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Partidos Comunistas exigen entidad financiera que sirva a los pueblos Imprimir Correo electrónico
Jueves 09 de Octubre de 2008 15:57
Puesto que están en juego miles de puestos de trabajo, así como el dinero de decenas de miles de personas, los partidos comunistas de Bélgica, Holanda y Luxemburgo celebran las actividades de los gobiernos de los tres países en apoyo de los Bancos Fortis y Dexia.

Pero por otra parte, esta llamada nacionalización parcial mediante la compra de acciones de los bancos, no es una nacionalización seria, sino sólo una nacionalización de las pérdidas bancarias. Este fue el principal análisis expuesto por Ali Ruckert, Presidente del Partido Comunista de Luxemburgo (KPL) en conferencia de prensa celebrada el pasado viernes en la ciudad de Esch-sur-Alzette en Luxemburgo. "Los gobiernos de Bruselas, La Haya y Luxemburgo declaran ahora que quieren deshacerse de las acciones a la mayor brevedad posible, e incluso que la UE les está diciendo que las vendan. Pero en nuestra opinión debe evitarse una nueva venta general."

"En lugar de la inyección realizada una y otra vez a las empresas privadas, demandamos otra distribución de la riqueza pública, de los ingresos y de la propiedad", dijo Jo Cottenier del Partido del Trabajo de Bélgica, (PTB), "para poder alcanzar una revalorización de la propiedad colectiva y pública." De esta manera los comunistas no sólo rechazan la ideología liberal, sino también "la mera regulación de los mercados financieros, que es el limitado objetivo de las fuerzas socialdemócratas". En la línea de la consigna "Antes las personas que los beneficios" el PTB está orientando la lucha contra la UE, pues la Comisión Europea está empujando a los estados miembros en la dirección de una mayor liberalización y privatización.

En nombre de los comunistas de Luxemburgo, el camarada Aloyse Bisdorff, miembro del Comité Ejecutivo del KPL, señaló que la actual crisis iniciada como una crisis hipotecaria en los EEUU se desarrolla con carácter de crisis financiera a escala mundial. Sus repercusiones en la economía real sólo se harán plenamente visibles probablemente en el próximo año. Tras la crisis del Sudeste asiático y la de la "Nueva Economía", ésta es ya la tercera gran crisis causada por el capitalismo desde que domina el mundo. Mientras los gobiernos salvan al sistema capitalista con ayuda del dinero de los contribuyentes, están al propio tiempo creando las bases para una nueva crisis, señaló Aloyse Bisdorff.

Wil van der Klift, en representación del Nuevo Partido Comunista de los Países Bajos (NCPN) subrayó que el equilibrio de poder se verá seriamente modificado, aunque la crisis se regule algún día. En su opinión es más que simbólico que los taikonautas chinos estuvieran trabajando en el espacio exterior mientras la crisis de Wall Street llegaba a un nuevo punto culminante. Para el NCPN se ha hecho más fácil ahora entrar en contacto con la gente. "Los neerlandeses rechazaron la constitución de la UE en el referéndum de 2005, tras haber advertido que la realidad era diferente a lo dicho por los políticos y los medios. Ahora nos encontramos nuevamente ante una situación semejante. La gente ve que el bla-bla-bla sobre el próximo final de la crisis no es cierto, y comienza a hacer preguntas. Algunos están incluso cuestionando el sistema capitalista".

Limitar el beneficio de los accionistas

Los tres partidos situaron tres exigencias comunes: en primer lugar, el beneficio de los accionistas debe ser limitado, a fin de aliviar la presión sobre las empresas y los trabajadores. Para evitar un aumento de la explotación debe haber cierto límite. Por encima de ese límite, cualquier beneficio debe ser sometido al 100 % de tasación impositiva.

Más derechos para los trabajadores.

En segundo lugar, los derechos del pueblo trabajador y sus organizaciones sindicales deben ser ampliados y al mismo tiempo limitarse la influencia de los accionistas en los consejos de administración. No es en modo alguno suficiente dar cierta información sobre las actividades y decisiones del directorio, sino que los empleados deben tener derecho de veto en caso de importantes decisiones tales como elaboración de estrategias de inversión, compra y venta de empresas o partes de ellas. Es el único camino para impedir que un puñado de accionistas tome decisiones contrarias a los intereses públicos.

Crear el Banco Benelux bajo control público.

Ante todo, el ahorro nacional de los bancos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, el crédito nacional y las entidades de inversión así como las participaciones públicas de Fortis y Dexia deberían concentrarse en un "Banco Benelux" público. La principal tarea del banco debería ser no producir máximos beneficios para los accionistas, sino apoyar a las pequeñas y medianas empresas, financiar la construcción de viviendas, apoyar la creación de nuevas empresas de industrias y servicios públicos, y auxiliar a esas empresas que están en problemas financieros.

Este "Banco Benelux" no debería ser controlado por accionistas privados o representantes de los tres estados, sino por los parlamentos locales y nacionales, los sindicatos y otros representantes públicos. Esta es la única manera de asegurar
que esté al servicio de los intereses públicos.

Fuente: Partido Comunista de Luxemburgo, Traducción: PCPE / RedGlobe
 

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