| Todo indica que el golpe de estado está en camino |
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| Lunes 24 de Agosto de 2009 22:06 |
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El 10 de agosto, el Presidente Rafael Correa asumió su segundo mandato, a la luz de la nueva constitución aprobada por el pueblo ecuatoriano el pasado septiembre mediante consulta popular. Allí se establece una nueva normativa que pretende desmontar la arquitectura neoliberal construida durante los pasados 20 años.
Los altos índices de popularidad del presidente Correa le llevaron a ganar sucesivamente 7 elecciones y desde antes del fallecimiento del ex presidente derechista León Febres Cordero, la oposición a la denominada “revolución ciudadana” no ha tenido una voz con suficiente prestigio para aglutinar a la derecha. Tal es su nivel de falta de conducción que han tenido que recurrir a convertir en actor político a periodistas “comentaristas de política” en los voceros de la oposición; por lo que el presidente Correa se ha enfrentado con varios periodistas en su calidad de actores políticos; a lo cual, éstos se han escudado en su profesión y en respuesta han realizado campañas para “denunciar persecución política” y “tentados a la libertad de prensa”. El accionar de la “prensa” ha sido en defensa de los intereses de los grupos económicos favorecidos con las políticas neoliberales y con el advenimiento de la “revolución ciudadana” se sienten amenazados por el cambio de rumbo que se esta implementando Ecuador. Al desaparecer la oposición política, la derecha a acudido a aliados internacionales y en el líder de la oposición a Corea se habría convertido el presidente de Colombia, Álvaro Uribe; quien a raíz del bombardeo del ejercito colombiano a territorio ecuatoriano en marzo de 2008 que puso fin a la vida del Raúl Reyes numero 2 de las FARC, inició una escalada diplomática; con la intención de evidenciar los nexos del Gobierno de la revolución ciudadana con la cincuentenaria guerrilla de las FARC y por ello con el narcotráfico. La novela de la vinculación del gobierno ecuatoriano con las FARC, llega al pueblo en capítulos; así como el aparecimiento de fragmentos del supuesto diario del fallecido No. 2 de las FARC. Estos elementos forman parte de una desesperada estrategia de la derecha y el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos para frenar el avance de gobiernos progresistas en América Latina. El aparecimiento de los fragmentos del “supuesto diario”, han generado en la derecha llamados “patrióticos” al gobierno de Correa, para que rompa y expulse a los sectores (progresistas y aquellos que le dan el tinte de izquierdista) que tendrían vínculos con esta organización colombiana, a lo cual la prensa “seria e independiente” no ha escatimado esfuerzos en difundir las interpretaciones de connotados “patriotas” y representantes de la derecha, que en lugar de condenar la agresión colombiana ponen una piedra más a la desestabilización del régimen. La carencia de estructura política en los términos de un partido político, que adolece el gobierno de Rafael Correa, le ha llevado a conformar una especia de “gobierno de salvación nacional”, en el cual confluyen sectores desde la izquierda hacia la derecha fascista (grupo cercano al presidente, que también formó parte del equipo de gobierno en la Alcaldía de la ciudad de Guayaquil de León Febres Cordero, al Opus Dei, la Democracia Cristiana, social democracia), esto evidencia la ambigüedad en la aplicación de políticas hacia los sindicatos (los cuales están a punto de pasarse a la oposición), de continuar con la pretensión de eliminar algunas conquistas sindicales y derechos conquistados que son presentadas como “privilegios” ante la ciudadanía. A estos frentes orgánico políticos, se le ha sumado el escándalo protagonizado por el hermano mayor del presidente, quien ha realizado contratos con el Estado; y con ello proporcionado argumentos para generar desconfianza en la población hacia el gobierno engranar una pieza más al rompecabezas de la conspiración. Los efectos de la crisis global del capitalismo ya se empiezan a sentir en Ecuador por la disminución del precio internacional del petróleo, el despido de los migrantes tanto en Estados Unidos como en Europa, han producido una dramática reducción de los ingresos para el Estado y para los ecuatorianos que ya no reciben remesas de sus familiares. Muchos de ellos están regresando y el aparato productivo ecuatoriano no da señales de estar en condiciones para acogerlos. La reducción de las arcas fiscales pondría en peligro a proyectos sociales como la medicina y educación gratuita. Una medida para cubrir los efectos de la crisis fue la firma de un convenio con China que le proporcionaría 1.000 millones de dólares a cambio de petróleo durante los próximos 2 años La suma de todos estos acontecimientos, al parecer esta surtiendo efecto y las mediciones de las empresas encuestadoras muestran una reducción de la popularidad del presidente que se habría desplomado 19 puntos y estaría en 40% en las mediciones realizados a inicios de julio. A Rafael Correa no le perdonarán el haber puesto en evidencia la forma se realizo el endeudamiento externo y sus renegociaciones; el crear una comisión para investigar los efectos de la política represiva del Gobierno del derechista Febres Cordero, (la primera victima fue la ALDHU, que debió salir de Ecuador a raíz del bombardeo al campamento de Raúl Reyes). Pero el fundamental ha sido dar por terminado este año el convenio con los Estados Unidos de América de la presencia de tropas en la Base de Manta a pretexto de combatir el narcotráfico; su salida deja sin aclarar las condiciones bajo las cuales barcos de pescadores artesanales fueron hundidos en el mar territorial ecuatoriano por la marina de los Estados Unidos. Tampoco se le perdonará que intente generar una política internacional independiente y soberana como la califica Rafael Correa; por ello, causa desconcierto que los leprosos de ayer (Partido Sociedad Patriótica del ex coronel Lucio Gutiérrez), ahora tengan incontables minutos y horas tanto en programas de radio como en televisión y espacios de gran formato en la prensa escrita, para hacer llamados a los militares para “defender el honor de patria y de las gloriosas fuerzas armadas”, ante el “autoritarismo”, “corrupción de la dictadura”, para derrocar al “narcogobierno”. Este diario y sistemático llamado a los cuarteles, tarde o temprano tendrá efecto; el gobierno esta advertido. La pregunta es cuando se producirá el golpe; todo indica que será para inicios del próximo año, cuando la popularidad y respaldo al presidente se haya desgastado tanto, que sus aliados lo hayan abandonado. Por Bruno Soria De Mesa |





