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Marinaleda: La otra España

Mural en MarinaledaEl himno de la llamada transición española a la democracia rezaba: „dicen los viejos que en este país hubo una guerra, y que hay dos Españas que guardan aún el rencor de viejas deudas“. La canción era un canto a la reconciliación de fascistas y demócratas, y llevaba el título de „Libertad sin ira“. El hit pedía acabar con el franquismo y crear una sociedad nueva, libre, moderna, sin rencores ni odio entre los bandos.



Aquellos años tras la muerte del dictador en 1975, las manifestaciones eran constantes y la policía del régimen las reprimía con dureza. La presión popular llevó a la legalización de los partidos de izquierda, y muchos sobrevivientes volvieron del exilio cargados de ilusión, con la esperanza de sacar al país del atraso en que se había visto envuelto en los cuarenta años de dictadura. Los ideales de igualdad social machacados por la guerra y la dictadura volvían a formar parte de la agenda política. Entre ellos, la reclamación histórica de una reforma agraria que pusiese la tierra de cultivo en manos del estado.

En Marinaleda, un pequeño pueblo del campo andaluz, la situación era de emergencia humanitaria: el hambre y la escasez asolaban a las poblaciones rurales. En el cortijo de Los Humosos, de unas 17.000 hectáreas,  la población de Marinaleda era explotada mediante un sistema cuasi esclavista, en el que los jornaleros trabajaban por poco más que la escasa comida y vivían en chabolas. Estas tierras estaban en manos del Duque del Infantado, que aún hoy es uno de los mayores terratenientes españoles.

Los habitantes de Marinaleda, animados por el idealismo republicano renacido, decidieron entonces ocupar las tierras para plantar en ellas otros cultivos que diesen un trabajo de mayor calidad a las maltrechas economías familiares. Durante dos semanas, los habitantes de Marinaleda se declararon en huelga de hambre en reivindicación de la tierra que el Duque les negaba. Los caballos del terrateniente les vigilaban mientras marchaban una y otra vez por la carretera que va del pueblo al cortijo de Los Humosos. La Guardia Civil trató de reprimir la revuelta sin conseguirlo. Ni las altas temperaturas, ni la tala de los pocos árboles que daban sombra en sus caminatas, ordenada por el Duque, les detuvieron en su empeño.

Hasta doce años duraron las ocupaciones, detenciones, multas, encarcelamientos y el acoso de las autoridades. Un grupo de vecinas de Marinaleda llegaron a reunirse con el entonces presidente del gobierno español Felipe González, que se encontraba de vacaciones en el coto de Doñana, en la provincia de Huelva. Finalmente, la finca fue comprada por la Junta de Andalucía a su dueño y puesta en manos de la cooperativa que fundaron los jornaleros, de propiedad municipal.

Mientras en Marinaleda se creaba un sistema de democracia asamblearia y se construía una economía socializada, en el resto de España se fomentaba un modelo turbocapitalista, basado en la especulación inmobiliaria y en el turismo. La consecuencia de dicho modelo es la brutal crisis en la que el país se encuentra sumido. La prosperidad de Marinaleda, basada en la cooperativa agraria, está por el contrario capeando la crisis como ningún otro lugar en todo el estado. De hecho, este pueblo agrícola ha sido una excepción en el éxodo generalizado del campo a la ciudad, aumentando su número de habitantes, que son unos 2.600, así como la tasa de natalidad.

Los vecinos de Marinaleda se identifican con los movimientos sin tierra de Brasil, con los que mantienen contacto. „Hace falta una revolución agraria. Es lo que se conoce como vía campesina, la llamada soberanía alimentaria. Los alimentos son un derecho y no un negocio. En Andalucía, el 2% de los propietarios posee el 50% de la tierra. Hay que expropiar a los grandes latifundistas.“ Así de claro lo tiene Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda desde hace más de tres décadas, que asegura que „hoy soy más utópico que cuando empecé, porque veo que es posible conseguir lo que se proponen los pueblos“. Para ver a Juan Manuel no hay que pedir cita, el alcalde es tan campechano como sus vecinos. Maestro de profesión, con tan sólo 25 años fue elegido el primer alcalde de Marinaleda y su partido, el Colectivo de Unidad de los Trabajadores - Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), ha obtenido siempre mayoría absoluta y defiende y practica desde entonces el comunismo libertario y asambleario. La única oposición actual en el ayuntamiento es el Partido Socialista Obrero Español. La derecha declarada no tiene cabida.

El alcalde de Marinaleda ha sido además, en las últimas elecciones autonómicas, el cabeza de la lista de Izquierda Unida, que gracias a su liderazgo, ha conseguido el doble de diputados que en las elecciones anteriores. Aunque desde la cúpula de IU se cree en una salida reformista de la crisis, Gordillo está seguro de que ése no es el camino adecuado: „No hay una salida a la crisis dentro del capitalismo. Las salidas reformistas han fracasado. El Gloria Trujillomercado como mito que lo arreglaba todo con su mano invisible está acabado, así como la socialdemocracia. Los grandes sindicatos han demostrado que eran parte del sistema. El modelo de estado y democracia burgueses se han plegado a los intereses de la dictadura del mercado. La salida solo puede darse fuera del capitalismo. Hace falta nacionalizar la banca y la energía. Que no se pueda especular con esos recursos. Es necesario acabar con las paetentes de semillas, con los transgénicos y con la energía nuclear. La revolución ha de ser ecológica y la agricultura ha de salir de la Organización Mundial del Comercio, porque no es una mercancía, sino un derecho de los pueblos.“

Tampoco la política ha de ser un negocio, por eso ningún concejal recibe salario por su labor política en Marinaleda. Así lo decidió la asamblea. Sus edades oscilan entre los 25 y los 35 años, y casi todos trabajan en el campo. „Ésto se hace por idealismo, no para enriquecerse“, asegura Gloria, la concejala de Asuntos Sociales, que acaba de llegar de un viaje a Cádiz en el que ha dado una charla en un encuentro feminista. „Es curioso, aquí con todas las luchas que hemos tenido nunca hemos creado una asociación de mujeres. Hemos creido siempre que supone autoexcluirse, que no hay que dividir las fuerzas y que la lucha es colectiva. Lo que sí tenemos son Asociaciones de amistad con el pueblo saharaui y con el pueblo palestino. “

Aunque hemos llegado sin avisar y de improsivo, y Gloria estaba a punto de irse a comer a casa, agarra su coche y nos lleva a la fábrica de conservas Humar, la marca de la cooperativa de Marinaleda. La envasadora tiene tan solo dos años de vida y en ella se enlatan unas dos toneladas de de alcachofas al año, además de pimientos, habas y aceite de oliva. 

„No tenemos grandes beneficios, solo nos mantenemos estables. Sobre todo porque lo que nosotros queremos es que Los Humosos sea una fuente de trabajo. Si quisiéramos hacer dinero plantaríamos trigo o girasoles, como hacen los terratenientes, para pedir subvenciones a la Unión Europea. Éste es un proyecto de cultivos sociales. Con el trigo todo el trabajo lo hace una máquina, los pimientos y las alcachofas hay que plantarlos y recogerlos a mano.“

Sánchez Gordillo es un hombre que tiene las ideas muy claras y que habla rápido y con contundencia, mirando a los ojos: „La política agraria de la Unión Europea supone acabar con la producción de alimentos en el Mediterráneo. Han firmado un impresentable acuerdo con Marruecos, que no respeta la soberanía del pueblo saharahui y que favorece a la monarquía criminal del rey de Marruecos, que controla el 85% de los negocios de su país. Europa es el mayor importador de alimentos del mundo y resulta que las ayudas agrarias no se dan a la producción de alimentos ni por crear empleo,  sino por hectáreas. La Duquesa de Alba (la mayor terrateniente española) recibe de la Unión Europea unos tres millones de euros en subvenciones. Solo fomentan el latifundismo y a las multinacionales. El pueblo andaluz en particular, pero en general los pueblos del mediterráneo deberíamos enfrentarnos a esta política.“

En su búsqueda de alternativas, este minúsculo pueblo está negociando con Venezuela un acuerdo comercial por el cual Marinaleda vendería aceite de oliva al país latinoamericano a cambio de petróleo barato. Una delegación de venezolanos estuvo hace unos meses en el pueblo y en los próximos meses les devolverán la visita en tierras venezolanas. Gloria se preocupa por la salud de Chaves: „Aquí no nos enteramos realmente de si está bien de salud o no, porque los medios estatales venezolanos siempre tratan de quitar importancia a la enfermedad, y el resto de la caverna mediática lo da por muerto cada dos por tres.“

El aceite que se comerciaría sería aceite de la cooperativa, que es el motor económico del pueblo y les asegura unos ingresos relativamente estables durante todo el año. „Nosotros trabajamos el campo, y a veces hay sequías o inundaciones y se arruinan las cosechas, en esos meses no podemos trabajar, por eso no se puede decir que siempre haya jornales, pero aquí nos arrejuntamos todos y buscamos que todo el mundo reciba su mínimo de meses de trabajo“, asegura Gloria.

El salario mensual en la cooperativa son unos 1.200 euros y todos cobran lo mismo. Gordillo, que además de alcalde ha sido el maestro de la escuela hasta hace un par de años, ha compartido siempre una parte de su salario, más elevado y estable, con sus vecinos en la cooperativa. „Si uno es de Marinaledaizquierda, ha de demostrarlo empezando por uno mismo, que es lo más difícil. A todos los políticos que dicen que son de izquierdas desde un hotel de cinco estrellas hay que decirles que son unos inmorales mentirosos.“

Para Sánchez Gordillo el secreto de su éxito político es precisamente la coherencia, por eso asegura a junge Welt que la crisis ideológica y el descreimiento generalizado en la política son la consecuencia de que: „ya no hay diferencia entre los partidos políticos. Lo mismo actúan Sarkozy que Merkel, que han actuado Zapatero o Papandreu. Lo mismo ha hecho la socialdemocracia cristiana que los llamados socialdemócratas. Todos se han sometido a la dictadura del mercado. Todos son partidos pro-capitalistas. Es mentira que haya bipartidismo en España. Son un partido único, el partido del capitalismo. Han impuesto la jubilación a los 67 años. Han pisoteado los derechos laborales. Le han dado a los bancos 250.000 millones de euros. Han subido el IVA, que es un impuesto contra los trabajadores. Los dos nos han metido en la guerra, la última la de Libia, que ha sido un golpe de estado internacional. Antes nos metieron en la guerra de Afghanistán y en la guerra de Irak. Todas sangre por petróleo. Los dos son partidos corruptos y eso hasta la gente más sencilla lo sabe, por eso los ciudadanos están desencantados de la política, porque no ven alternativas“.

Precisamente la autoridad del alcalde de Marinaleda es eminentemente moral, ya que las decisiones importantes se toman en las asambleas. Hay quien lo critica por llevar tantos años de alcalde, ésto él lo ve con humor: „La asamblea es la que me elige una y otra vez, yo no tengo poder económico ni de ningún tipo“. Otra de las acusaciones que se le lanzan es el amiguismo, cuestión muy sutil y probablemente privada, pues todos los parados del pueblo son divididos en grupos que tienen derecho a trabajar un número de meses y van rotando.

Gloria nos aclara su jornada laboral: „se levanta a las seis de la mañana y llega a casa a las doce de la noche, siempre luchando por el pueblo. Es llano, cercano, no está ni ha estado en la política para enriquecerse, sino que es un buen alcalde y todo el mundo lo sabe. Cuando tienes a gente así es cuando se avanza. Si lo que tienes son ladrones, la consecuencia es la pobreza. Ningún pueblo de los alrededores tiene las cosas que tenemos en este pueblo, que son los frutos de las luchas populares, y Juan Manuel es sobre todo un luchador, él nos anima siempre“.

Lo cierto es que la gran mayoría de pueblos del tamaño de Marinaleda solamente pueden soñar hoy en día con las condiciones del mismo: guardería, colegio, instituto de educación secundaria, complejo deportivo... y todo a precios populares. La guardería, que en España han de pagar las familias, a diferencia del colegio o el instituto que son gratuitos, cuesta en Marinaleda 12 euros al mes con comida incluida. En Sevilla, por ejemplo, el precio de un servicio como éste no baja de los 200 euros mensuales.

La escuela también dispone de un comedor, algo que solo un número reducido de escuelas andaluzas disfruta. El comedor es gestionado por el ayuntamiento. En enero, desde Sevilla, se comunicó el plan de conceder la explotación del comedor a la empresa EULEN. „Nos plantamos allí, en la consejería de educación de la Junta de Andalucía y la ocupamos. No vamos a permitir que nos quiten la gestión del comedor de la escuela, donde nosotros preparamos los alimentos de nuestros hijos, con productos de la zona, para que venga una multinacional y les ponga cualquier cosa en el plato, además de perder los puestos de trabajo.“ Gloria formó parte del grupo que ocupó la consejería y consiguió que el comedor siguiese en manos municipales. También el agua la gestiona el ayuntamiento. Los vecinos de Marinaleda han ido consiguiendo cada una de las mejoras de su pueblo a base de protestas y luchas. Cuando ven que les imponen una política desde la Junta de Andalucía o desde el gobierno central, se manifiestan y llevan a cabo actos de sabotaje. En su historia está el haber parado el tren de Alta Velocidad Español, el AVE, el haber ocupado el Banco de Espana, así como dos aeropuertos sevillanos.

La razón de que en Marinaleda no se respire el ambiente de desmobilización y desencanto que los jóvenes españoles expiran por todos los rincones de la geografía del estado es que saben que tienen un futuro en su pueblo. Muchos incluso deciden no estudiar para dedicarse a trabajar en el campo, como Gloria. Tienen ingresos asegurados y también vivienda. Los padres, sin embargo, se preocupan porque sus hijos no sepan valorar el esfuerzo de sus luchas, y una vez fallecido Gordillo y ellos mismos, todo el progreso retroceda.

Tras la conquista de la tierra y la creación de la fábrica que les garantiza el sustento económico, una de las primeras cuestiones que las asambleas de Marinaleda plantearon, era la necesidad de vivienda de muchos vecinos. A través de propuestas y votaciones, llegaron a idear un sistema único, que es casi el sello por excelencia de Marinaleda: Casas de autoconstrucción en propiedad cuya hipoteca cuesta a los ciudadanos 15 euros al mes. Los vecinos tienen que trabajar en la construcción de las casas, el ayuntamiento pone el suelo, los albañiles y los materiales. Una vivienda de las mismas características en un pueblo vecino vale unos 500 euros de hipoteca al mes. Los requisitos para acceder a estas viviendas son no tener un techo y estar dispuesto a trabajar en la construcción de la misma. La casa vale unos 50.000 euros, mientras en el mercado costaría unos 150.000. Se trata de casas adosadas de considerable tamano, con unos 90 metros cuadrados repartidos en dos plantas, y 100 metros cuadrados de patio, además de garaje. Ya han construido 300 casas de estas características desde la década de los 80, y tienen en proyecto y construccion, otras 100. Además, como en muchas localidades andaluzas ocurre aún hoy en día, muchos gitanos vivían en Marinaleda en chabolas. Algo que el gobierno de Sevilla, por ejemplo, ignora completamente. En Marinaleda se decidió en asamblea que era una prioridad construir casas para estas personas y hace bastantes años ya que no hay sin techo en Marinaleda.

El alcalde lo sentencia: „Se necesita una revolución urbanística para que se hagan viviendas como derecho y no como mercancías. Que todas las personas tengan una vivienda de propiedad, un derecho que debería ser como la educación o la sanidad. Solamente estatalizando el suelo urbanizable y creando constructoras estatales, el precio de la vivienda sería menos de la mitad del actual.“

La solidaridad es uno de los pilares del pueblo. En los llamados „domingos rojos“, los ciudadanos colaboran desinteresadamente en trabajos de reparación en el pueblo. “El año pasado, por ejemplo, hubo una riada que inundó el campo de fútbol y todos fuimos a echar una mano. No es obligatorio, pero todos ayudamos como podemos porque sabemos que es bueno para el pueblo“. Ésto nos lo cuenta Manuel, un jubilado que se sienta en la mesa de al lado en la cafetería de la „casa del pueblo“, que es el lugar de ocio para los mayores, donde se puede tomar un bocadillo de tortilla y un refresco por 1,20 euros.

Por todas estas razones, Marinaleda está de moda. De repente, todos hablan de este pueblo perdido en el interior en la provincia de Sevilla. Medios españoles y de todo el mundo, incluso el New York Times, han visitado Marinaleda en los últimos años a raíz de la crisis económica mundial, presentando su experiencia como un ejemplo de alternativa al capitalismo. „Hace falta un nuevo modelo de estado, más descentralizado, más que democracia burguesa necesitamos democracia obrera, popular, donde se camine hacia la igualdad económica, donde los referéndums sean vinculantes, y los grandes temas se discutan en referéndums. Pasar de la democracia representativa a la democracia directa. La salida ha de ser con un cambio revolucionario de modelo económico, y de sociedad“, Gordillo lo suelta de corrido.

Muchas personas que han oido hablar de Marinaleda, hacen la maleta y se vienen al pueblo. Como Cecile, una francesa de mediana edad que ha venido en su furgoneta desde Nantes, y que lleva varios días esperando ansiosa asistir a su primera asamblea. Anota cuidadosamente en su libreta todo lo que encuentra en su camino.
Otros sin embargo, vienen cargados de problemas, sobre todo económicos, en busca de un pedacito de la utopía de Marinaleda. „El teléfono no para de sonar y a veces se pasa muy mal, porque no podemos asumir los problemas de todo el mundo. Llaman personas que están viviendo verdaderos dramas humanos a causa de la crisis“, asegura Gloria. „Esto es un pueblo pequeño y tenemos trabajo porque lo hemos luchado durante muchos años, no tenemos nada en contra de las personas que vengan a mudarse a Marinaleda, de hecho hemos ayudado a arreglar los papeles a unos 4.000 Complejo Deportivo en Marinaledapersonas inmigrantes, y tratamos de que encuentren un trabajo... pero no tenemos capacidad ni para darles alojamiento ni para ofrecerles empleo. Unas 30 familias de inmigrantes reciben alimentos de la cruz roja. Rocío, la trabajadora social se encarga de repartir los alimentos en su oficina del ayuntamiento.

„En cuanto a los españoles que nos llaman desesperados, los animamos a que en los lugares en los que viven, luchen como nosotros por sus derechos. Yo estoy convencida de que este modelo es exportable a todo tipo de actividades económicas y también a poblaciones mayores, solamente hay que tener voluntad política popular de luchar por lo que es de uno.“ Al respecto del movimiento de los indignados, del conocido como movimiento 15M, Gloria tiene su opinión particular: „Es muy light, solo alzando las manos y criticando en la calle no se consigue nada. Hay que luchar. Deberían haberse presentado a las elecciones.“

De todos modos, no todo han sido logros en la historia de Marinaleda: La decisión de la asamblea de piratear la señal del canal de pago Canal+ para que todos los ciudadanos pudiesen ver el fútbol en abierto, acabó con las autoridades españolas interviniendo la emisora local de Marinaleda, desde donde se emitían las ondas. „Los mayores piratas son los que controlan este sistema“, justificaba Gordillo la acción.

En esa otra España donde el fútbol es de pago, la España de los indignados, la de la peor crisis que recuerdan sus habitantes, se celebra en estos días la semana santa. Unas fiestas que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría calificó de algo „muy espanol“ y que „une a todos los españoles“. Marinaleda celebra en su lugar la semana de la paz: Conferencias de pensadores de primer orden, conciertos de grupos alternativos y comidas populares son organizados por los jóvenes del lugar de forma voluntaria. No falta una colecta para el pueblo saharahui.

Mientras en otros municipios endeudados se destinan cantidades desorbitadas de presupuesto a sacar imágenes religiosas a la calle, y en Madrid se prohíbe por segunda vez una manifestación atea que trata de visibilizar el desfalco, en Marinaleda se debate sobre soluciones a la crisis y sobre las consecuencias del capitalismo al ritmo de actuaciones musicales de grupos reivindicativos que actúan de forma voluntaria para apoyar y animar al pueblo. Saben que la moral es fundamental en una población cercada por el capitalismo. „Este modelo ha fracasado, tiene a tres cuartas partes de la población del planeta sufriendo el hambre. Y el estado encima tiene que intervenir a empresas corruptas y en bancarrota“, se oye al alcalde comunicar a sus vecinos.

Aquel que se hace camino de esta tabla de salvación en estos días, puede acabar confundido en la  carretera que lleva de Sevilla hacia Marinaleda. Campos y campos la bordean y es fácil que el visitante acabe preguntando en algún local de carretera de los pueblos aledanos por la dirección a tomar. En el vecino pueblo de Écija puede toparse con Alfredo, camionero jubilado y votante del partido de extrema derecha Falange espanola, que le asegurará sin rodeos: „Busca Marinaleda, no? El pueblo comunista? Pues sepa que ya falta poco para que le corten las barbas al alcalde.“ Y explica su particular porqué: „el sistema de Marinaleda sería muy bonito si el ser humano fuese de otra forma y todos saliesen a luchar por lo suyo, pero como es como es, pues es una utopía y no se podría hacer en todo el país.“ Para él, la solución a la crisis está muy clara: „Aquí lo que hace falta es que se organice ya el movimiento como en 1936 y se quiten de en medio unos cuantos como Gordillo“. Tal vez por esa razón, el único policía de Marinaleda dejó de llevar arma por decisión popular de la asamblea „para que no se equivocara“.

Entretanto, el líder de Marinaleda espera „que la crisis suponga un despertar. Creo además que se va a producir porque en los próximos anos la crisis va a seguir agudizándose. En este momento hay condiciones objetivas revolucionarias, pero no hay condiciones subjetivas, porque no hay sindicatos fuertes y anticapitalistas, ni en España ni en Europa, ni en el resto del mundo occidental. Ese es el gran drama que tenemos. La gente se tendrá que organizar en partidos y en sindicatos de clase para dar respuestas concretas a los problemas concretos que estamos padeciendo. No es posible que unos tengan tanto y otros tan poco.“

Marinaleda, esa otra España que sobrevivió a la guerra y a la dictadura con la ilusión de la igualdad social. Una isla cercada en un país en bancarrota, un pueblo en el que la „democracia real ya“ no se reclama en manifestaciones mutitudinarias después de la orgía capitalista y cuando llega la factura, sino una soberanía que se ejerce, unas veces a gritos, otras a silencios, desde hace treinta años.

La versión alemana de ese reportaje salió hoy en el diario junge Welt

 

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