28 | 03 | 2020

El reciente anuncio hecho por el diputado Juan Guaidó de «reestructurar» la televisora multiestatal TeleSUR, creada por Hugo Chávez, para supuestamente ponerla «al servicio de la democracia» en la región es un pretendido asalto a la comunicación alternativa y contra hegemónica que analiza puntualmente la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) en este Trabajo Especial.

Juan Guaidó, ha declarado sobre la necesidad de rescatar la multiestatal Telesur, bajo argumentos de que esa estación promueve «la desestabilización de la región»; «respalda grupos terroristas»; «atenta contra la democracia», «miente sobre Venezuela» y «defiende la dictadura de Maduro».

Para su plan decide nombrar al periodista opositor y ex embajador de Venezuela en El Salvador en la década de 1980, Leopoldo Castillo, desacreditado por sus prácticas de difundir noticias falsas y rumores en su cuenta Twitter, como ocurrió en mayo de 2017 cuando difundió la supuesta muerte del ultraderechista Leopoldo López.

En sus declaraciones el diputado Guaidó expresa las instrucciones dictadas por el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien en un comunicado, publicado el 09 de enero, le daba desde la Casa Blanca luz verde para allanar el camino de los «medios de comunicación libres».

El jefe de la diplomacia estadounidense señaló en su escrito que en 2020 se deben «realizar en Venezuela elecciones presidenciales y legislativas» para comenzar – a su juicio – con un largo proceso de renovación.

En su declaratoria refirió que Guaidó «juró cumplir con los deberes de presidente encargado de Venezuela» y está obligado a contar para tal fin con «la libertad de prensa sin represión ni represalias».

El marcado interés estratégico por parte de la administración Trump también lo dejó entrever el representante de EEUU para los asuntos de Venezuela, Elliott Abrams, quien ese mismo día señaló que en el acuerdo político con Guaidó su Gobierno podía «hacer cosas para ayudar, por ejemplo, a la ‘prensa libre’ en Venezuela, para ayudar a las personas a seguir publicando y a seguir transmitiendo. Tenemos algunos fondos que podemos usar para la Asamblea Nacional».

Ambas declaraciones se hicieron justo dos días después que la red social Twitter cerrara las cuentas de por lo menos 5 medios de comunicación del Estado venezolano.

Ante esta situación, las diputadas constituyentes Tania Díaz y Esther Quiaro denunciaron el pasado  que más de 3.000 cuentas institucionales y de personalidades del Gobierno Nacional fueron cerradas con una aplicación selectiva de las políticas de Twitter para afectar la libertad de expresión de usuarios vinculados a la Revolución Bolivariana.

 Ataque a la contrahegemonía comunicacional

Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, alertó el martes 15 de enero que tras la supuesta reestauración de Telesur, se esconde un plan del Gobierno de Estados Unidos para dañar la imagen de la multiestatal, atacar a la libre información y libertad de expresión.

«Ellos harán el intento, detrás de eso está Estados Unidos, para dañar la imagen de Telesur», señaló el constituyente en la sesión de la ANC.

Posteriormente, en el programa televisivo, Con el Mazo Dando, Cabello reiteró que «detrás de eso está Estado Unidos, y le van a decir a gobiernos aliados que no permitan la señal de TeleSUR en sus países».

El papel de TeleSUR está en la mira por marcar la diferencia a pesar de la hegemonía que ejercen las grandes redes informativas, como la de la Voz de América y sus aliados, que conociendo la ilegalidad de la toma de la multiestatal pretenden seguir diseminando por el mundo este fake new (noticias falsas).

La periodista Patricia Villegas, presidenta de TeleSUR, lo señaló durante el Encuentro Internacional de Investigadores y Estudiosos de la Información y la Comunicación (ICOM 2019), realizado en diciembre en Cuba, donde aseguró que ha quebrado «el relato dominante de la prensa hegemónica de los hechos fundamentales en el mundo y la región».

Las amenazas contra la televisora multiestatal surgen dentro de la escalada de agresiones de EEUU contra los países donde avanzó el progresismo y los pueblos expresan su derecho a ser libres.

No es primera vez que políticos de derecha alineados con las estrategias imperiales atentan contra la señal de la cadena internacional en Latinoamérica.

En 2016, tras asumir la presidencia de Argentina, Mauricio Macri cerró la salida informativa de TeleSUR en Televisión Digital Abierta.

En octubre de 2019, DIRECTV y TV Cable, de Ecuador, suspendieron las transmisiones de TeleSUR en momentos cuando se daba la conmoción interna en dicha nación por las medidas económicas aprobadas por el Gobierno del presidente Lenín Moreno.

Posteriormente, en noviembre, tras el golpe contra Evo Morales en Bolivia, la cablera estatal Entel sacó de la programación a TeleSUR.

En esta oportunidad, la fórmula es imponer un poder desde supuestos «niveles gerenciales» bajo una inexistente «junta directiva» que operará tácticas intimidatorias y distractoras desde EEUU para incrementar la presión contra la institucionalidad del país.

La guerra mediática es uno los recursos de fuerza que viene utilizando Estados Unidos contra Venezuela, sin embargo, TeleSUR, cuya señal se distribuye en Latinoamérica, Europa occidental y el norte de África, continúa haciendo comunicación alternativa en medio de la guerra mediática y pensamiento hegemónico.

Prensa Digital MippCI / Agencia Venezolana de Noticias

Fuente:

Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MippCI)

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