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Socorro Gomes: "Somos luchadores por un futuro radiante para la humanidad" Imprimir Correo electrónico
Martes 23 de Septiembre de 2008 10:04
Pronunciamiento de Socorro Gomes, presidenta del Consejo Mundial por la Paz, en  la apertura de la primera Reunión del  Secretariado del CMP em Palmela, región de  Setúbal, Portugal, 9 a 10 de septiembre de 2008.


Queridas compañeras, queridos compañeros.

Para nosotros es motivo de inmensa alegría realizar la primera reunión del Secretariado del Consejo Mundial por la Paz, en Portugal, luego de su elección en la Asamblea de Caracas. Acá vive un pueblo con  ricas tradiciones de lucha e inestimables contribuciones a la causa de paz en Europa y en el mundo. Agradecemos de todo corazón al Consejo Portugués para la Paz y la Cooperación por sediar esta Reunión con elevado nivel de organización y excelentes condiciones de trabajo.

    La humanidad acompañó hace pocas semanas, entre sorpresa y emocionada, el majestuoso espectáculo de los Juegos Olímpicos de Pequín. La belleza de las coreografías de la fiesta de apertura y cierre, la excelencia de las competiciones, la alegría de los atletas, el orgullo de cada delegación por representar a su país marcó a la sociedad internacional durante dos semanas. El ideal Olímpico, la confraternización entre naciones y pueblos expresan simbólicamente el propio ideal humano de paz que nuestros movimientos representan. No por casualidad el lema de esta última Olimpiada fue “Un mundo, un sueño”. La humanidad tiene derecho a soñar y construir un mundo mejor, cuyos valores supremos sean la solidaridad  y la paz.

    Sin embargo, infelizmente, la realidad aun está distante de este sueño. Es una realidad sombría, hilada de inseguridades, injusticias, amenazas y agresiones. La torpeza de los promotores de la guerra va hasta el  punto que en el momento en que el mundo estaba distraído por la apertura de los Juegos Olímpicos, en presencia de más de una centena de jefes de gobierno, en el Cáucaso tronaban las armas de guerra. El gobierno retrogrado de Georgia, instigado por el imperialismo norteamericano y el europeo, desencadenó operaciones bélicas contra la región de Ossetia del Sur, a través de acciones agresivas que tuvieron como saldo la muerte de miles de civiles. Rusia, como era de prever, amenazada por este y otros actos de agresión y provocación como la expansión de la OTAN para el Este y la instalación del escudo anti – misiles en República Checa y Polonia, reaccionó duramente, lo que aumentó aun más la tensión en la región del Cáucaso. Todo parece indicar que está en curso una disputa que envuelve importantes intereses económicos y estratégicos en la región. Es mi opinión que el Consejo Mundial por la Paz deve de defender la suspensión de las hostilidades en la región del Cáucaso y  proclamar por que se resuelva el conflicto con base en los principios pacíficos y en las normas del derecho internacional. Condena, además, vehemente el entrometimiento de Estados Unidos y de la Unión Europea, directamente o a través de gobiernos marionetas en la región.

Compañeras y compañeros,

Esta primera reunión del Secretariado del Consejo Mundial por la Paz tiene por delante importantes tareas luego de la elección  de sus nuevos órganos dirigentes en la Asamblea de Caracas el pasado mes de abril. El mandato que heredamos en aquella Asamblea implica enormes responsabilidades, labradas en la Declaración final. Este documento señala que se ha creado una situación crucial para la humanidad, marcada por la creciente intensidad en la agresividad de la estrategia mundial estadounidense, la cual se empeña en imponer y consolidar un nuevo orden mundial de opresión y guerra. Bajo el pretexto de cazar a un terrorista y aniquilar su red criminosa, hace siete años  Estados Unidos inauguró con los bombardeos y la invasión a Afganistán la época de las guerras preventivas y de las acciones militares punitivas que resultaron en inmensos sacrificios para los pueblos, en la aniquilación de la soberanía nacional y en el oprobio al derecho internacional. Desencadenaron después la guerra de agresión contra Irak, realizada en nombre de falsos pretextos, lo cual podría ser caracterizado como uno de los episodios más dantescos de la historia contemporánea. Murieron centenas de miles de personas, fueron consumadas masacres, la destrucción de la infraestructura provocó que el país retrocediera décadas en su desarrollo económico y social, el patrimonio cultural, uno de los más antiguos de la humanidad, sufrió mutilaciones. Científicos, líderes políticos, personajes importantes del ambiente intelectual del país fueron perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados. Los invasores inflaron su presencia militar a lo largo de cinco años desde la agresión iniciada el 20 de marzo de 2003 incorporando fuerzas mercenarias a sus tropas regulares, estimulando e instrumentalizando milicias.

En Líbano y en Palestina también asumieron forma de tragedia y genocidio las agresiones cometidas contra los pueblos martirizados de estos países. Desde hace algún tiempo la preparación de la agresión contra Irán pasó a estar a la orden del día de la agenda del imperialismo norteamericano. Amenazas, sanciones económicas y presiones de todo tipo vienen siendo ejercidas por parte de Estados Unidos hacia ese país.

Lo que se observa es que se encuentra en plena implementación la estrategia de modelar de acuerdo con el figurín de los intereses estadounidense a través del plan denominado de “Gran Medio Oriente”, sin importar si para ello son cometidos crímenes de lesa humanidad. Fue la propia secretaria de Estado norte-americano quien admitió cuando frente al clamor de la opinión pública internacional y de muchos gobiernos por el cese al fuego, en el auge de los bombardeos israelíes sobre Líbano en 2006, declaró que el sufrimiento del País de Cedro significaba “los dolores del parto del nuevo Medio Oriente”.

Agresión, tortura, ejercicio arbitrario del poder, violación del derecho internacional – en fin, terrorismo de Estado – son las armas a las cuales vienen recurriendo los que se presentan como “campeones de la lucha antiterrorista“. Ahora que se acaba el mandato de aquel que pasará a la historia como uno de los más abominables verdugos de los pueblos, se discute en el círculo de poder de Estados Unidos cuales son las mejores tácticas y estrategias para perpetuar el sistema imperialista. Frente al fracaso del unilateralismo y del repudio que sufrió de buena parte de la sociedad internacional, comienza a circular la tesis de crear la llamada “Liga democrática”, lo que correspondería a una nueva etapa de coordinación de políticas entre las potencias imperialistas, en la práctica un multilateralismo bajo la batuta del imperialismo estadounidense, para combatir lo que consideran según sus propios criterios “gobiernos tiránicos”. Al mismo tiempo, se enturbia el debate sobre el fin de las ocupaciones. Uno de los candidatos a la Casa Blanca habla de “retornar apenas victoriosos”, otros proponen un confuso y vago cronograma de retirada de las tropas de Irak, aumentando, sin embargo, la presencia militar en Afganistán.

Por eso, pienso que la principal lucha del Consejo Mundial por la Paz en la actualidad – y lo afirmo con base en las discusiones realizadas en la Asamblea y en la Conferencia Mundial por la Paz y en el espíritu de la Declaración aprobada – continúa siendo la lucha contra las guerras de agresión del imperialismo norteamericano y sus aliados, por la retirada de los ejércitos agresores de Afganistán y de Irak.

A la par de esta tarea, se encuentra también a la orden del día la lucha contra la militarización del Planeta, las bases militares, la amenaza de guerra nuclear, la expansión y el fortalecimiento de la OTAN. Recientemente Estados Unidos reorganizó sus fuerzas navales y relanzó la Cuarta Flota, que se había extinguido a inicio de los años 1950. La Cuarta Flota se destina a monitorear las aguas del Mar Caribe, del Pacifico Sur y del Atlántico Sur. Sus grandes naves están entre las mayores de toda la flota marítima norteamericana, se mueven a propulsión nuclear y son bases para el lanzamiento de armas nucleares. Se trata de una maniobra estratégica de largo alcance, con miras a intimidar gobiernos progresistas de la región y a fin de asegurar que Estados Unidos tenga acceso a las riquezas naturales de los países y pueblos latino americanos. No es mera casualidad que el anuncio del relanzamiento de la Cuarta Flota haya sido realizado inmediatamente después del descubrimiento del mega yacimiento petrolífero en la zona económica especial de la costa brasileña. Fue altamente acertada la Declaración que aprobamos en la Asamblea de Caracas al señalar: "El CMP expresa su solidaridad con los crecientes movimientos por la abolición de las bases militares extranjeras, las cuales son instrumento de guerra y opresión”. Pienso que más allá de la solidaridad, debemos encabezar, en alianza con otras organizaciones y redes, una campaña mundial contra esas bases militares.

Compañeras y compañeros,

Dentro de tres meses, la humanidad celebrará el 60º aniversario de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama los mismos principios democráticos y pacifistas del Consejo Mundial por la Paz. Además, el Consejo Mundial por la Paz surgió en el mismo momento histórico y bajo el influjo de los mismos acontecimientos e ideas que dieron origen a esta Declaración.

Pasados 60 años, la humanidad se encuentra con nuevas formas de fascismo y terrorismo de estado que corresponden a la misma naturaleza y esencia opresora del capitalismo. A la par de las masacres y genocidios de las guerras preventivas de la actualidad, se observa que el concepto de “guerra al terror” es usado para delimitar el derecho democrático de los pueblos, a través de la hipertrofia del estado policial, de la promulgación de una copiosidad de leyes “antiterroristas” apuntando a la  criminalización de los movimientos populares, del uso de la tortura, de las escuchas ilegales, de los secuestros. La persecución a los inmigrantes y las draconianas leyes de deportación hacen parte de esa política.

Al invocar la Declaración de Derechos Humanos y condenar un nuevo tipo de fascismo en que poco a poco se transforma la gobernanza en los países imperialistas, no podemos dejar de mencionar el caso de los cinco patriotas cubanos que hace ya diez años se encuentran presos en cárceles estadounidenses. Dos de ellos, Gerardo Hernandez y René Gonzalez, no pudieron ser visitados por sus esposas, pues les fue negada la visa de entrada a Estados Unidos. Es nuestro deber humanitario  - puesto que se trata de una causa humanitaria – impulsar una campaña junto a las autoridades estadounidenses y al Alto Comisariado de la ONU para los Derechos Humanos por la concesión de visas de entrada para las esposas de estos patriotas cubanos presos en Estados Unidos.

Compañeras y compañeros,

Como luchadores por un futuro radiante para la humanidad, al mismo tiempo que constatamos con gravedad los grandes peligros para la paz y la seguridad internacional emanados de las políticas de guerra del imperialismo, observamos también, con gran optimismo las posibilidades de desarrollo de las luchas de los pueblos y de conquistas de victorias, aun que parciales

Saludamos a la resistencia iraquí, que ha infligido contundentes derrotas a las fuerzas de ocupación, la resistencia libanesa, que golpeó a los agresores israelíes y dá pasos importantes en la defensa de la soberanía del país. Saludamos a la resistencia Palestina, que enfrenta heroicamente el cerco y el intento de estrangulamiento. Vemos con gran esperanza los despliegues positivos de las luchas democráticas y progresistas en América Latina, la lucha de los pueblos africanos y asiáticos contra el colonialismo y por el desarrollo con justicia social, la resistencia de los trabajadores y de los pueblos europeos contra la imposición de tratados lesivos para sus conquistas y soberanía nacional. Estamos convencidos de que,  pese a las correlaciones de fuerza encontrarse todavía desfavorables surge un nuevo momento propicio para el desarrollo, la independencia, y la soberanía de los Estados nacionales en contraposición a la ofensiva del imperialismo de imponer su poder por la fuerza en nombre de la perpetuación de un sistema económico y social históricamente condenado.

Por eso, compañeras y compañeros – y con esto finalizo – considero que es propicio el momento para la ampliación y fortalecimiento del Consejo Mundial por la Paz. A través de campañas bien orientadas, de carácter amplio, unitario y de masa, crecerá la influencia y la fuerza de nuestra organización. Es nuestro deber explorar todas las posibilidades de acción, calificarnos, como es nuestra tradición, como interlocutores creíbles de gobiernos democráticos y de las organizaciones internacionales del sistema multilateral de las Naciones Unidas, desarrollar un trabajo unido con otras organizaciones y redes cuyos objetivos converjan con los nuestros, fortalecer nuestra organización arraigándolas en las regiones y estados nacionales, fomentando el ingreso de nuevas organizaciones, perfeccionando los métodos y dinámicas de funcionamiento, así como la comunicación y difusión de las ideas y posiciones del CMP. Surgen, cada vez más, condiciones propicias para la práctica del internacionalismo de masa, de los pueblos y para elevar el nivel de la conciencia antiimperialista.

Compañeras y compañeros, una vez más agradezco la hospitalidad del Consejo Portugués para la Paz y la Cooperación, la presencia y la atención de todos, les transmito la confianza y la seguridad de que de esta Reunión resultarán resoluciones acertadas y un provechoso plan de trabajo a la altura de los gigantescos desafíos del CMP.

Muchas gracias.

Socorro Gomes, presidenta del Consejo Mundial por la Paz                                       
                                                              
                       
 

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