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Más de 100 mil cubanos conmemoran, este lunes, el 57º aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el acto se lleva a cabo en la Plaza de la Revolución Che Guevara, ubicada en la céntrica provincia de Villa Clara, a más de 250 kilómetros de La Habana. El acto estuvo encabezado por el jefe de Estado, Raúl Castro; combatientes revolucionarios que asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes durante el inicio de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, expedicionarios del yate Granma (que fue liderado en 1953 por el líder de la Revolución, Fidel Castro), habitantes del el pueblo villaclareño y demás luchadores cubanos. En la celebración también estuvieron presentes los vicepresidentes venezolanos Rafael Ramírez y Ali Rodríguez, quienes encabezaron la delegación venezolana a la Reunión Ministerial entre ambos países. La sede de la celebración del Día de la Rebeldía Nacional fue obtenida por la provincia de Villa, por los resultados alcanzados en diversas esferas de la vida política, económica y social. La dirección del Partido Comunista dedicó este 26 de julio a conmemorar El Libertador, Simón Bolívar y al Bicentenario del inicio de las luchas por la independencia de Nuestra América.
La visible recuperación de nuestro Comandante en Jefe es orgullo y motivo de alegría para todos los revolucionarios, hoy, cuando celebramos el aniversario 57 de los asaltos al cuartel Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes, este 26 de Julio, una fecha tan importante para él y para todos los cubanos. Así se expresó el compañero José R. Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al intervenir en el acto por el Día de la Rebeldía Nacional, presidido por el compañero Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. El compañero José R. Machado Ventura denunció la campaña agresiva que se cierne sobre la República Bolivariana de Venezuela y enfatizó en que la hermana nación tiene derecho a defenderse de quienes quieren ver fenecer el proyecto que encabeza Hugo Chávez.
Venezuela es amante de la paz, luchará hasta lo infinito para alcanzarla sin miedo a nadie, y odia la guerra, reiteró hoy aquí el ministro de Energía Eléctrica de esa nación suramericana, Alí Rodríguez. Al intervenir en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, el titular enfatizó al referirse a la amenazas bélicas de Colombia que en su país hay muy pocos cobardes y los venezolanos son hijos del Libertador Simón Bolívar. »Señores imperialistas no le tenemos ningún miedo«, recalcó Rodríguez, quien destacó los valores del pueblo colombiano como parte de esa gran Patria soñada por los padres fundadores de Nuestra América. »Somos pacíficos, queremos construir en paz, pero si nos obligan sepan los enemigos que somos madera de caguairán, a lo que en Venezuela le decimos quiebrahacha«, subrayó.
Rodríguez señaló entre los motivos para iniciar una guerra contra Venezuela los cuantiosos recursos petroleros de su territorio y el afán integracionista del gobierno que encabeza el presidente Hugo Chávez desde 1999. El petróleo es sumamente codiciado y Estados Unidos lo demanda cada vez más, comentó, y a continuación expresó que también se odia al país suramericano por proclamar la unidad nacional y regional. En Venezuela, sentenció, surgió una nueva antorcha blandiendo los ideales del socialismo que es luchar por el ser humano y contra la sumisión y la explotación. Criticó también la crisis económica global, y la instalación de bases militares estadounidenses en Aruba, Curazao y en Colombia, y el despliegue militar en Costa Rica con "el pretexto de luchar contra el narcotráfico". Sobre este último tema manifestó que tanto Estados Unidos, el principal consumidor de estupefacientes, como Colombia, el primer productor de éstos en la región, han sido incapaces de frenarlo.
El asalto a los cuarteles, el 26 de julio de 1953, impulsó la última etapa de las luchas libertarias en la mayor de las Antillas que finalizó con el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. El 26 de julio 1953 un grupo de jóvenes liderado por el ex presidente cubano, Fidel Castro, atacó el Cuartel Moncada, la segunda fortaleza en importancia del país. Los objetivos eran claros: revertir la situación cubana, es decir, devolver la aplastada Constitución de la República, derrocando al general Batista, que apenas un año antes (el 10 de marzo de 1952) había dado un golpe de Estado militar y desplazó del poder al presidente Carlos Prío Socarrás, electo democráticamente.
El ataque debía realizarse en tres grupos: uno dirigido por Abel Santamaría (que debía tomar el Hospital Saturnino Lora), otro por Raúl Castro (que debía tomar el Palacio de Justicia) y el grupo principal dirigido por Fidel Castro (que debía tomar la jefatura del Cuartel). Vestidos de soldados, los asaltantes pretendían tomar la edificación, apoderarse del armamento e iniciar la insurrección contra la dictadura de Batista. Un ambicioso plan, cuya principal arma era el factor sorpresa. Inmediatamente se da la alarma y se moviliza la guarnición completa del Moncada. Los disparos continúan desde la posta 3, el Palacio de Justicia y el Hospital Saturnino Lora, dos edificios cercanos tomados por los revolucionarios para apoyar el asalto. Pero perdido el factor sorpresa, Fidel ordena la retirada. El grupo del Hospital permanece en combate contra la posta número 4 del Cuartel Moncada hasta agotar todas sus municiones.
En la acción militar perdieron la vida seis asaltantes, sin embargo el número de muertos ascendió a 61. La orden del ejército fue asesinar a 10 jóvenes por cada soldado muerto y la masacre se produjo en las propias celdas del Moncada.
La periodista que cubrió los sucesos ese día, Marta Rojas, recuerda que "el primer shock fue ver todos esos muertos y percatarnos, tanto yo como otros que tenían más experiencia, que no parecía que habían caído en combate porque tenían los uniformes limpios y, sin embargo, muchas heridas".
El revés táctico que significó el Moncada, pronto se convertiría en una victoria estratégica en el propio juicio a los asaltantes. Fidel Castro es hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. Abogado de formación, el Líder Revolucionario pronuncia su propio alegato conocido como "La Historia me absolverá", en el que defiende sus acciones y explica sus puntos de vista políticos.
Tras 22 meses de prisión, Fidel Castro es liberado durante la amnistía general de mayo de 1955 y el 12 de junio del mismo año se funda en la clandestinidad el Movimiento 26 de Julio en La Habana. En ese momento quedó integrada la primera Dirección Nacional del M-26-7. En la reunión se definieron la estructura y los objetivos de la organización: "El 26 de Julio se integra sin odios contra nadie. No es un partido político sino un movimiento revolucionario; sus filas estarán abiertas para todos los cubanos que sinceramente deseen restablecer en Cuba la democracia política e implantar la justicia social". Este movimiento se convirtió en la guía de los cubanos en la lucha contra la dictadura, en él participaron destacados revolucionarios, muchos de los cuales cayeron en combate.
Fidel Castro se exilia entonces en México, donde conocería más tarde a un joven médico argentino llamado Ernesto Guevara. Desde allí salió el yate Granma que desembarcó en la costa oriental de Cuba con un grupo de revolucionarios que organizaron el movimiento guerrillero en la Sierra Maestra, desde donde muy pronto se logró llevar la lucha al llano y expandirla por todo el país hasta el triunfo revolucionario de enero de 1959.
Fuente: TeleSur, Radio Habana Cuba, Granma, Prensa Latina / RedGlobe |