Jóvenes comunistas españoles participan en festival de la SDAJ alemana
Durante el último fin de semana de Mayo en la ciudad alemana de Colonia, los camaradas de la SDAJ (Juventud Socialista Obrera Alemana) han celebrado su festival bienal de la juventud. Entorno a los 500 jovenes venidos de la propia ciudad de Colonia y de todos las regiones de Alemania, se han dado cita en este evento donde la juventud comunista ha planteado sus posiciones políticas y han disfrutado de multiples actividades culturales y de debate.

Decenas de miles de personas están manifestando actualmente en la región de Wendland, en el norte de Alemania, contra un nuevo transporte de residuos nucleares desde la fábrica atómica de La Hague, Francia, al depósito provisional de Gorleben, un pueblo de Baja Sajonia, no lejos de la ciudad de Hamburgo. Un total de 23000 personas, según informaciones de los organizadores, participaron hoy en una gran concentración en Dannenberg para manifestar su rechazo al transporte y a la política nuclear del Gobierno Federal alemán. Critican que el supuesto cese del uso de la energía nuclear en el año 2022, aprobado por el parlamento alemán como reacción al catástrofe de Fukushima, significa que las plantas nucleares siguen activos por diez años más. Además temen que entonces los políticos cancelen su decisión de hoy para prolongar el uso de la energía atómica, como lo había planteado en 2010 el Gobierno Federal, formado por la conservadora Unión Cristianodemócrata y el liberal Partido Libre Democrático.
La extrema derecha alemana puede seguir contando con el apoyo y la protección por la policía. El viernes por la tarde, pocas decenas de neonazis se concentraron en el centro de Berlín, exactamente entre la sede del partido La Izquierda (Die Linke) y el edificio en que reside el diario independiente marxista »junge Welt«. Protegidos por varios centenares de policías, el jefe del Partido Nacionaldemócrata (NPD), neonazi, Udo Voigt, lanzó un discurso, que salvo sus pocos seguidores, nadie podía escuchar. Manifestantes antifascistas y vecinos del lugar insultaron a los fascistas, realizaron un cacerolazo muy fuerte y tocaron música antifascista. Desde la sede del »junge Welt« y de la casa »Karl Liebknecht« del partido La Izquierda ondearon banderas rojas y cubanas. Además, los neonazis tuvieron que protegerse contra aguas que cayeron sobre ellos desde un edificio vecino.
Elecciones libres al estilo alemán: Los jefes de los cinco partidos parlamentarios grandes del país europeo acordaron el domingo nombrar juntos a Joachim Gauck como nuevo Presidente Federal. Eso anunciaron ayer por la noche la Canciller Federal Angela Merkel, como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el presidente del opositor Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, la portavoz del también opositor partido de Los Verdes, Claudia Roth, el jefe del liberal Partido Libre Democrático (FDP), Philipp Rösler, aliado de Merkel en el Gobierno Federal, y el presidente de la Unión Social-Cristiana (CSU), hermanan regional de Baviera de la CDU, Horst Seehofer. El único partido parlamentario no invitado a ese “casting†del nuevo Presidente fue el opositor La Izquierda (Die Linke). Gauck sucederá a Christian Wulff, quien había renunciado la semana pasada tras un escándalo de corrupción durante su tiempo como Ministropresidente del Estado Federal de Baja Sajonia.
La historia tradicional, es decir la justificación ideológica de la burguesía a sus crímenes abusos y desmanes, nos presenta a un maquiavélico Stalin que arteramente y en contra la voluntad del castigado pueblo alemán, separo familias, bloqueo Berlín y convirtió la parte oriental de Alemania en su jardín personal, traicionando así el esfuerzo de miles de soldados norteamericanos e ingleses, que como nos presentan películas como “Salvando al soldado Ryan†fueron los únicos que derrotaron al tercer Reich.
Tras la publicación de un informe de la Comisión gubernamental alemana sobre la seguridad de los reactores (RSK), organizaciones medioambientales piden el cierre inmediato de todas las plantas nucleares en Alemania. Según la organización Greenpeace, por lo menos las siete plantas más viejas de Brunsbüttel, Unterweser, Biblis A y B, Philippsburg 1, Neckarwestheim 1 e Isar 1, así como la planta conocida por su serie de accidentes en Krümmel deben quedar fuera de línea. El informe afirma que ninguna de esas plantas está protegida contra la caída de un avión. »Las capas flojas de esos reactores viejos no resistirían una caída. La consecuencia sería la liberación catastrófica de radioactividad«, advierte Greenpeace.