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Categoría: Afganistán

Estimado señor Presidente,

Estimado señor Secretario General,

Colegas,

Ante todo, me gustaría destacar la postura consecuente y responsable de Kazajstán en cuanto a la promoción de las cuestiones prioritarias para Asia Central, la firme disposición a solucionar los problemas concretos que afronta la región.

Aplaudimos la iniciativa de nuestros amigos kazajos de organizar esta reunión sobre el tema que preocupa a muchos países.

Cobra una especial importancia dada la intensificación de las amenazas terrorista y de las drogas que provienen de Afganistán ejerciendo una influencia desestabilizadora en Asia Central y extendiéndose fuera de la región.

El norte de Afganistán se está convirtiendo en la principal base del terrorismo internacional encabezado por el brazo afgano del EI que pretende crear allí una punta de lanza para materializar en la región sus planes destructivos inspirados en la denominada “ideología del califato”. Aprovechando la obvia connivencia y, a veces, la ayuda directa de los patrocinadores internos y externos, confluyen, bajo las banderas del EI, miles de terroristas de diversas nacionalidades, incluidos los sobrevivientes yihadistas sirios. Proclaman abiertamente como su objetivo el derrocamiento de las autoridades legítimas de los Estados centroasiáticos y la expansión de su influencia a todo el territorio euroasiático.

El año pasado, se registró un incremento sin precedentes de la producción de drogas en Afganistán, de lo que acaba de hablar mi colega polaco. Urge tomar medidas para contrarrestar esta amenaza que socava la estabilidad de los Estados, la salud de la generación joven, provoca la delincuencia y la corrupción. Para elaborar una estrategia integral de lucha contra las drogas, la Duma de Estado de la Asamblea Federal de Rusia convocó en diciembre pasado en Moscú la conferencia internacional “Parlamentarios contra las drogas”. Celebramos la participación en este evento de los representantes de la ONU y de numerosas ONGs rusas e internacionales.

La situación en Afganistán requiere una solución integral por parte de los Estados regionales y de la comunidad internacional. La experiencia de los últimos 20 años pone de manifiesto la ineficacia de los intentos de resolver los problemas existentes en Afganistán con empleo de la fuerza. Está en el orden del día la aprobación de los pasos prácticos para iniciar el proceso de reconciliación nacional a partir de las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Guiándonos por estas consideraciones, iniciamos, junto con nuestros socios y partidarios, el diálogo en el marco del formato de Moscú, reanudamos el trabajo del grupo de contacto Afganistán-OCS, fomentamos la asociación de Afganistán con la OTSC.

Aplaudimos la iniciativa de Kazajstán de convocar en la primavera de este año la reunión ministerial sobre el arreglo afgano. Continuamos brindando a Kabul ayuda en la formación de profesionales civiles, efectivos de los Cuerpos del Orden Público y el aumento de la disponibilidad operacional de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Afganistán.

Abogamos consecuentemente por un pronto inicio de las negociaciones directas, a tenor con los criterios aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU, entre el gobierno de Afganistán y el Movimiento Talibán en aras de poner fin a la guerra fratricida.

El trabajo destinado a garantizar la seguridad deberá ir acompañado de los esfuerzos por impulsar un desarrollo socioeconómico estable de Afganistán. Podrán hacer su aporte a los esfuerzos colectivos la Unión Económica Euroasiática (UEEA) y la CEI abriendo para Afganistán sus mercados de gran capacidad y poder adquisitivo.

Rusia está abierta para una cooperación multilateral en los grandes proyectos económicos e infraestructurales, incluidos el gasoducto TAPI y CASA-1000.

Nuestras relaciones de aliados y asociación estratégica con los Estados centroasiáticos se basan en la historia común, el alto nivel de confianza mutua, las posturas comunes respecto a los principales problemas de la actualidad.

Les sirven de cimientos sólidos, además, nuestros lazos comerciales y económicos. Las inversiones rusas en la región ascienden a unos 20.000 millones de dólares, operan con éxito allí más de 7.500 empresas rusas o mixtas. En los últimos diez años, el monto de nuestra ayuda a los países de Asia Central superó los 6.000 millones de dólares, tanto a nivel bilateral, como a través de las organizaciones internacionales, en particular, para implementar los objetivos de la ONU refrendados en la Agenda 2030.

Estamos convencidos de que los problemas de suministro de energía y acceso a los recursos acuáticos existentes en la región, deben resolverse a través de un diálogo constructivo, el respeto mutuo de los intereses en materia de centrales hidroeléctricas y agricultura para el bien de todos los Estados de la región.

Las particularidades de la situación geográfica de los países de Asia Central determinan la necesidad de aumentar la eficacia del uso de diferentes medios de transporte para garantizar los vínculos comerciales y económicos con los Estados de la zona Asia-Pacífico, incluyendo Asia Meridional y Europa. Rusia está dispuesta a contribuir a este proceso desarrollando los corredores internacionales tanto en dirección Este-Oeste como en el eje Norte-Sur. Está destinado a contribuir a esta tarea el proyecto del sistema común de transporte de la UEEA y su conjugación con la iniciativa china “Un Cinturón, una Ruta”. Estas perspectivas permiten a la región centroasiática consolidar su papel en el sistema de transporte continental.

Hoy, Eurasia está interesada en entablar una cooperación mutuamente beneficiosa a base del equilibrio de intereses. Los actores externos deben apoyarla por todos medios sin intentar involucrar a los países de la región en un “juego de suma cero” que se vislumbra en el denominado proyecto de la Gran Asia Central echado al olvido durante un tiempo pero reanimado últimamente.

No se debe colocar a los países centroasiáticos ante una falsa disyuntiva entre el sur y el norte. La región necesita una vecindad constructiva y la asociación con todos los vecinos. Sin duda, hay que respetar todos los compromisos de estos países asumidos en el marco de la OCS, la OTSC, la CEI y la UEEA.

Todos los ambiciosos planes encauzados, al fin y al cabo, a mejorar el bienestar de los pueblos de Asia Central y Afganistán, serán viables sólo en el ambiente de una paz y una estabilidad sólidas en todo el continente asiático. Rusia trabaja consecuentemente para aunar los esfuerzos en aras de vertebrar en Asia-Pacífico una arquitectura actualizada de una seguridad igual e indivisible.

La estabilidad, la paz y la prosperidad de los Estados de la región están estrechamente vinculadas con la continua estructuración de un ordenamiento mundial policéntrico, más justo y democrático, basado en el Derecho Internacional y el respeto de la diversidad cultural y civilizatoria del mundo actual.

Fuente:

Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa

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