| Politica, Psicopatología y Terrorismo |
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| Miércoles 22 de Julio de 2009 16:37 |
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Una característica central de las personalidades, como la del finado Eduardo Rózsa Flores, es la de figurar a cualquier costo en la primera plana de las noticias. Ser el centro de los comentarios, hasta de las comidillas y de las anécdotas, es una de sus mayores gratificaciones. Fiel a esta prescripción para su personalidad Rózsa - muerto en la madrugada del 16 de abril - se “vendió” a sí mismo mucho tiempo antes de su muerte. Anunciaba a los cuatro vientos lo que haría. Sin ninguna precaución, lanzó al espacio cibernético no sólo sus intenciones, sino incluso las imágenes en las que aparecía armado hasta los dientes. Las fotografías tomadas en Santa Cruz, en el Hotel Buganvillas y también en el stand de COTAS (cooperativa telefónica), es de presumir, las colgó en internet él mismo. Lo hizo en la creencia de que los servicios bolivianos de seguridad no las encontrarían o no les darían importancia. Tenía una actitud de menosprecio por el “enemigo”; consideraba “inferiores” a los policías. Craso error que le costó la vida.
La estrategia de la tensión y el poder mediático. Pese a los múltiples testimonios, a la infinidad de pruebas que se han exhibido, los medios de comunicación han sido capaces de crear, en una parte de la opinión pública, convicciones que nada tienen que ver con la realidad de los hechos. A casi tres meses de los acontecimientos siguen hablando al unísono de “supuestos terroristas” o peor aún de “supuesto grupo terrorista”. Los organismos de seguridad e inteligencia detectaron hace tiempo la presencia de elementos, sobre todo extranjeros, que preparaban desatar el terror por medio de una batería de acciones. La principal de ellas, desde tiempos que se remontan al nacimiento del fascismo, es el atentado con el uso de las bombas. Es el procedimiento principal de la “estrategia de la tensión”. Se busca que la población viva, en particular en las noches, un estado de tensión, de espera angustiosa, de presentir que en cualquier momento se produzca una explosión. La amenaza debe sentirla cualquiera y en cualquier parte. Es típico que la amenaza se cierna, indistintamente, tanto sobre los oficialistas como los opositores. El bombazo contra la casa del Cardenal Terrazas (la noche del 14 de abril) tenía ese objetivo, además de la intención de echarle la culpa al gobierno por supuesto, para el caso, “ateo y comunista”. Señalaremos sintéticamente otros componentes que forman parte de la estrategia de la tensión y que algunos autores (Eva Golinger entre otros) le llaman “golpe de Estado de mecha lenta”. Por áreas, estos componentes, se refieren a la perturbación de la economía, la producción y distribución de bienes, sobre todo de alimentos y productos de amplio consumo; a la inseguridad económica y financiera; a la inestabilidad psicológica originando incertidumbre, sentimiento de falta de perspectivas y de confianza en el futuro. Pero sobre todo se trata de crear un estado, un clima psicológico, tanto individual como colectivo, caracterizado por el negativismo, la falta de esperanza, el desaliento y la facilidad de reacción de rechazo, de confrontación con todo lo que provenga del gobierno. El rumor. Es un componente importante de este clima psicológico. Podría aseverarse que sin el rumor no se puede producir los sentimientos de temor, la tensión psicológica propiamente dicha: “estos indios pueden hacer barbaridades”; la inseguridad: “en cualquier momento nos pueden hacer daño, nos pueden atacar”; la incertidumbre: “puede pasar cualquier cosa”; el riesgo: “nos van a quitar la casa, el automóvil”, etc. Muchas veces el rumor se alimenta y halla su confirmación en algunos actos que los medios de comunicación de la derecha se encargan de agrandar y difundir de manera pertinaz. Agresiones (supuestas y reales) a periodistas, linchamiento de canes (ciudad de El Alto); ocupación de algún inmueble de un opositor, etc. La aplastante mayoría de estas acciones son protagonizadas por elementos radicales y ultra izquierdistas que no siguen ninguna disciplina ni partidaria ni sindical. Pero también hay que suponer la presencia de infiltrados o provocadores que saben exactamente el efecto que buscan: cuestionar todo lo que haga o anuncie el oficialismo. Paramilitarismo. Un elemento, casi infaltable, es la presencia en la vía pública de grupos de choque. Sin muchas variantes organizativas, es lo que en el fascismo italiano denominaban fasci di combattimento, las formaciones que practicaban el squadrismo, es decir, sobre todo la violencia callejera; lo que hoy se denomina paramilitarismo. La base fundamental de éste fue la desempolvada Unión Juvenil Cruceñista (UJC). Fundada en la década del cincuenta del siglo XX, se confundía con los “Camisas blancas”, la formación escuadrista de FSB. La UJC fue la autora de los hechos de violencia en agosto-septiembre del 2008. El ministerio de gobierno contabilizó la toma de 70 edificios de oficinas y empresas estatales. Los casos más patéticos fueron la toma y destrucción del edificio de ENTEL y de las instalaciones del Canal estatal de TV en Santa Cruz. La UJC actuó no sólo en Santa Cruz. Ejecutó acciones en Trinidad, Cobija, Tarija. Ayudó a la organización de grupos similares y los reforzaba y entrenaba. Ahora hay absoluta evidencia de que estuvieron en Sucre el 24 de mayo del 2008, cuando vejaron y escarnecieron a campesinos quechuas, en uno de los peores episodios de racismo de los que se tenga memoria en Bolivia. Se conoce asimismo quienes los financiaban. Obviamente no son otros que, en particular, la cúpula empresarial de Santa Cruz. No han dejado de echar mano a los recursos fiscales de las prefecturas y también de instituciones públicas. Hay constancia de que las recaudaciones se centralizaban en la “La Torre”, una suerte de dirección clandestina de los conspiradores. Sin embargo, el volumen de sus acciones, de sus movimientos, adquisiciones y gastos, sugiere otros financiamientos aun más importantes y que no pueden provenir, sino de los habituales canales externos. Hay una denuncia más. Testigos - convocados por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados - han confesado que se han utilizado dineros de la Universidad San Francisco Javier de Chuquisaca y que autoridades del departamento han canalizado aportes de USAID. Se conoce de la existencia de un Conejo Supremo de Defensa que sería el cerebro político de todo el movimiento que se cubre con el manto de la lucha autonomista. Se ha mencionado a Costas, Marinkovic, Dabdoub, Nayar como los elemtnos principales. Sin embargo, han recurrido a argucias legales para no presentarse al Fiscal principal que investiga el caso. Las investigaciones, confesiones de involucrados y testificaciones han involucrado a varios militares retirados. Se habla de 9 generales y otros dos de menor rango. Algunos de estos se han parapetado en la explicación de que fueron llamados para asesorar en la “defensa de Santa Cruz” … ante posibles ataques de los indígenas y campesinos sin tierra. No es difícil deducir que los militares pasivos tienen viejos vínculos con los militares activos, Aquellos son una suerte de cabecera de playa invalorable para los conspiradores. En efecto, han aparecido los primeros indicios de que se estaba estableciendo nexos con militares activos. El tráfico de armas e incluso la desaparición de éstas, de establecimiento militares, tendría que ver con estos nexos. No han faltado atentados contra medios de comunicación tanto estatales, institucionales, independientes, como privados. A los últimos se los tiene contabilizados y en oportunidad que se presenta se los agita, en los medios de comunicación privada, como ataques a la libertad de prensa. En cambio no dicen nada de los oficiales e institucionales, que sobrepasan a los segundos en por los efectos destructores sufridos. Hubo agresiones a periodistas de ambos lados. Empero en este caso también es incomparable la forma en la que procedieron contra los de los medios oficiales. En Pananti, en el sur del país, mercenarios al servicio de latifundistas, pretendieron quemar viva a una periodista. Además de los detalles ilustrados, otras áreas antes mencionadas brindan ejemplos irrefutables de la aplicación de la estrategia de la tensión. En 2008 se produjeron las inopinadas alzas de precios de artículos de amplio consumo como el aceite comestible, el arroz, los productos cárnicos y el pan. El alza se acompañaba de inmediato de ocultamiento y especulación. Entre los daños al aparato productivo estatal señalamos el daño y el dinamitado de gasoductos. Es de remarcar que el sabotaje económico, afortunadamente, no tuvo grandes efectos ni causó daños de consideración. La condena popular y las medidas del gobierno los conjuraron en poco tiempo. Precisiones acerca del terrorismo. Lo más importante en el tratamiento de este tema, después de definir al terrorismo, es recordar la posición de los marxistas frente al mismo. El terrorismo, inapelablemente, es una expresión de la lucha de clases. Cualquiera que sea su signo, siempre expresará los intereses de un grupo social o una clase entera y aunque ese procedimiento no conduzca precisamente a la consecución de los objetivos que se plantea. Esto último, es visible sobre todo en una forma de terrorismo, en el que practica la ultra izquierda. En ninguna parte del mundo este ejercicio ha conducido a nada plausible. Por el contrario, se ha volcado contra sus propios ejecutores, ha desprestigiado la causa que proclamaban y ha aumentado la respuesta violenta de las clases dominantes. Esta es casi una regularidad desde los tiempos del terrorismo individual, desde las bombas de los anarquistas, los asesinatos de los nacionalistas extremistas, hasta los tiempos contemporáneos si tenemos en mente, por ejemplo, a “Sendero Luminoso” en el Perú. No pocas veces la reacción ha asumido la forma del terrorismo de Estado. Otros rasgos de este tipo de terrorismo es que se tornan funcionales al dominio opresor, desorganizan las filas de la revolución y en vez de educar a los revolucionarios, a realizar el trabajo en las masas, al fin, los torna en desilusionados y hasta en renegados anticomunistas. Resumiendo: Desde los tiempos de Marx y Engels y la I? Internacional, los comunistas han rechazado el terrorismo como método de la lucha política, de la lucha de clases. Es legítimo preguntarse si se rechaza también el llamado “terrorismo rojo”, sobre todo si se tiene en cuenta los tiempos de la CHEKA y Derzhinski ( ). No se puede dar una respuesta simplista. Hay que tomar en cuenta las condiciones históricas en las que surge la Revolución de Octubre, el cerco imperialista, el estallido de la contrarrevolución, del asedio de los ejércitos blancos de Wrangel, de Kolchak y Denikin; de los levantamientos de los kulaks, de la intervención de 14 Estados en contra del naciente poder soviético. En todo caso, no hubo otro camino que apelar a la violencia revolucionaria para defenderse de la brutal agresión. Si hubo “terror rojo”, en cualquier circunstancia, fue de respuesta al “terror blanco”. Sobre todo después de la Revolución de Octubre, el terrorismo se convierte en instrumento de las clases dominantes que ven amenazado su poder o, al igual, en práctica contrarrevolucionaria, enfrentando a los gobiernos progresistas o revolucionarios que afectan sus intereses. En ambos casos reaccionan de la manera más contundente y violenta contra quienes amenazan con liquidarlos históricamente, transformando la base social y superando sobre todo sus relaciones sociales de producción y el sistema de propiedad de los medios de producción. Desde la Revolución de Octubre la violencia reaccionaria ha asumido una forma de accionar político que se conoce con el nombre de fascismo. Ningún movimiento contrarrevolucionario ha dejado de utilizar formas organizativas, lenguaje, simbología y procedimientos fascistas. Incluso lo ha hecho desde el poder, en forma de terrorismo de Estado. Por último, es necesario examinar aquella visible semejanza externa entre la práctica terrorista de extrema derecha y la de la ultra izquierda. Para esto no sólo nos valemos del análisis político, del sociológico, sino que hasta se hace imprescindible el análisis sociopsicológico. Sólo examinaremos dos momentos de este último. La personalidad, tanto del terrorista de extrema derecha como del ultra izquierdista, se caracteriza por su hostilidad ante toda interdicción ética, a todo valor moral; rechaza por vulgares los valores espirituales y es distante de las actividades productivas ( ). Los mismos autores amplían esta caracterización, en el terreno sociopsicológico: el neofascista y el terrorista ultra izquierdista son afines por su sensualidad caótica, por pensar que todo está admitido; por la tendencia a negar histérica y agresivamente la realidad, incapaz de aprehender su contenido y el destino de una rebelión sin límites. Agregan: Son gentes impulsivas, practican el culto a los jefes carismáticos y en algunos casos asumen este rol por sí mismos. Son portadores típicos de la conciencia pequeñoburguesa, intrínsicamente desgarrada, que salta de un extremo a otro. Estas consideraciones un tanto extensas, nos permiten abordar con mayor base teórica el proceso terrorista que estaba por desplegarse plenamente en el país con el comando dirigido por Eduardo Rózsa Flores ¿Cómo era Rózsa? Al comienzo de todo este asunto y mientras se mantenía la reserva sobre los resultados de las investigaciones, se lanzó la mar de especulaciones acerca de sus antecedentes y personalidad. Ya veremos cuál es el peso real de esta faceta. Lo que la derecha quiso explotar fue el hecho de que su padre, inmigrante judío-húngaro, fue militante comunista y Eduardo vivió muchos años en la Hungría socialista, junto a su familia que emigró allá después del golpe de Estado de Banzer, pasando por el exilio en Chile de Allende. Incluso fue militante de Asociación de la Juventud Comunista Húngara. Abordando las cosas con criterio profesional, hay suficientes datos y testimonios de gente que conoció a Eduardo y muchos antecedentes como para esbozar su perfil psicológico (y hasta psicopatológico), con un buen margen de exactitud. La mejor fuente es él mismo. Gracias a su blog ha quedado mucho material de análisis. Una fuente, muy confiable y seria, es su hermana Silvia, con sus declaraciones de hechas al periodista Justiniano de “El Deber” de Santa Cruz. ( ) Rózsa Flores era una personalidad poco común. Entre los antecedentes se encuentra una mezcla de bizarros rasgos psicológicos y una tumultuosa actividad. Lo primero que se aprecia es una desbordante megalomanía. En su blog se presenta así: “El comandante Eduardo Rózsa es uno de los latinoamericanos más sorprendentes de la historia del siglo XX” (supuestamente publicado por Imagen Comunicación Revolucionaria (ICR, Caracas) y en la revista húngara “Kapu”. Esta autovaloración es confirmada por su hermana a la que le espetó en alguna discusión: “¡así somos los genios!”. Es también Silvia la que evalúa el rasgo principal de su autovaloración: “se consideraba superior (…) tenía afán de protagonismo…quería ser líder”. Lo anterior tiene raíces hondas en su desarrollo psicológico y un peso importante en los que en la literatura sobre el tema de denomina la “socialización política” ( ). Desde niño era inquieto en demasía. Jugaba con riesgo, le gustaba estar orillando el peligro; era osado, temerario y protagónico. Esta conducta configura un síndrome próximo al de la hyperkinesis (hiperactividad). Su vida familiar no fue sencilla. Es probable que los propios rasgos de su carácter hubieran provocado una distancia y hasta cierta frialdad que exacerbaba su perfil de persona necesitada de reconocimiento y acaso de afecto. Sin embargo, eso era compensado con su sobrevaloración personal. Según se puede establecer, varios años, quizá hasta diez, cortó la comunicación con sus padres. No se conocen etapas datadas de su posible asistencia a centros de inteligencia. Se ha afirmado que estuvo unos cuántos meses en una academia de Moscú, que se denominaría Derzhinsky. También se sabe que estuvo en una academia militar húngara, de la cual fue expulsado por indisciplina. En todo caso esto no hace otra cosa que confirmar las facetas, llamémoslas, difíciles de su personalidad. Una que llama la atención es su extraña versatilidad política e ideológica. De marxista y miembro de la Asociación de la Juventud Comunista Húngara pasó al catolicismo más conservador, adhiriendo al Opus Dei. No está claro cuándo ni dónde pero parece evidente que recalaría en el islamismo. Al parecer, llevado por un permanente afán de aventura, sus mutaciones ideológicas tienen que ver con su paso por países dónde se profesaba de preferencia las ideologías que adoptaba. Así después de vivir en Hungría en la época socialista pasó por Albania, predominantemente musulmana. Estuvo después en las muy católicas España y Croacia y culminarían sus mutaciones volviendo al islamismo en Hungría. En su entrevista, llamada ahora “testamento”, con el periodista Andras Kepes, es el propio Rózsa el que explica esos bandazos. Cuando el entrevistador le pregunta cómo era que militó en la juventud comunista húngara y al mismo tiempo ya sustentaba ideas antisocialistas, Rózsa afirma que su personalidad “estaba desviada”, dando a entender que una era su presentación oficial y otro su pensamiento real. En la revista húngara Hetek hay un extenso artículo que, con el título “Vida y Muerte bizarra de Eduardo Rózsa Flores”, sintetiza algunos aspectos de su trayectoria personal y política. A la desaparición del campo socialista (1988-9) sus padres y hermana retornaron a Bolivia, en tanto que Eduardo se quedó en Europa y se vinculó a organizaciones de extrema derecha húngara como la Szekely Legio y al partido neonazi Jobbik que tiene una milicia ilegal, la “Legión Húngara”. Fue de estas organizaciones de donde pasó, luego de estar en Albania, a España. De allí parte a Croacia en calidad de reportero de la “Vanguardia”, empero acaba enrolándose en la naciente milicia croata separatista. En ésta, dice haber comandado una “Brigada Internacional” con 380 hombres. Un dato importante es que probablemente allí se enroló en la organización “Ante Gotovina”, creada y así llamada en honor de un general croata, apresado en el 2005 en las Canarias y trasladado a La Haya para ser juzgado por crímenes de guerra en el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia. Volviendo al comienzo del análisis de la personalidad de Eduardo Rózsa y, llamémoslo, su engarce y función política en la sociedad, nos ratificamos en la caracterización de un sujeto poseso de una ambición ilimitada de figuración y de poder que hemos denominado síndrome timócratico.(* ) Este no es un trastorno psicótico y no debe ser confundido, por ejemplo, con un delirio de grandeza. Empero sí es propio de la personalidad limítrofe, del psicópata. Esta condición se asentaba, en el caso de Rózsa, en un sujeto de un alto coeficiente de inteligencia. Lo que le posibilitaba y también lo empuja y explica su incursión en varias actividades intelectuales: escritor, poeta, cineasta, actor y periodista, de las que se conoce. Sin embargo, una advertencia es necesaria. El fascismo, el terrorismo de derecha, para su ejecución encuentra, sencillamente, en las personalidades del tipo de Rózsa a los más aptos. Puede haber en estos últimos un componente endógeno, pero son, ante todo, un producto social. Presencia y misión de Rózsa en Bolivia. Uno de los primeros en establecer el carácter de la llegada de Rózsa a Santa Cruz, es el periodista húngaro Zoltan Brady, director de la revista “Kapu”. Escribió, que Rózsa, textual: “había ido a Bolivia para su lucha contra el gobierno comunista y por la independencia de la provincia de Santa Cruz”. Otro periodista, Philip Sherwell, que lo conoció personalmente dijo que, en la guerra separatista de Croacia, fue como “Kurtz”, el sombrío personaje de la novela “Corazón de Oscuridad” del novelista Conrad. Pero es la publicación del video, grabado con Kepes (09-2008), la que ha desmoronado las débiles líneas de defensa de los separatistas y la derecha no sólo cruceña, sino nacional. En esa entrevista- testamento Eduardo Rózsa dice que iba a Santa Cruz “para armar la resistencia” defendiendo la autonomía y que, en su caso, “buscaría la independencia fundando un nuevo país”. Al conocerse tan explícitas expresiones, que han provocado un remezón en la opinión pública nacional e internacional, ha quedado en evidencia a qué vinieron al país Rózsa y los integrantes de su comando: a conmocionar el país, derrocar al actual gobierno, liquidar al Presidente y finalmente, ya resulta obvio, dividir Bolivia. De la entrevista de Kepes es fácil ingresar a otros íconos de su blog y deteniéndose en el ícono que lleva una suerte de logotipo de la “media luna” donde se pueden leer los propósitos (secesionistas) de los que hablan de autonomía. Antigüedad de las tendencias separatistas. Las citas anteriores nos obligan a retroceder en el tiempo y ver cuán profundas son las tendencias secesionistas. Sin ser, de lejos, las primeras, estas ideas están expuestas con abundancia, articuladas, argumentadas por Enrique de Gandía. En libro que ya cifra una antigüedad de más de 70 años ( ) plantea con franqueza el fundamento de la secesión: “Los ejemplos de Europa (…) nos demuestran – en todos los tiempos – que las fronteras se rompen cuando no coinciden con los límites etnográficos de los pueblos y no se ajustan a la tradición de la historia”. (sub. por nos.) (…) Santa Cruz de la Sierra con el Beni está llamada a ser una República independiente entre Paraguay, Brasil y Bolivia con un futuro lleno de halagadoras promesas.” (pags. 7 y 8) Luego hace cálculos de la extensión de esa grandeza: “la nueva República (…) formada por los ex departamentos de Santa Cruz y el Beni, (tendría) aproximadamente 612.751,06 kilómetros cuadrados”. Bolivia se reduciría a 415.213 km.2 (op. cit. P. 263) No nos proponemos discutir los argumentos “históricos y legales” del autor separatista. Sólo queremos subrayar la confesión de parte que nos releva de prueba. Al hablar de límites etnográficos la figura está clara: quiere separarse del collado “turbulento y anárquico”, como lo había postulado años más tarde el jefe falangista Mario Gutiérrez Gutiérrez que, de paso, aludió a los orígenes “andaluces” de los criollos cruceños, asignándole atributos de laboriosidad y nobleza de espíritu, que no los tenían los vascos o los gallegos. No podían faltar, en la obra de De Gandía referencias a los símbolos e himno cruceño. Pero el libro de este autor es difícil de encontrar. Aconsejamos ingresar al registro de Rózsa en internet y también se encontrará las mismas referencias que, no siendo casuales, traducen la misma concepción. El remache de toda esta concepción está completado por el sitio de “Nación Camba”, donde se explicita que buscan “La toma de la Totalidad del Poder”, gestando “una revolución social camba” para garantizar sus objetivos; liberándose de un “micro imperialismo andino”, etc. etc. La conexión ústacha. Un aspecto poco estudiado es el de las conexiones políticas internacionales entre organizaciones y militantes del fascismo balcánico con América Latina. En Bolivia se conoce bastante de la presencia de nazis y pro nazis aún antes del estallido de la II Guerra Mundial (II GM). Hay una red de nexos orgánicos inocultables, así como las huellas de la influencia que ejercieron, sobre todo los nazis, los fascistas italianos y los falangistas españoles, en ciertos círculos de la política boliviana. Menos conocidos son los vínculos y la influencia que tuvieron los eslavos croatas afiliados a organizaciones de extrema derecha. En 1941 se produjo la invasión de la Alemania nazi al entonces Reino de Yugoslavia. No faltaron organizaciones yugoslavas de extrema derecha que se pusieron del lado de los invasores y se convirtieron en colaboracionistas. La organización más importante, de este jaez, es la que se conoce con el apelativo de ústachas. Bajo la ocupación nazi crearon en Croacia un Estado denominado “Nezavisna Drzava Hrvatska” (Estado Croata Independiente), en abril de 1941 ( ). Bajo el protectorado nazi, gobernó este Estado el Dr. Ante Pavelic. No cabe aquí describir ni analizar en detalle lo que sucedió en ese territorio hasta 1944. Baste decir que el régimen quissling que encabezó Pavelic fue uno de los más crueles de los de su género. Pavelic bebió su ideología fascista, sobre todo de la vecina Italia, desde los años de 1930. En 1945, después del derrumbe nazi, a manos de los aliados y fundamentalmente del Ejército Rojo, Pavelic huyó y se refugió en la Argentina. En este país encontró no sólo refugio, sino una extraordinaria tolerancia y hasta cobertura. Eran los tiempos de un peronismo muy popular y, simultáneamente, sospechoso en el plano internacional. Pavelic, que se presume escapó vaciando las arcas del Estado Croata, se convirtió en el líder de los nazifascistas que llegaron a la Argentina. Con elementos alemanes, italianos, franceses y otros, pero ante todo con los rumanos de la “Guardia de Hierro” y el Partido Nacionalista de Hungría, pretendieron crear una suerte de “internacional negra”. Los propósitos de esta internacional fueron desvelados hace tiempo por Hugo Roberts Barragán ( ). Éste afirma que fue el propio Dr. Paz Estenssoro el que recibió promesas de ayuda para tomar el poder, a cambio de hacer de Bolivia una suerte de centro de irradiación del nacionalismo. Lo supieron a través de un enviado de Paz Estenssoro desde Buenos Aires y a quien Barragán identifica como Mario Busch. Puede tratarse del mismo personaje que colaboró a la FSB y que, por esta razón resultó preso en Curahuara y al que Walter Vásquez identifica como Manolo Reina, un argentino-croata. Parece que las simpatías de Pavelic, hacia el Dr. Paz Estensoro, concluyeron abruptamente en 1952 cuando éste, bajo la presión de las masas, nacionalizara las minas y decretara una reforma agraria. Los círculos de los ústachas, al igual que la derecha, sobre todo falangista, comenzaron a motejar al nuevo gobierno de “movicomunista”. La Falange Socialista Boliviana (FSB), asumió el rol de vanguardia de la contrarrevolución y se planteó una resistencia frontal al régimen de Paz y el MNR. Unzaga denunció como comunista al gobierno del MNR en un “congreso mundial anticomunista” realizado en el Brasil en 1956. Resulta obvio que el pertinaz Pavelic encontrara, al igual que Klaus Barbie (Klaus Altman), a los muchachos de Falange los elegidos para llevar a la práctica sus planes de mantener vivas no sólo las ideas fascistas, sino sobre todo sus métodos políticos. Es de esta manera que el jefe falangista se entrevista con Pavelic en Buenos Aires en torno a los años 1954-56. Es igualmente probable que recibiera promesas de ayuda para derrocar al gobierno “movicomunista”. Para el caso tenemos un actor y testigo excepcional: Walter Vásquez Michel, ( ) falangista de las primeras aguas, perseguido y brutalmente torturado por la policía política de San Román, recluido en Curahuara de Carangas. Por disposición de Únzaga se entrevisto con el jefe ústacha, el que le hizo participar en una ceremonia donde prevalecían los estandartes y colores nazis y resonaba el característico “heil” y el saludo romano de las concentraciones pardas. También se veía la cruz potenzada, uno de los símbolos de los ústachas. Golpismo separatista. Vásquez Michel afirma que hubo asesoramiento ústacha para algunos de los golpes de estado que planeó el falangismo, particularmente los que se apoyaron en las fuerzas de la derecha oriental que, para entonces, había tomado los comités cívicos como escudo para sus actividades contrarrevolucionarias. El complot de 1957 y que estallara con mayor fuerza en Santa Cruz, donde los “cívicos” y la naciente Unión Juvenil Cruceñista (UJC), tomaron por algún tiempo el control de la ciudad, es el que más rasgos separatistas exhibía. Se intentó (¿bajo asesoramiento ústacha?) transformar el putch en movimiento guerrillero. Pero la aventura concluyó trágicamente para los alzados. Cayeron dos jóvenes en el combate que lo libraron fundamentalmente con las milicias campesinas. En otro de los complots en los que participaba FSB - relata Vásquez Michel - fue enviado nuevamente a Santa Cruz, con la orden expresa de Únzaga, de retirar a los militantes falangistas, de la conspiración, porque Mario Gutiérrez Gutiérrez había revelado que, en la eventualidad de no lograr imponerse en Santa Cruz, se podía tener el “auxilio” de tropas brasileñas. Este dato configura un importante dato histórico, hasta ahora desconocido. En primer lugar, confirma la realidad de que las tendencias separatistas son muy antiguas, permanentes y contaron con estímulos externos, entre ellos de los elementos reaccionarios croatas. Segundo: hay una regularidad en la exacerbación de las mismas: la presencia de gobiernos progresistas o de izquierda. No se puede negar que los primeros años de Abril, fueron años de cambio de innegable contenido progresista, antilatifundista y antimonopolista. Luego vendrán los gobiernos militares progresistas de Ovando y Torres y el gobierno de la UDP de Siles Zuazo que, con la sola presencia de los comunistas en el gabinete, se convirtió en una suerte de capa roja contra la que embestía la reacción en general y con marcado acento cruceño la oligarquía de ese departamento. Balance preliminar Un balance preliminar de la situación jurídica y política del tratamiento del caso de terrorismo muestra que la conspiración, con el desmantelamiento del comando de Rózsa, la investigación de sus contactos y la red de la conspiración, ha significado un grave contraste para los implicados y, por lo menos temporalmente ha malogrado sus planes. Tardarán algo en reponerse por completo, aunque hay permanentes muestras de sus intentos de reactivación. En realidad, la derecha y la extrema derecha, han sufrido una derrota importante y se han replegado a las maniobras y la chicana jurídica para convertir a los procesos judiciales en un laberinto kafkiano; eludir el castigo de la ley por sus actos terroristas y por sus intentos de provocar una confrontación que derive hasta en una guerra civil. Al fin, se debe responder sistemáticamente a la infinidad de dudas que siembra la oposición más recalcitrante apoyada, más que en razones valederas, en el dominio mediático. Entre otras ¿Podía la policía, en conocimiento de las fotos y videos, intentar apresarlos sin una irrupción sorpresiva a las habitaciones que ocupaba el comando de Rózsa en el Hotel Las Américas? Es obvio que no. ¿Acaso no se ha visto muchas veces los operativos de la policía española cuando apresa a etarras? Lo hacen apegados a las prescripciones del oficio (encapuchados, con orden de disparar, etc.) Empero, contrariamente al buen sentido hay contumaces que afirman, como el senador Ortiz, que los muertos en la acción policial del hotel, “han sido asesinados”. Es una pobre manera de tratar de velar el éxito que ha significado el desmantelamiento del comando terrorista que dirigía Rózsa. Epílogo. Debemos declarar que los extraordinarios informes y entrevistas que ha realizado Julio César Alonso, acerca de la presencia de mercenarios y la ejecución de actos de terrorismo, ha constituido un invalorable aporte al esclarecimiento de los hechos que hemos analizado y que están en manos de la justicia y como coadyuvante de la Comisión ad-hoc del Congreso Nacional, presidida por César Navarro. Alonso es investigador con larga experiencia y conocimiento directo de los sucesos de violencia y de terror y de los ejecutores, hasta en 10 frentes de guerra: Bosnia y Herzegovina, Croacia, Kosovo, Angola, Congo, Sudán, Chechenia, Georgia, y dos más. Confirma de manera irrefutable que Rózsa fue contratado, por lo menos con una docena más de hombres, para organizar una milicia que a título de defender Santa Cruz, en realidad, provoque una guerra civil que acabe con la integridad de Bolivia. Confirma también las características personales de Rózsa, sus “extravagancias”, su egolatría, pero sobre todo con lo que, con más propiedad podemos definir ahora: padecía una completa anomia, es decir, la ausencia absoluta, en sus actos y en su pensamiento, de valores, de ética. Esta caracterización no es muy difundida en la psiquiatría y la psicología jurídica, más bien, ésta definía una conducta de ese tipo como “locura moral” y lo que es más frecuente un psicópata o personalidad limítrofe. Es de lamentar que estos rasgos de anormalidad se asentaran en un personaje de una notable inteligencia; lo que tampoco es una rareza. Otro hecho que resalta es que, cada frase del relato de Alonso subraya que los “contratistas” de Rózsa sabían perfectamente que se traían al país a un experto en provocar guerras civiles y con la finalidad de escindirlo. Esclareció mucho el carácter de las guerras de los Balcanes y de la implosión de Yugoslavia con la intromisión de potencias extranjeras, de la OTAN y los servicios de inteligencia correspondientes. De la reorganización y el rearme de las organizaciones fascistas. A propósito, debe esclarecerse si algún gobierno boliviano del pasado, podría estar comprometido en el tráfico de armas hacia Croacia. Por lo menos del gobierno de Menem sí se sabe. Por último lo que hay que resaltar es que la reacción, los medios de comunicación controlados por ellos han sufrido una derrota más. Se ha derrumbado, sin atenuantes, su táctica y su estrategia. Lo único que hay que esperar es que la justicia boliviana sea implacable en la aplicación del castigo que corresponde a los operadores que quedan vivos, a los financiadores y a los reaccionarios que, en la defensa de sus mezquinos intereses, no trepidan en la intención de bañar a Bolivia en sangre. ? Por Marcos Domich, Partido Comunista de Bolivia |





