No todos tenemos ni gozamos de buenas condiciones de vivienda o trabajo para quedarnos en casa, muchos se ven obligados a salir para agenciarse de recursos y llevar el sustento a sus respectivos hogares.

Lo expresado no pretende constituirse en justificación de actitudes irresponsables, que las hay, y desacatan con cualquier pretexto la cuarentena sin importarles las consecuencias que podrían ser funestas para sus familiares al exponerlas al contagio. Esos son los casos en los que los medios de comunicación aprovechan para derivar la responsabilidad de la expansión de la pandemia a la población.

La realidad es que en nuestra patria, más de 12 millones de personas no cuentan con derechos ni beneficios laborales, siendo más del 70% de los trabajadores que se encuentran en situaciones de informalidad. Los sectores con más del 90% de informalidad a nivel nacional son agricultura, pesca y minería, concentrando poco más de 4 millones de personas.

Desigualdades visibilizadas

La pandemia ha visibilizado con crudeza la desigualdad e injustica social, las situaciones diferenciadas para afrontar la cuarentena, la carencia de agua potable, los hogares hacinados, la vulnerabilidad de mujeres y niñas frente a la violencia, los millones de peruanos que no cuentan con refrigedora para preservar los alimentos perecibles, el escaso o nulo acceso a internet, imprescindible hoy sobre todo para la educación.

Se dice que esta la cuarentena nos da la oportunidad para “pasarla en familia” y de hecho ha sido una experiencia muy rica para algunos hogares en los que han logrado acercarse, conocerse más y estrechar sus lazos. Pero para la mayoría, el miedo, el temor y la angustia se acentúan a pesar de los múltiples esfuerzos para apaciguarse y mantenerse con tranquilidad o poner “al mal tiempo, buena cara”.

Niños y adolescentes afectados

La cuarentena es una experiencia compleja para todos. Nos ha obligado a practicar el aislamiento, el distanciamiento y otras medidas necesarias. Para los pequeños, el brusco cambio que no permite las salidas al parque y verse limitados en expresarse afectivamente con abrazos, es doloroso a pesar de múltiples explicaciones. El mismo hecho de no acudir a sus centros de estudios, compartir con sus maestros y compañeros de clase, les es difícil comprender. El estar pendientes de los envíos de tareas por redes sociales y no contar con computadora o internet en casa, los hace padecer.

Los adolescentes como grupo poblacional también son afectados, ellos sufren al no poder compartir con su entorno amical y realizar sus actividades acostumbradas en este aislamiento y van desarrollando frustraciones. Es conocido que por características propias de la edad, no es un sector resiliente, debido a que los padres, de una u otra manera, siempre los protegían y apoyaban.

Políticas que beneficien al pueblo

Se evidencia la necesidad de implementar políticas adecuadas para enfrentar la crisis, que aborden la situación económica familiar y la propia violencia contra la mujer y las niñas, de sus efectos económicos, laborales, políticos, sociales y psicológicos.

Se prevé que en los próximos días se dé mayor contagio con la consiguiente incapacidad para afrontar la necesaria atención de los casos, hay escasez e incremento desmedido de los precios de los medicamentos, se presentan problemas en el manejo de pacientes UCI, se pierden más vidas del personal de salud, sobre todo de médicos y aumentan los inconvenientes para entierros e incineraciones.

Urge, entonces, atender a la población más vulnerable, a los que se ganan el pan día a día.  Por ello es indispensable que el bono sea universal y superar las serias limitaciones en su implementación, evidenciando que el accionar del Estado neoliberal es incompatible con el bienestar popular.

Del mismo modo, ir perfilando estrategias que conlleven a atender la salud y educación como derechos fundamentales a ser garantizados por el Estado, mejorar las condiciones de vida y vivienda, resolver el acceso al agua potable e implementar políticas para universalizar la cobertura a internet.

Es importante incentivar la organización y concientización del pueblo con las nuevas características de estos tiempos, tomando en cuenta el rol de las redes sociales, la relación directa con nuestros familiares y vecinos, propiciando y siendo ejemplo de actitud y acciones unitarias que generen confianza, propiciando liderazgos con visión integral, sin dejar de lado las medidas preventivas y planes de contingencia ante el Covid-19 para protegernos desde nuestros hogares y barrios.

La lucha por la vida y salud del pueblo hace posible germinar nuevas formas de solidaridad desde el pueblo y para el pueblo, junto al accionar coherente con los valores que propugnamos los revolucionarios.

Fuente:

Partido Comunista del Perú - Patria Roja

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