesas entre el capitalista y el obrero.

Los representantes políticos de la burguesía argumentan en vano de que el capitalismo es insustituible, eterno y que la lucha de clases revolucionaria ya no es el impulsor de los sucesos históricos.

Durante décadas, la existencia y los logros de la sociedad socialista, que fue inaugurada por la Revolución de Octubre, demostraron que es posible una sociedad sin patrones, sin capitalistas que poseen los medios de producción. Esta conclusión no se puede refutar por el hecho de que en aquel período particular no logró derrotar definitivamente la propiedad capitalista y la ganancia capitalista.

EL SOCIALISMO SIGUE SIENDO NECESARIO, VIGENTE Y REALISTA

La necesidad y la vigencia del socialismo, la posibilidad de abolir la propiedad privada en los medios concentrados de producción derivan del desarrollo capitalista que conduce a la concentración de la producción. La propiedad capitalista es un freno para el carácter social de la producción. La propiedad capitalista cancela la posibilidad de que todos los trabajadores vivan en mejores condiciones organizadas a nivel social que satisfagan las necesidades crecientes humanas: Que todos tengan trabajo sin la pesadilla del desempleo, que trabajen menos horas disfrutando una calidad de vida mejor y servicios de educación, de sanidad y de bienestar de alto nivel, exclusivamente públicos y gratuitos.

En el capitalismo, la clase obrera crea estas oportunidades con su trabajo que se amplían con el desarrollo de las ciencias y de la tecnología.Sin embargo, en una sociedad donde todo lo que se produce y el modo de producción se determinan sobre la base de la ganancia privada, capitalista, las necesidades de la clase obrera y de las capas populares están suprimidas. La esencia del problema radica en el hecho de que algunos producen mientras que otros deciden los objetivos y la organización de la producción. Las crisis económicas cíclicas están en el DNA del capitalismo y se hacen más profundas y sincronizadas; consecuentemente se aumenta bruscamente el desempleo, se expande de nuevo el trabajo mal pagado y sin seguridad social, la vida con derechos aplastados, con guerras imperialistas para el reparto de los mercados y de los territorios.

A pesar del aumento de la productividad del trabajo las condiciones de trabajo y de vida se deterioran en todo el mundo capitalista, incluso en los Estados capitalistas más desarrollados. Los propios Estados capitalistas, sus centros de investigaciones, afirman que se reducen los ingresos de los trabajadores, mientras que se aumentan las ganancias de los capitalistas.

Al igual que en períodos anteriores de agitación social, hoy en día un factor decisivo de la corrosión de la fuerza del viejo sistema de explotación son siempre sus contradicciones internas, la intensificación de sus contradicciones. Estas contradicciones ofrecen la oportunidad de desarrollar e intensificar la lucha de clases y tomar un carácter subversivo. Hoy día, en la época del capitalismo monopolista se intensifica la contradicción básica del sistema, es decir, aunque el trabajo y la producción se han socializado a una escala sin precedentes, la mayor parte de sus resultados se lleva por los accionistas de los grupos monopolistas. Se trata de grandes accionistas-parásitos de la vida económica que, aunque son innecesarios en la organización y la administración de la producción, explotan y se aprovechan de la clase obrera. A menudo estos accionistas tienen acciones y llevan ganancias de los grupos monopolistas sin saber ni siquiera donde se ubican o qué producen.

Al mismo tiempo, junto con el dominio de los grupos monopolistas se refuerza también la tendencia del estancamiento relativo, es decir el estancamiento en relación con las oportunidades y la dinámica que crea el nivel actual de desarrollo de las fuerzas de producción, en relación con lo que se podría producirse en términos de cantidad y calidad, si la sociedad no tuviera como incentivo de la producción las ganancias. Algunas pruebas de parasitismo y de estancamiento relativo son: La llamada obsolescencia incorporada de los productos (la utilización de los conocimientos científicos para reducir la duración de vida de los productos), las restricciones en la difusión de la tecnología a través de las llamadas patentes que son propiedad de los grupos empresariales, la devaluación durante un período de tiempo del desarrollo de los sectores que no generan suficientes beneficios (p.ej. protección anti-terremoto), la destrucción del medio ambiente debido a su utilización irracional teniendo como incentivo la mayor ganancia capitalista, los enormes fondos para la investigación científica destinada a la producción de armas y de medios de represión, etc.
Hoy día, la correlación de fuerzas negativa a expensas de la clase obrera reproduce la impresión (bajo el dominio de la ideología burguesa) de que el poder y la agresividad del capital son invencibles. Sin embargo, no se puede ocultar la podredumbre del capitalismo y la posibilidad objetiva de la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y de su socialización por el poder obrero y su utilización en base a una planificación central cuyo incentivo será el beneficio social.

Toda la Historia de la Revolución de Octubre y los acontecimientos precedentes demuestran que la correlación de fuerzas negativa no es eterna ni inmutable.

LA CREACIÓN DE CONDICIONES FAVORABLES PARA EL DERROCAMIENTO REVOLUCIONARIO

El hecho de que se han creado las condiciones previas para la construcción de la sociedad socialista-comunista no significa que esto sucederá automáticamente. Una razón importante es el hecho de que, a diferencia de las leyes de la naturaleza, el desarrollo social requiere la actividad humana, en este caso la lucha de clases para la abolición de la vieja sociedad y la construcción de la nueva sociedad.

El estallido de la revolución socialista (así como de todas las revoluciones sociales en la Historia de la humanidad) implica una situación en la cual se debilita la capacidad de la clase dominante de asimilar, suprimir y aplacar al pueblo.

Lenin formuló el concepto de la situación revolucionaria e identificó las características principales objetivas y subjetivas de la sociedad en la víspera de la revolución:
-Los de "arriba" (la clase dirigente de los capitalistas) no pueden gobernar y administrar como en el pasado.
-Los de "abajo" (la clase obrera y las capas populares) no quieren vivir como en el pasado.
-Se nota un crecimiento fuera de lo normal de la actividad de las masas.

Así que la indigencia de los de "abajo" hace crecer su actividad política, mientras que entre los de "arriba" prevalecen la confusión, la debilidad, las contradicciones, la indecisión.

La creación de una situación favorable para el derrocamiento revolucionario de la sociedad capitalista es de carácter objetivo, deriva de la agudización brusca de sus contradicciones.

Sin embargo, como señaló Lenin acertadamente, no toda situación revolucionaria desemboca en una revolución. Ni la reacción de los de "abajo" ni la crisis en los de "arriba" provocarán un derrocamiento, a menos que exista un levantamiento revolucionario planificado de la clase obrera, dirigido por su vanguardia consciente.

Dicho de otro modo, para que se estalle la revolución obrera se requiere la presencia de la vanguardia política revolucionaria, del Partido Comunista, armado con elaboraciones teóricas y con la predicción de los acontecimientos basada en la cosmovisión marxista-leninista, capaz de dirigir el levantamiento revolucionario de la clase obrera.

Por supuesto no es posible prever todos los factores que pueden conducir a una situación revolucionaria. Sin embargo, la experiencia histórica ha demostrado como factores importantes la manifestación de una crisis capitalista sincronizada, combinada con el estallido de la guerra imperialista.
La primera revolución obrera victoriosa en Rusia fue el resultado de la capacidad de la clase obrera, bajo la dirección de su partido, de asumir este papel en condiciones respectivas. Lenin previó acertadamente la posibilidad de una situación revolucionaria en Rusia, la posibilidad de que Rusia se destacara como el eslabón débil de la cadena imperialista en el contexto de la I Guerra Mundial Imperialista.

LA TRAYECTORIA DE LOS BOLCHEVIQUES HACIA LA VICTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1917

En la Rusia zarista, antes de la I Guerra Mundial, aunque el capitalismo se desarrollaba muy rápido, se mantenían vestigios fuertes del antiguo Estado autoritario, encabezado por el zar; había una enorme masa de campesinos-pequeños agricultores en el campo que sufrían por los vestigios significativos de las relaciones feudales.

La revolución de 1905-1907 llevó a la creación de la Duma Estatal, es decir de una forma de institución legislativa representativa con derechos muy limitados, que no significó en ningún caso la transición a un sistema parlamentario burgués formal. La institución de la Duma expresaba el compromiso entre sectores de la burguesía y el régimen zarista. En el campo, aunque la servidumbre en Rusia había sido formalmente abolida en 1861, grandes sectores de campesinos sufrían de la opresión de los grandes terratenientes que les obligaban a hacer trabajos pesados o que les entregaran la mitad de su cosecha.

En el período de la revolución de 1905, nacieron los Soviets como núcleos de organización de la actividad revolucionaria de la clase obrera en condiciones de lucha intensa, de huelga y de conflictos clasistas. Fueron una nueva forma de organización de la clase obrera con delegados electos y funcionaron como gérmenes y formas del futuro poder obrero.

La creación de grandes fábricas en los principales centros de las grandes ciudades rusas, como Moscú y Petrogrado (posteriormente Leningrado), dio lugar al desarrollo importante del trabajo asalariado, convirtiendo a la clase obrera en la principal fuerza social del país, a pesar del hecho de que no era mayoritaria en el conjunto de la población y en el territorio del imperio zarista.

En estas condiciones difíciles, los bolcheviques elaboraron una línea estratégica que apuntaba, mediante el desarrollo de la lucha de clases, a asegurar dos asuntos importantes:1. La independencia política de la clase obrera en la revolución democrático-burguesa inminente, para que el proletariado no fuese arrastrado a la cola de la burguesía.2. La orientación de todo el movimiento popular por la clase obrera (es decir, la alianza social del proletariado con los campesinos medianos) para que la revolución tuviera un carácter radical en relación con la época histórica, facilitando la transición a la revolución socialista. Así que en la lucha para ganar al campesinado al lado de la clase obrera, la estrategia de los bolcheviques se basó en la línea: Con todos los campesinos contra el medievalismo. Después, con los campesinos pobres, con el semiproletariado contra el capitalismo, comprendidos los ricachos del campo.

Esta estrategia fue basada, en primer lugar, en la consideración de que objetivamente el desarrollo del socialismo en Rusia entró en contraste con la superestructura política retrasada del zarismo y con el mantenimiento de los vestigios de la servidumbre en el campo, y, en segundo lugar, en la idea de un proceso revolucionario a nivel europeo. Al mismo tiempo, la burguesía en 1905 ya no era la burguesía progresista de la época de las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX. El capitalismo a nivel mundial había entrado ya en la época reaccionaria del imperialismo. Estaba más asustado que deseoso de una revolución política, ya que la clase adversaria, la clase obrera, se había establecido como una fuerza política independiente.

Así que Lenin evaluaba que el derrocamiento revolucionario debería establecer un gobierno revolucionario provisional, la "dictadura democrática del proletariado y del campesinado", que llevaría a cabo el programa "mínimum" de los bolcheviques (asamblea constituyente, sufragio universal, reforma agraria, etc.). Este poder acabaría una vez por todas con los vestigios del zarismo y sería la chispa de la revolución proletaria en la Europa occidental capitalista desarrollada, que a su vez apoyaría la revolución proletaria en Rusia. Los bolcheviques, en aquel período, vinculaban la revolución democrático-burguesa con la revolución socialista, recalcaban la defensa de los intereses particulares de la clase obrera y la necesidad de ejercer constante presión sobre el gobierno revolucionario para ampliar las conquistas de la revolución.

La "dictadura democrática del proletariado y del campesinado", según Lenin, podría tener una posición común en cuanto a la derrota del absolutismo, pero no en relación con el socialismo. Lenin previó que mientras se iba desarrollando la revolución, se agudizaría el conflicto en el seno de la alianza entre obreros y campesinos y de su poder y llevaría finalmente a la plena separación de la clase obrera de los campesinos medianos y ricos para que predominara el elemento proletario sobre el elemento pequeñoburgués y, por supuesto, a la transición a la "dictadura del proletariado".

Esta línea de los bolcheviques fue desarrollada en oposición a los oportunistas de derecha de aquel entonces, los mencheviques, así como en oposición a Trotsky que subestimaba el papel y la importancia del campesinado. Lenin consideraba que la posición de Trotsky llevaba a la "negación del papel del campesinado" y a la derrota de la revolución.

La entrada de Rusia en la I Guerra Mundial agudizó aún más las contradicciones sociales. Las repetidas derrotas del ejército ruso en el frente, la pérdida de territorios (p.ej. Polonia, países bálticos) causaron un gran descontento no sólo entre los trabajadores y los campesinos que sufrían de los estragos de la guerra, sino además en la burguesía de Rusia. El hecho de que el entorno del zar empezó a orientarse hacia Alemania y la posibilidad de hacer una paz separada provocó la reacción de la burguesía, una reacción que fue apoyada por Gran Bretaña y Francia y llevó a la organización de planes para derrocar al zar. Al mismo tiempo, en 1916 estallaron levantamientos de varios grupos étnicos en el Cáucaso y en Asia Central contra el imperio zarista.

Los planes de la burguesía para derrocar al zar fueron vinculados con las grandes movilizaciones del pueblo y las huelgas que tuvieron lugar el febrero de 1917, como resultado de la falta de alimentos, del desempleo masivo y de la agudización rápida de los problemas sociales. La creación de la situación revolucionaria, la actividad política de masas de los trabajadores y de los campesinos organizados en los Soviets, la desintegración en las filas del ejército, al final llevaron al derrocamiento revolucionario del zar.

La situación revolucionaria se creó en el terreno de un proceso complejo que incluía una serie de factores importantes: la agudización de los antagonismos interimperialistas, el sufrimiento que había causado la guerra imperialista durante los tres años anteriores a expensas de las capas populares, la inestabilidad de la alianza del zar con la burguesía, que ya no permitía a los de "arriba" a gobernar como en el pasado, el trabajo político y organizativo de los bolcheviques antes y durante la guerra en las filas de la clase obrera y de los soldados.

Como resultado de la intensificación brusca de las contradicciones entre la burguesía y el zar en condiciones de crisis y de guerra imperialista, cuya inevitabilidad había sido destacada por los bolcheviques, la burguesía tomó la delantera en la revolución de febrero.

El Gobierno Democrático Provisional fue constituido por representantes de los partidos burgueses liberales de Rusia y fue un órgano del poder burgués. Al mismo tiempo, la lucha política de los obreros y de los campesinos puso de manifiesto la organización de las masas armadas que participaron en el derrocamiento del zar a través de los soviets (consejos de delegados).

En los soviets de aquel período dominaban los mencheviques (corriente oportunista) y los socialrevolucionarios ("revolucionarios socialistas pequeñoburgueses") que planteaban como deber el apoyo al Gobierno Democrático Provisional. Entonces, hubo una situación que Lenin la caracterizó como "doble poder" para describir el momento transitorio en el proceso revolucionario, en que la burguesía tenía el poder pero no era tan fuerte como para disolver la organización de las masas populares que iba armada (p.ej. los Soviets tenían sus propios guardias).

Lenin, consciente del compromiso entre el Gobierno Democrático Provisional y los Soviets, consideraba que se debería implementar una política concreta para convencer a los trabajadores mediante su propia experiencia de la necesidad de:
1. No apoyar al Gobierno Democrático Provisional, que fue el gobierno de la burguesía.
2. Tomar conciencia de que la guerra que estaba en curso era imperialista, depredadora e injusta.
3. Abandonar a los mencheviques y los socialrevolucionarios para cambiar la correlación de fuerzas a favor de los bolcheviques en los soviets.
4. Que los Soviets tomaran el poder como condición previa para resolver todos los problemas apremiantes de las capas populares (paz, pan, tierra).

En las famosas "Tesis de abril" y en los demás textos de aquel período, Lenin hizo una clara evaluación del carácter de la Revolución de Febrero. Consideraba que el poder cambió de manos, que pasó a manos de la burguesía. Recalcaba que la cuestión básica en la estrategia de los bolcheviques hasta entonces fue la cuestión de la alianza social de los obreros y los campesinos, que se había realizado ya bajo la forma de los Soviets, independientemente del hecho de que en ellos la mayoría del proletariado estaba desorientada y confiaba en los representantes de las capas pequeñoburguesas que actuaban como cola de la burguesía.

Contra la posición de los "viejos bolcheviques" (Kamenev, Zinoviev etc.)de que la revolución democrático-burguesa no se había terminado y que una serie de objetivos no se habían logrado (p.ej.la Asamblea Constituyente, la reforma agraria), Lenin respondió que la cuestión principal en cada revolución es la cuestión del poder. En este sentido, la revolución democrático-burguesa había terminado.

Por lo tanto, fue necesario que los bolcheviques cambiaran su estrategia. A partir de febrero, la primera y fundamental cuestión que debería resolverse fue la elevación de la conciencia del proletariado y la conquista de la posición de vanguardia en el marco de la alianza social. Esto requería una lucha en los órganos revolucionarios (los Soviets), la agrupación de los semiproletarios y de los campesinos pobres para preparar el terreno por la revolución socialista.

Cuando el Gobierno Democrático Provisional en julio adoptó severas medidas represivas contra los bolcheviques y el movimiento obrero, los bolcheviques retiraron la consigna "Todo el poder a los Soviets". Lenin en aquel período crucial y especialmente después del golpe de Estado militar del general Kornílov, previó que la situación objetiva podría conducir o a la victoria completa de la dictadura militar burguesa, o a la victoria del levantamiento armado de los obreros. Intensificó el debate contra las ilusiones por una transición parlamentaria pacífica al socialismo y declaró que el propósito del levantamiento armado podría ser solamente el paso del poder a manos del proletariado, con el apoyo de los campesinos pobres, para la realización de los objetivos programáticos del Partido.

En septiembre de 1917, mientras que los bolcheviques habían ganado la mayoría en los Soviets de Petrogrado y de Moscú, se utilizó de nuevo la consigna "Todo el poder a los Soviets" cobrando un nuevo sentido. No como antes, como una consigna que pondría al descubierto el compromiso, la conciliación de los mencheviques con el gobierno burgués y facilitaría el cambio de la correlación de fuerzas, sino como una consigna de derrocamiento del Gobierno Democrático Provisional, como una consigna de levantamiento revolucionario. Los bolcheviques actuaron en esta dirección sin esperar las elecciones para la Asamblea Constituyente, ni el Congreso de los Soviets.

La determinación de Lenin y de los de la dirección de los bolcheviques que apoyaron sus posiciones finalmente llevó a la victoriosa revolución socialista el 25 de octubre (7 de noviembre, según el nuevo calendario) de 1917.

La experiencia de la Revolución de Octubre demostró que el poder obrero soviético, la dictadura del proletariado, confrontó los problemas apremiantes de los trabajadores (tierra, pan, paz), no un poder burgués u otro poder "intermedio", que en realidad no puede existir. El poder soviético abrió al camino para la abolición de las relaciones capitalistas de producción.

Con el fin de llegar a la revolución victoriosa, el partido bolchevique, con la contribución significativa de Lenin, llevó a cabo un esfuerzo teórico y político continuo para desarrollar su percepción estratégica, para profundizar y prever los cambios rápidos en la correlación de fuerzas entre las clases enemigas, así como para fortalecer su influencia política en la clase obrera. Los cambios en la línea de la política revolucionaria a partir de 1905 hasta el octubre de 1917 reflejan la maduración de su elaboración estratégica.

No era un esfuerzo fácil. Después de la ruptura con los mencheviques en 1903 en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) y la formación de un partido distinto en 1912, los bolcheviques se templaron en condiciones de debate, de ruptura ideológica, política y organizativa de las fuerzas oportunistas.

El camino hacia la victoria fue el resultado de una elaboración teórica y política continua e intensa. En la elaboración de la estrategia de la revolución socialista fue decisiva la contribución del estudio de las características del capitalismo monopolista (la obra "El imperialismo, fase superior del capitalismo"), la postura respecto al Estado burgués y el carácter del poder obrero, es decir de la dictadura del proletariado ("El estado y la revolución"), y en general la profundización en el pensamiento y en el análisis materialistas dialécticos de los acontecimientos (la obra "Materialismo y Empiriocriticismo"), mientras que anteriormente se había realizado el análisis económico de la Rusia zarista (la obra "El desarrollo del capitalismo en Rusia").

Estas elaboraciones demostraron la posibilidad de la socialización de los medios de producción concentrados en la época del capitalismo monopolista, así como las posibilidades creadas por el desarrollo económico y político desigual y la agudización de las contradicciones interimperialistas para romper la cadena imperialista en el eslabón más débil y para iniciar el esfuerzo de construir el socialismo en un sólo país o en un grupo de países.

Lenin, al desarrollar la estrategia de los bolcheviques, se opuso en la práctica a las posiciones de Plejánov, de Kautsky, de Mártov ,así como de cuadros de los bolcheviques que consideraban que Rusia debería pasar necesariamente por la etapa de la llamada maduración del capitalismo.
Estas posiciones eran generalizadas y fuertes en la Rusia prerrevolucionaria. Se basaban en el gran peso específico de la producción agrícola en la economía rusa, en la ausencia de mecanización, en el retraso de la electrificación, en los restos precapitalistas en gran parte del imperio zarista. Lenin señaló el desarrollo de las relaciones capitalistas, la creación de grupos monopolistas en las grandes ciudades y la posibilidad de las relaciones de producción socialistas de dar un gran impulso al desarrollo de las fuerzas de producción.

Como era natural, la maduración de la estrategia de los bolcheviques no era una obra de un solo acto. El Partido de los bolcheviques se hizo capaz de sacar conclusiones de la iniciativa revolucionaria que desarrollaban las masas en momentos de intensificación de la lucha de clases y utilizar las instituciones que crearon (los Soviets) a favor del levantamiento revolucionario.

En cada fase de desarrollo de la lucha de clases, demostró una capacidad destacada de servir la estrategia con la política adecuada, con alianzas, consignas, maniobras, así como con la confrontación acertada contra los mencheviques y las demás fuerzas oportunistas. Utilizó con la manera más apropiada la experiencia militante que adquirieron sus integrantes en las duras luchas clasistas en el período 1905-1917. Trabajó con firmeza y decisión por el cambio de la correlación de fuerzas en el movimiento obrero sindical y logró cambiar la correlación de fuerzas en los mayores sindicatos en Petrogrado y en Moscú durante la I Guerra Mundial y, sobre todo, aumentar gradualmente la influencia en los órganos de los trabajadores y de los soldados insurgentes (Soviets). La disposición teórica y la capacidad teórica militante ofrecieron al Partido de los bolcheviques la oportunidad de forjar lazos revolucionarios con las fuerzas obreras y populares y no sucumbir a las dificultades prácticas que encontraba en su actividad, tales como la violencia estatal y paraestatal.

En el período difícil de 1905 a 1917, los bolcheviques se enfrentaron en la práctica no sólo con la violencia del Estado zarista, sino además con la actividad contrarrevolucionaria de las capas pequeñoburguesas y populares atrasadas. Un ejemplo característico son las Centurias Negras en la Revolución de 1905, cuya confrontación práctica fue elegida por Lenin para la preparación de los grupos de combate de obreros. Los bolcheviques hicieron un enorme esfuerzo para hacer madurar la conciencia de clase de los trabajadores en aquellos años. Basta recordar que en una de las mayores manifestaciones en Petrogrado en 1905, la gente tenía en las manos íconos de santos y del propio zar y cantaba himnos antes de recibir el ataque armado de la guardia del zar.

En particular, en el período crucial de febrero a octubre de 1917, se enfrentaron con políticos burgueses capaces, como fue Kerenski, que tenían la capacidad de engañar a las masas. Los bolcheviques tuvieron éxito porque trabajaron con paciencia y de manera audaz, con un plan de preparación política, organizativa y militar para el levantamiento revolucionario.

El desenlace exitoso de la Revolución de Octubre confirmó la estrategia de la revolución socialista, así como una serie de principios relacionados con el derrocamiento revolucionario del capitalismo: El papel dirigente del Partido Comunista revolucionario, su funcionamiento en base al principio del centralismo democrático, cuyas características principales son la colectividad y salvaguardar la actividad unificada. La necesidad de unir a la clase obrera contra el poder del capital, la necesidad de atraer a sectores de campesinos y de otras capas medianas en la revolución, y de neutralizar a otras. El carácter históricamente anticuado y reaccionario de la burguesía, la necesidad de no participar o apoyar un gobierno en el terreno del capitalismo, la no existencia de tipos de poder transitorios entre el capitalismo y el socialismo, la necesidad de acabar con el Estado burgués.
El estudio de la estrategia de los bolcheviques en la Revolución de Octubre, así como del desarrollo de su elaboración (desde 1905 hasta 1917) lleva a conclusiones sustanciales. Ofrece una experiencia valiosa respecto al acercamiento de los comunistas a obreros y capas populares con conciencia de clase inmadura. Los bolcheviques lograron combinar con éxito el estudio de los acontecimientos, nacionales e internacionales, el trabajo teórico así como el estudio de la experiencia de la dura lucha de clases en Rusia. Esta combinación es actualmente más necesario que nunca, para que los comunistas puedan trabajar eficazmente en condiciones complejas y difíciles, donde la correlación de fuerzas es negativa.

SOBRE LA ESTRATEGIA DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL EN EL SIGLO XX

El Partido de los bolcheviques y la Revolución de Octubre fueron la continuidad histórica de la actividad del ala revolucionaria de los marxistas en el marco de la I y de la II Internacional. Contribuyeron en el estallido de los levantamientos obreros que tuvieron lugar en los años siguientes en Berlín, Budapest, Torino, que fueron derrotados. En general, la Revolución de Octubre aceleró el desarrollo del movimiento comunista internacional y condujo a la creación de la II Internacional Comunista (1919-1943) en oposición a la fuerza internacional del capital. La necesidad de que existiera una distinción clara y que se intensificara la lucha contra los partidos socialdemócratas que habían traicionado a la clase obrera en la I Guerra Mundial, condujo a la elaboración de las 21 condiciones para la admisión de un partido a la III Internacional en 1920, condiciones que tenían que ver con la protección de su carácter revolucionario.

Sin embargo, más tarde, la experiencia positiva de la Revolución de Octubre no fue asimilada y no prevaleció a la largo de la existencia de la Internacional Comunista. En cambio, a través de un curso contradictorio, prevaleció en gran medida el concepto estratégico que, en general, planteaba como objetivo un poder o un gobierno de tipo intermedio entre el poder burgués y obrero, como poder transitorio hacia el poder socialista. A menudo, esta opción fue justificada sobre la base de la elaboración estratégica inicial de los bolcheviques y de hecho fue aplicada en economías capitalistas y en estados burgueses establecidos en países que no tenían condiciones históricamente similares con las de Rusia de 1905.
Las razones de este curso necesitan, por supuesto, un estudio más profundo, más exhaustivo, que nuestro Partido sigue llevando a cabo. Sin embargo, podemos señalar ya ciertos factores y dificultades que contribuyeron a la prevalencia de elaboraciones estratégicas problemáticas.
Pocos años después de la victoria de Octubre, retrocedió la ola del levantamiento revolucionario del movimiento obrero y particularmente después de la derrota de la revolución en Alemania en 1918 y en Hungría en 1919, mientras que algunos partidos comunistas no aprovecharon de la creación de condiciones de situación revolucionaria en aquella época. A continuación, después de 1920, los países capitalistas fuertes superaron temporalmente la crisis económica y se estabilizaron. La mayoría de los trabajadores sindicalizados fue atrapada en los partidos socialdemócratas, en algunos de los cuales estaba en curso una lucha intensa en su interior, como en Italia y Alemania.

Al mismo tiempo, se agudizó el enfrentamiento en el Partido Comunista de toda la unión (bolcheviques) entre las fuerzas que consideraban que la construcción socialista fue imposible sin la victoria de la revolución socialista en los países capitalistas desarrollados del Occidente (Trotsky etc.) y las fuerzas lideradas por Stalin que argumentaban que el poder soviético debería dar prioridad a la dirección de construcción socialista.

En el retroceso de la ola revolucionaria, en combinación con la lucha de clases intensa en la Unión Soviética y los obstáculos que deberían superar en un breve período de tiempo, se añadió la amenaza creciente de una nueva ofensiva militar imperialista contra la URSS en la década de 1930. La discusión para su confrontación intensificó las contradicciones y las deficiencias teóricas en la elaboración de la estrategia revolucionaria adecuada.
El esfuerzo complejo de la política de asuntos exteriores de la URSS para retrasar lo más posible el ataque imperialista y utilizar las contradicciones entre los centros imperialistas en esta dirección, está relacionada con importantes alteraciones y cambios en la línea de la Internacional Comunista que desempeñaron un papel negativo en el curso del movimiento comunista internacional en las décadas siguientes. Las alteraciones tenían que ver con la confrontación de la corriente fascista, la actitud la socialdemocracia, así como ante la propia democracia burguesa. Surgió entonces la distinción política de las alianzas imperialistas de aquel período en agresivas, en las que se clasificaban las fuerzas fascistas y en las alianzas defensivas en las que se clasificaban las fuerzas democrático-burguesas.

En particular, la evaluación respecto a la existencia de un ala izquierda y un ala derecha en los partidos socialdemócratas en la década de 1930, de la que surgía la alianza con estas fuerzas, estaba equivocada, y de esta evaluación surgía la alianza con estas lo cual menospreciaba completamente su transformación completa en partidos de la burguesía. Esta distinción equivocada fue mantenida incluso después de la II Guerra Mundial.

Estos cambios, objetivamente, atrapaban la lucha del movimiento obrero bajo la bandera de la democracia burguesa. Respectivamente, la distinción de los centros imperialistas a favor de la paz y a favor de la guerra, escondía el verdadero culpable por la guerra imperialista y el ascenso del fascismo, del capitalismo monopolista. Es decir, no señalaba la tarea estratégica imperativa de los Partidos Comunistas de combinar la concentración de fuerzas con la lucha por la liberación nacional o con la lucha antifascista por el derrocamiento del poder burgués, utilizando las condiciones de la situación revolucionaria, que se habían formado en una serie de países.

En general, la Internacional Comunista en sus elaboraciones estratégicas subestimó el carácter de la época y predominó la determinación del carácter de la revolución teniendo como criterio la posición de un país en el sistema imperialista internacional. Es decir, se adoptaron erróneamente como criterios para la determinación del carácter de la revolución el nivel mínimo de desarrollo de las fuerzas productivas de un país, en relación con el nivel superior que habían logrado las potencias dirigentes en el sistema imperialista internacional, así como la correlación de fuerzas negativa a expensas del movimiento obrero revolucionario.

Esta aproximación metodológica equivocada subestimaba la posibilidad de las relaciones de producción socialista de dar un gran impulso y liberar el desarrollo de las fuerzas productivas en un país capitalista. Por ejemplo, el retraso en la electrificación que heredó la URSS fue superado muy rápidamente, igual que el analfabetismo. En aquel entonces, el poder obrero organizó servicios sociales sin precedentes.

El desarrollo desigual de las economías capitalistas y las relaciones desiguales entre los Estados no se pueden abolir en la base del capitalismo. En última instancia, el carácter de la revolución en los países capitalistas se determina objetivamente por la contradicción básica que debe resolver, independientemente de los cambios relativos en la posición de cada país en el sistema imperialista. El carácter socialista y las tareas de la revolución surgen de la agudización de la contradicción básica entre el capital y el trabajo en los países capitalistas en la época del capitalismo monopolista.

En una serie de elaboraciones de Partidos Comunistas, la aproximación del objetivo del poder obrero se hacía en base al criterio de la correlación de fuerzas y no la determinación objetiva de la época histórica en que vivimos en base a la clase cuyo movimiento está en la vanguardia del desarrollo de los acontecimientos sociales, es decir de la actividad por la liberación social.

Lenin en su obra "Bajo una bandera ajena" resume la época del capitalismo monopolista de la siguiente manera: "La tercera época, que está apenas comenzando, coloca a la burguesía en la misma 'posición' que ocuparon los señores feudales durante la primera época (es decir la época del auge revolucionario de la burguesía, con la revolución burguesa francesa de 1789). Es la época del imperialismo y de las convulsiones imperialistas y de las convulsiones producidas por el imperialismo."

El carácter de la época tiene una dimensión global, independientemente de las diferenciaciones de un país a otro en el grado y en la manera de maduración de los requisitos previos para el paso al socialismo.El indicador principal de la maduración del capitalismo es la concentración y la expansión del trabajo asalariado, de la clase obrera que sufre la explotación capitalista.

LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO EN LA URSS

La Revolución de Octubre trajo a la escena una organización superior de la sociedad, que fue radicalmente diferente de todos los sistemas que precedieron en la historia y cuyo rasgo común era la explotación del hombre por el hombre.

En la URSS nadie podía contratar a alguien "a su trabajo". La abolición de la contratación de fuerza de trabajo ajena es el resultado social más significativo de la Revolución de Octubre, la fuente de diversas conquistas para la vida de los trabajadores. Con la planificación central como relación social de producción para la utilización de los medios socializados, se lograron importantes conquistas sociales durante muchas décadas.

En la URSS, fue garantizado por primera vez en la práctica el derecho al trabajo, eliminando el desempleo como fenómeno social. Se sentaron las bases para la abolición de todas las formas de discriminaciones económicas, políticas-ideológicas y sociales a expensas de la mujer, e incluso en regiones donde había gran atraso respecto estos temas. Se desarrollaron rápidamente las ciencias, la Educación gratuita en todos los niveles y la asistencia sanitaria de calidad y gratuita para todo el pueblo; fue garantizado el acceso universal y la capacidad de la contribución a la cultura y los deportes.

Además, por primera vez en la Historia se crearon instituciones que aseguraban la participación esencial de los trabajadores en la gestión de aspectos de su sociedad, sacando a las masas del margen de la vida política y social. Por primera vez, el derecho del trabajador y del joven a elegir y ser elegido fue sustancial, en contraste con el contenido formal que tienen estos derechos en el capitalismo. Estas conquistas fueron un punto de referencia y contribuyeron, junto con otros factores, a la obtención de conquistas por el movimiento obrero y popular en los Estados capitalistas. Se demostró en la práctica que mientras se iban profundizando las relaciones de producción comunistas, se iban revolucionando también las propias relaciones sociales, las relaciones del individuo con la sociedad. Se demostró que las relaciones socialistas de producción pueden asegurar los derechos sociales colectivos.

La importancia de las conquistas mencionadas se multiplica si tomamos en cuenta las condiciones bajo las que se lograron. La distancia entre la Rusia pre-revolucionaria y los estados capitalistas poderosos, como los EE.UU., Gran Bretaña, Alemania y Francia, fue muy grande, ya que estos Estados eran significativamente superiores en cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas y al nivel de la productividad del trabajo.

Los poderosos Estados capitalistas basaron su desarrollo en la explotación de su pueblo y de los demás pueblos (intimidación patronal, sistema colonial, agresiones contra las poblaciones indígenas, explotación de trabajo infantil). En oposición a ello, el joven poder soviético intentó crear las bases económicas del socialismo con sus propias fuerzas en condiciones de agudización de la lucha de clases, es decir en condiciones de reacción agresiva de la burguesía en el interior del país y su interconexión con un esfuerzo activo de derrocar el poder obrero desde el extranjero. Las conquistas de la URSS se lograron mientras estaban en curso intentos de minar la producción, una amenaza permanente de intervención externa armada, asesinatos de bolcheviques y de otros trabajadores y campesinos con actividad avanzada.

Hay algunos períodos característicos: La invasión de 14 Estados -con la participación de Grecia durante la gobernanza de El. Venizelos- en Ucrania en 1919 para reprimir la revolución. Las atrocidades contrarrevolucionarias con las que respondió la burguesía en el interior de la Rusia soviética a la denominada "ofensiva del socialismo contra las fuerzas del capitalismo" durante el primer plan quinquenal, el período 1929-1934 (que incluía la industrialización y la colectivización de la producción agrícola) y, a continuación, el período antes y durante la II Guerra Mundial Imperialista durante la cual la postura de los Estados capitalistas -junto con las aspiraciones específicas de cada Estado- servía también al objetivo común del derrocamiento de la URSS.

Las consecuencias de la I y la II Guerra Mundial crearon nuevos obstáculos en la construcción socialista, puesto que ningún país había sufrido catástrofes tan grandes, mientras que el principal adversario de la URSS en la competencia global entre socialismo-comunismo, los EE.UU. no experimentaron la guerra en su territorio.

Al acercarnos a las conquistas anteriores, hay que tener en cuenta que la sociedad soviética no fue una sociedad comunista madura y plenamente formada y "floreciente" en todos los aspectos, sino una sociedad en su fase de desarrollo temprano, una sociedad bajo formación comunista.

El nacimiento y el desarrollo de la sociedad comunista traen consigo, en gran medida, restos del pasado capitalista, así como las consecuencias del predominio del capitalismo a nivel global. Estas consecuencias -que se encuentran en todos los aspectos de la vida social en la URSS- son los restos de la sociedad antigua en las entrañas de la nueva, son restos que todavía no se habían confrontado radicalmente, las relaciones sociales no se habían transformado plenamente en comunistas.

La crítica burguesa y pequeñoburguesa de la Historia de la URSS oculta deliberadamente que se trata de la Historia de la fase inmadura de la sociedad comunista. Destaca debilidades y errores desde el punto de vista de una sociedad comunista ideal, para difamar e impedir la actividad obrera revolucionaria. Al mismo tiempo, la propaganda burguesa polifacética inventa crímenes, denominando así, por ejemplo, el derecho del poder obrero de defenderse del socavamiento externo, mientras que al mismo tiempo falsifica la Historia, identificando el comunismo con el fascismo.
Sin embargo, la propaganda burguesa no puede ocultar la superioridad de la planificación científica central para el desarrollo de las fuerzas productivas, en el terreno sólido asegurado por el poder obrero y la propiedad social sobre los medios de producción, las fábricas, los recursos energéticos nacionales, los recursos minerales, la tierra, la infraestructura. La historia de la URSS demuestra lo que pueden lograr los trabajadores cuando se convierten en propietarios de los medios de producción y de la riqueza social, cuando toman el poder político. El poder obrero convierte a los productores de la riqueza en los que realmente dominan, no la supuesta democracia parlamentaria burguesa que es un arma del dominio capitalista para subyugar a la clase obrera.

Los resultados de la planificación científica central del poder obrero, como son la eliminación del desempleo, la especialización rápida y eficaz de la mano de obra, su distribución adecuada en todos los sectores de la economía, los logros en la exploración espacial, la transformación de la industria pacífica en militar en la víspera de la II Guerra Mundial, son sin precedentes, incluso si tomamos en cuenta el atraso precapitalista de muchas regiones y la desigualdad profunda que existía en la Rusia zarista. La distancia que cubrió el poder obrero, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, en cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas era realmente enorme.

¿CÓMO Y PORQUÉ LLEGAMOS A LA CONTRARREVOLUCIÓN Y AL DERROCAMIENTO DE LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA?

El curso de la construcción socialista en la URSS no avanzó de manera lineal, ascendente y regular. Para evaluar críticamente la experiencia positiva y negativa del primer esfuerzo de la construcción socialista en la Historia es necesario destacar brevemente las etapas históricas básicas.

Después de la intervención extranjera que destruyó la base productiva del país y la guerra civil clasista (1917-1922) y la Nueva Política Económica (1922-1929) -que se impulsó como una retirada temporal en condiciones concretas- la elaboración del primer plan quinquenal en 1929 significó el comienzo de la ofensiva de las fuerzas del socialismo. A partir de entonces hasta la II Guerra Mundial la lucha por el desarrollo de las relaciones de producción comunistas, la abolición del trabajo asalariado y el predominio del sector socializado de la producción en base a la Planificación Central en la URSS generalmente se llevaba a cabo con éxito . Esta lucha se dio con éxito a pesar del hecho que las condiciones del cerco imperialista y la amenaza de guerra -en combinación con el legado del gran retraso- impusieron la aceleración del proceso de construcción de las nuevas relaciones.
En aquel período se desarrollaron las nuevas instituciones de participación obrera, cuyo núcleo al principio era el centro de trabajo, una relación política que a continuación fue violada, retrocediendo ante las dificultades verdaderas objetivas así como ante presiones subjetivas. Bajo la presión de preparación para la contribución activa de todo el pueblo ante la guerra inminente, la Constitución Soviética de 1936 generalizó el derecho a voto mediante una votación secreta universal en base al lugar de residencia. Las asambleas de delegados en cada unidad de producción como núcleos de organización del poder obrero fueron degradadas. En la práctica, se aumentó la dificultad de revocación de delegados de los órganos estatales superiores.

Después de la II Guerra Mundial, tanto la reconstrucción como, a continuación, el mayor desarrollo de las relaciones comunistas plantearon nuevas demandas y desafíos que requerían una adaptación de la estrategia revolucionaria. En los primeros años después de la guerra, dentro del PCUS predominaba la dirección anti-mercado que, a pesar de las debilidades y las deficiencias teóricas, mantenía firmemente como objetivo el desarrollo de las relaciones comunistas, la eliminación planificada de las desigualdades, de las mercancías en la producción agrícola (en combinación con el objetivo de la transformación de los κoljoses-cooperativas en propiedad social).

A pesar del éxito del primer plano económico posguerra, hubo un retraso en la producción agrícola. Hubo algunos problemas en los resultados de la planificación central, entre otros en las proporciones entre sectores de la producción.

Se demostró que no se había logrado colectivamente una dinámica teórica que pudiera adaptar la estrategia comunista a los desafíos que planteaba el nuevo nivel de desarrollo de la producción social. Los problemas que surgieron no fueron interpretados correctamente y no se confrontaron en dirección de fortalecimiento y expansión de las relaciones comunistas.

Fueron interpretados como debilidades inevitables de la planificación central y no como resultado de las contradicciones de la supervivencia de lo viejo, como resultado de los errores de un plan que no había sido científicamente elaborado. Así que en vez de buscar una solución a la expansión y el fortalecimiento de las relaciones comunistas de producción y de distribución, se buscó mirando hacia el pasado a la utilización de herramientas y de relaciones de producción del capitalismo. La solución se buscó en la expansión del mercado, en el "socialismo de mercado".

Como punto de viraje se destaca el 20o Congreso del PCUS (1956), porque entonces, utilizando como vehículo el llamado "culto a la personalidad", se adoptó una serie de posiciones oportunistas sobre cuestiones de la estrategia del movimiento comunista, de las relaciones internacionales, y, en parte, de la economía. En general, se debilitó la administración central de la planificación. En vez de planificar la transformación de los koljoses en sovjoses y sobre todo de iniciar el paso de toda la producción cooperativa-koljosiana bajo control estatal, en 1958 los tractores y otras máquinas pasaron a ser propiedad de los koljoses, una posición que había sido rechazada en el pasado.

Pocos años más tarde, a partir de la llamada “reforma Kosyguin” (1965), se adoptó la categoría burguesa del “beneficio empresarial” de cada unidad de producción y la vinculación de este con los sueldos de los administradores y de los trabajadores.

La evaluación de la productividad de las unidades de producción socialistas teniendo como criterio el volumen de la producción fue sustituido por la evaluación del valor de su producto. El proceso de acumulación de cada unidad socialista fue desconectado de la planificación central lo cual tuvo como consecuencia el debilitamiento del carácter social de los medios de producción y de la reserva de productos. Paralelamente, hasta el 1975, todas las granjas estatales, los sovjoses, habían pasado al régimen de plena autosuficiencia. Todas estas medidas llevaron a la creación de las condiciones previas para la apropiación y propiedad privada, unas relaciones que estaban prohibidas por la ley.

Se aumentaron las diferencias en el ingreso laboral entre los trabajadores y los directivos en cada empresa, así como entre los trabajadores de diversas empresas. Se vio reforzado el interés individual a expensas del interés social y la conciencia comunista, mientras que se dio un golpe a la postura de defensa y de promoción de la propiedad social.

Apareció entonces el llamado “capital sombra” como resultado no sólo del enriquecimiento de las ganancias empresariales, sino también del mercado "negro", de actos criminales de apropiación del producto social, que pretendía operar legalmente como capital en la producción, lo cual significaría la privatización de los medios de producción y la contratación de trabajo ajeno, la restauración del capitalismo. Sus propietarios fueron la fuerza social impulsora de la contrarrevolución.

Aproximadamente en el mismo período fue revisada además la percepción marxista-leninista sobre el Estado obrero. El 22o Congreso del PCUS (1961) describió el Estado de la URSS como Estado “de todo el pueblo” y el PCUS como un “partido de todo el pueblo”. Estas posiciones condujeron a un rápido debilitamiento y, a continuación, a la mutación de las características revolucionarias y de la composición social del Partido. La degeneración oportunista del PCUS se transformó en una fuerza abiertamente contrarrevolucionaria se manifestó en 1987, mediante la aprobación de la ley que consolidaba institucionalmente las relaciones capitalistas bajo el pretexto de la variedad de relaciones de propiedad de la famosa política de "perestroika" y de "glasnost". Este evento señala el comienzo formal del período de la contrarrevolución.

Mientras que el liderazgo del PCUS tomaba decisiones que debilitaban el carácter social de la producción y reforzaban el interés estrechamente individual y grupal, se iban creando sentimientos de alienación de la propiedad social y se erosionó la conciencia de clase de los trabajadores. Se abrió el camino a la indiferencia, al individualismo mientras la acción se alejaba cada vez más de las declaraciones. Este curso explica la pasividad de gran parte del pueblo en el período del derrocamiento contrarrevolucionario y al mismo tiempo muestra la degeneración del núcleo dirigente del PCUS.

LA ELABORACIÓN DE LA ESTRATEGIA REVOLUCIONARIA CONTEMPORÁNEA DEL KKE

Después del derrocamiento del socialismo en la URSS y los demás países socialistas, así como de la manifestación de la crisis interna en el KKE en julio de 1991 que llevó al alejamiento del grupo oportunista que operaba en sus filas, el KKE comenzó su reagrupamiento revolucionario.

En condiciones difíciles a causa de las consecuencias de la contrarrevolución en el movimiento comunista internacional, el KKE ha intentado durante todos estos años a estudiar los acontecimientos contemporáneos, a sacar conclusiones de la experiencia histórica de la lucha de clases en Grecia y a nivel internacional y, al mismo tiempo, profundizar y expandir sus lazos militantes con la clase obrera y las capas populares. Las principales conclusiones de todo este curso, después de un primer esfuerzo de estudio en la década de 1990 se cristalizaron en las Consideraciones para el Socialismo en la URSS (18o Congreso, 2009) y en el Programa que fue votado en el 19o Congreso en 2013. Por supuesto, el esfuerzo de estudio continúa. En general, el KKE trata constantemente de no separar la lucha económica y política diaria de la principal tarea política revolucionaria de derrocamiento del poder del capital.

Los factores que conducirán a una situación revolucionaria no se pueden predecir. Sin embargo, la profundización de la crisis económica, la agudización de las contradicciones entre los centros imperialistas que llegan hasta los conflictos militares, es posible crear tales condiciones en Grecia. En condiciones de participación militar imperialista de Grecia tanto en una guerra defensiva como en una guerra ofensiva, la clase obrera y el movimiento popular no se deben encontrar bajo una bandera ajena. Nuestro Partido liderará la organización independiente de la lucha obrera popular, para llevar a la derrota total de la burguesía que trae la guerra o la "paz" con la pistola en la cabeza del pueblo.

El hecho de que el KKE ha desarrollado una estrategia revolucionaria contemporánea mejora su capacidad de organizar focos de resistencia y de contraataque avanzados en cada sector de la economía, en cada región del país.

El fortalecimiento del KKE en todos los niveles, un tema que fue discutido en el reciente 20o Congreso del Partido, es una condición previa para la promoción de su política revolucionaria.

Muchos trabajadores con buenas intenciones se preguntan si la construcción socialista puede comenzar en un país con el potencial actual de Grecia.

El KKE responde:
- Las necesidades del pueblo se pueden satisfacer en base al potencial productivo y la riqueza que se produce en nuestro país hoy.
- La producción nacional puede lograr un gran aumento si se libera de las cadenas de la propiedad capitalista y de la explotación de la clase obrera.
- Sólo el poder obrero puede utilizar, en beneficio del pueblo, las contradicciones entre las alianzas imperialistas, que actualmente se están agudizando.
- No debemos pensar en la correlación de fuerzas en la región amplia de manera estática, ya que éste cambiará significativamente en condiciones revolucionarias, no sólo en nuestro país, sino además en la región más amplia.

Al mismo tiempo, el KKE lucha por el reagrupamiento del movimiento comunista internacional, de acuerdo con los principios del internacionalismo proletario y la solidaridad internacionalista de los pueblos contra el capitalismo y la guerra imperialista que se expresan a través de la consigna "Proletarios de todos los países, uníos". Ya se dieron ciertos pasos pequeños en el esfuerzo de crear un polo distintivo en base a los principios del marxismo-leninismo, a través de la "Revista Comunista Internacional" y la Iniciativa Comunista Europea.

Un componente de la estrategia contemporánea del KKE es su percepción programática respecto al socialismo. La construcción socialista empieza con la conquista revolucionaria del poder por la clase obrera. El Estado obrero, la dictadura del proletariado, es el órgano de la clase obrera en la lucha de clases que continúa en el socialismo con otras formas y medios. Se utiliza para el desarrollo planificado de las nuevas relaciones sociales, lo cual tiene como condición previa la frustración de los intentos contrarrevolucionarios, así como el desarrollo de la conciencia comunista de la clase obrera.

El Estado obrero, como mecanismo de dominación política, es necesario hasta que todas las relaciones sociales se conviertan en comunistas, hasta que se desarrolle la conciencia comunista en la inmensa mayoría de los trabajadores, así como hasta que se consiga la victoria de la revolución, al menos en los países capitalistas más poderosos.

El nuevo elemento cualitativo del poder obrero es la conversión del centro de trabajo (unidad de producción, servicio social, unidad de administración, en una primera fase la cooperativa agrícola) en un núcleo de organización.

En la asamblea de los trabajadores de cada unidad de producción se consolida la democracia obrera directa e indirecta, la capacidad de ejercer control y de revocar a los representantes electos, es decir el derecho a voto sustancial en comparación con el derecho a voto actualmente que en la democracia burguesa, en la dictadura del capital, es formal.

La tarea principal de este poder es crear un nuevo modo de producción, cuya consolidación requiere básicamente la eliminación total de las relaciones capitalistas, de la relación capital-trabajo asalariado. El Programa del KKE señala que:

Se socializan los medios concentrados de producción pero en la fase inicial se mantienen formas de propiedad individual y grupal, que son la base para la existencia de relaciones mercancía-dinero. Se crean nuevas formas de cooperativas de producción donde el nivel de las fuerzas productivas todavía permite la socialización de los medios de producción. Las formas de propiedad grupal son una forma de propiedad transitoria entre la forma individual y la social, y no una forma inmadura de las relaciones comunistas.

En la base de la propiedad social de los medios concentrados de producción, se desarrolla la planificación central de la economía como una relación comunista que conecta a todos los productores. En la planificación central se incorpora también, en cierta medida, la producción de las cooperativas agrícolas. Mientras las relaciones de producción comunistas se amplían y se profundizan, la clase obrera gradualmente adquiere la capacidad de conocer plenamente las diferentes etapas del proceso de producción.

Al mismo tiempo, con la distribución de una parte del producto en función de las necesidades (Educación, Salud, calefacción etc.), la producción socialista distribuye el resto de sus productos sobre la base del criterio de la contribución individual de cada uno en el trabajo social total, sin distinguir el trabajo en complejo o simple, en manual o mental.

El Partido Comunista es el núcleo dirigente del poder obrero revolucionario, puesto que es la única fuerza que actúa conscientemente de acuerdo con las leyes de desarrollo de la sociedad socialista-comunista.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE SEÑALA EL CAMINO

Hoy día, han resultado totalmente infundadas las teorías que caracterizaban la contrarrevolución como un proceso de renovación del socialismo que abriría el camino a la amistad y la paz entre los pueblos. Al mismo tiempo, han resultado infundadas todas las teorías y las políticas de humanización del sistema capitalista. Mientras tanto, las contradicciones entre los Estados capitalistas, entre los grupos monopolistas de alcance internacional, están creando cada vez más focos de conflictos militares y existe el peligro de que se generalicen. El cáncer social de la propiedad capitalista en los medios de producción "muestra sus dientes sangrientos".

Todos los que celebraban el derrocamiento contrarrevolucionario en los años 1989-1991 se quedaron irremediablemente desacreditados, contribuyeron a la corrosión del movimiento obrero, al clima predominante de fatalismo y de compromiso. El KKE, al contrario, es orgulloso que en el momento crítico, el día que se bajó la bandera roja del Kremlín, tenía la fuerza de dirigir a través del diario "Rizospastis" a los comunistas el llamamiento:"Camaradas, mantener la bandera en alto."

El KKE libra una lucha dura a partir de hoy para conquistar todas las características que le darán la capacidad de actuar como vanguardia revolucionaria bajo todas las condiciones. La lucha en las condiciones actuales para la abolición definitiva de la sociedad clasista-explotadora y la construcción de la sociedad socialista-comunista es en realidad un tributo a la Revolución de Octubre y sus objetivos.

A pesar del triunfo de la contrarrevolución, las palabras de Maiakofski siguen mostrando el camino:
"¡Viva la revolución alegre y rápida!
Ésta es la única gran guerra
de todas las que la historia ha conocido."

CC del KKE
23/05/2017

Fuente: Partido Comunista de Grecia / RedGlobe

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