La línea temporal se ha visto interrumpida por un hecho poderoso en el mundo. Esta fenómeno excepcional se ha impuesto abruptamente en la agenda internacional; la pandemia se ha tornado en un hecho transversal en la vida cotidiana de la gente hasta en los conflictos políticos de gran escala. Aparece en los discursos en torno a la disputa comercial mundial, en las contradicciones existentes entre las diferentes capas de la burguesías nacionales por el control de la economía (como en el Perú) y, en las diversas manifestaciones contra hegemónicas.

El capitalismo, no ha podido relegar, durante la coyuntura de pandemia, las diferentes dinámicas de conflictividad política y social. En el mismo corazón del imperialismo las manifestaciones se extienden contra el racismo y las diferentes formas de injusticias, desigualdades y desatenciones a la población norteamericana. Las razones de las protestas responden a contradicciones subyacentes de la sociedad de clases.

Cuando el discurso oficial señala la inviabilidad de la actual forma de convivencia social, busca ocultar la incapacidad de respuesta de los estados y sus lógicas de funcionamiento frente a la crisis de la pandemia. Lo real es que el estado ha acudido a la emergencia sanitaria centralizando sus acciones para atender, como su principal preocupación, la reactivación de la economía capitalista y no una intervención que priorice los derechos sociales de la población-excepto en los estados socialistas-, sino la de garantizar el ciclo del capital.

La conflictividad no ha cesado en el mundo; no obstante, la existencia de conflictos no garantiza una acumulación política contra el capitalismo, debe haber otras condiciones para ocupar el espacio político y cultural que el sistema actual aún domina.

Hay un conjunto de opciones antisistémicas que van desde las nacionalistas hasta las socialistas en el mundo, pero todas sin demasiada capacidad de movimiento y sin opciones de decisión política ante la coyuntura. Pese a ser cuestionado y aun cuando brotan sus contradicciones internas, el manejo de la coyuntura es total por parte del capitalismo, el cual mantiene los mecanismos hegemónicos.

La izquierda no logró instalarse políticamente antes de la crisis, en algunos países empezaba hacerlo (como en España), en otros, como en Latinoamérica, apenas culminaba su disputa a los gobiernos neoliberales, pero en conjunto, aún es débil.

Buscar la hegemonía en tiempos complejos del Covid-19, no significa anular los conflictos anteriores a esta crisis, ni mirarlos con los mismos ojos, sino replantearlos, viendo en las condiciones actuales de vida de la ciudadanía, las brechas sociales que durante años ha generado el sistema. Implica evitar posponer el debate abierto de políticas públicas y de una nueva lógica de funcionamiento de la sociedad; esto es, tener la capacidad de rebatir las políticas adversarias. La hegemonía tiene que ver también con la construcción política de una alternativa, cuyo eje articulador sea la anulación de las opciones neoliberales sobre la base de una propuesta democrática y de justicia social.

Fuente:

Partido Comunista del Perú - Patria Roja

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