Titulares

¿Huelga General?, ¿Insurrección Armada?, ¿Vía Electoral?, ¿Una Combinación? Imprimir Correo electrónico
Miércoles 30 de Diciembre de 2009 09:53

PPS de México-Primera parte-

El PPS de México, igual que otras organizaciones que forman el Movimiento de Liberación Nacional, participó en el debate interno de esta organización de organizaciones en proceso de consolidarse, cuyo propósito fue el de construir una Agenda consensuada de Mediano Plazo, es decir, una Concepción Única de Estrategia y Táctica. Igual que lo hicieron los demás participantes, expresó sus opiniones con libertad y franqueza, escuchó las demás con atención y respeto fraternal, debatió, aclaró, contra argumentó y, entre todos, se llegó a consensos, que a partir de ese momento todos asumimos como una opinión propia. Compromiso y convicción que todos deberemos honrar.
¿En qué quedamos respecto de la Huelga General? Llegamos a la conclusión de que es un instrumento plenamente válido y de gran fuerza, de la lucha de clases y de la lucha popular en general.

La Huelga General quedó incluida, por tanto, en el arsenal que tendremos a la mano en nuestro accionar, en el combate por la liberación de México respecto del imperialismo y la pandilla, subordinada a éste, que se apoderó de la conducción de la vida pública de México en el último cuarto de siglo, a la que pertenece Felipe Calderón.

En la Agenda de lucha de mediano plazo del Movimiento de Liberación Nacional –que es por tanto, del PPS de México- se destaca la Movilización Popular como una forma idónea de lucha en las condiciones actuales de México, y en ella incluimos todas las formas de manifestación pública, como marchas, plantones, bloqueos y tomas de edificios. Y en este mismo rubro, también, la Huelga General, sobre la que, sin embargo, advertimos que es “un arma poderosa y delicada a la vez, por lo que exige prudencia en su convocatoria y decisión enérgica en su ejecución”, según quedó asentado en el Informe que la CEN rindió al Consejo Nacional del MLN. No sería sano ni útil para la lucha revolucionaria, por tanto, que estuviéramos convocando a la Huelga General una y otra vez, con ligereza –con su combativo leguaje habitual, Lenin, el genio de la Revolución, diría que “con infantilismo”- si no hemos preparado las condiciones para que tenga éxito. Una Huelga General, Política, se entiende, no es un paro ni una protesta común, más o menos grande, sino que, por lo menos, debe alcanzar el objetivo de derribar al gobierno nacional, u otro objetivo de magnitud semejante, aunque lo ideal será que desemboque de una vez en la toma del poder por la clase trabajadora o por un nuevo bloque social distinto al ahora dominante. Es decir, equivale a una insurrección general; o más bien dicho, es una insurrección popular general, no armada. La Huelga General ha desempeñado funciones decisivas, entre otras, en el caso de la Revolución de Octubre, y así también en la Revolución Cubana, ambas experiencias gloriosas. 

Por eso, de igual manera que no se juega con la revolución, tampoco se puede abusar de los llamados a la Huelga General, convirtiéndola en un simple slogan, en una frase condenada al desgaste, no se vale, de ahí la justeza de las ideas desarrolladas por el compañero José Santos Cervantes respecto de este tema, en un artículo reciente. La Huelga General debe ser capaz de paralizar la vida del país de manera total durante varios días o semanas, si hace falta. Exige un alto grado de articulación entre todos los componentes del bloque comprometido en la lucha; una disciplina a toda prueba; una gran cohesión; una firmeza inconmovible y un enorme poder de convocatoria.

El movimiento que lucha en nuestro país contra la pandilla de los neoliberales y entreguistas al imperialismo, que usurparon el poder, debe ser capaz, primero, de construir todo eso, que no tiene todavía en el grado necesario: articulación, disciplina, cohesión, firmeza, poder de convocatoria; por eso no ha llegado el momento de llamar a la Huelga General. Cuando llegue ese momento, cuando sea la hora de utilizar esa arma porque sea la idónea y existan las condiciones, si no se convocara a la Huelga General, se cometería un error irreparable.


-Segunda parte-


La vía armada tiene plena validez como forma de lucha popular desde los puntos de vista histórico, político y ético. Los pueblos tienen el derecho supremo de recurrir a ella cuando así lo consideren.

El pueblo de México desde hace varias generaciones ha empuñado las armas y de eso nos sentimos orgullosos. En 2010 conmemoramos dos efemérides gloriosas en cuyo epicentro estuvo la lucha armada: el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución de 1910. Las figuras más preclaras de nuestra historia han tomado parte en la lucha armada, como Hidalgo, Morelos, Juárez, Flores Magón, Villa y Zapata.

Los pueblos de América Latina y del mundo han utilizado la lucha armada, sin excepción.

Sólo las fuerzas más reaccionarias condenan la lucha armada popular por principio, porque de hecho condenan toda forma de lucha que vaya contra su dominación y la expoliación a que sujetan al pueblo. Por eso le oponen la tesis de la “conciliación de clases”, que equivale al llamado de los poderosos al pueblo a que “ponga la otra mejilla”, con sumisión.

Esto forma parte de las conclusiones a las que se llegó por consenso en el Movimiento de Liberación Nacional, organización de organizaciones que va hacia su consolidación, formada por más de 50 agrupaciones políticas y sociales, -entre ellas el PPS de México-, como resultado de su debate interno para construir una línea política común. Son posiciones que compartimos ahora y cada una de nuestras organizaciones se ha comprometido a honrar, al margen de sus opiniones iniciales.

Asimismo tenemos consenso sobre la validez del principio de que la Insurrección Armada popular no es una herramienta coyuntural de los procesos revolucionarios, sino una etapa culminante de la lucha del proletariado y los pueblos, y sólo se llega a ella cuando la clase dominante vuelve intransitables las demás vías, al cerrar los cauces democráticos y cancelar en los hechos las libertades. Igual que sucede con la Huelga General –tema  que traté en mi anterior colaboración bajo este título- tampoco sería sano ni útil que llamáramos a la Insurrección Armada una y otra vez, con ligereza.

Al analizar en concreto la situación de México hoy, llegamos a la valoración colectiva de que la burguesía títere del imperialismo ha ido cerrando las vías democráticas y suprimiendo el ejercicio de las libertades cada vez más, entre otras formas, al impedir que se escuche la voz y se conozcan las ideas de las fuerzas antineoliberales, antiimperialistas, populares y de la izquierda socialista, a través de la televisión y la radio, en tanto que los utiliza para engañar al público alevosamente, para que acepte sin análisis la visión falsificada de las cosas que les interesa difundir al imperialismo y la burguesía que le sirve; también, al mercantilizar la vida democrático-electoral y convertirla en monopolio de la clase social con gran riqueza acumulada y de políticos profesionales que entren a ese mercado, vendiendo sus servicios a los poderosos; al burlar el sufragio y la voluntad popular con toda clase de ardides; al restringir las manifestaciones públicas, las libertades de reunión y petición, y al reprimirlas con brutalidad; al criminalizar a los luchadores sociales con saña; al rodear de impunidad a los grandes capitalistas y a los funcionarios que delinquen; al violar de manera grotesca la autonomía sindical, como se ha hecho contra los electricistas, mineros y trabajadores de la educación, entre otros trabajadores. Éstas, entre muchas formas más.

Llegamos al criterio de que todo esto muestra que las tendencias de corte fascista de la clase dominante y los gobiernos que le sirven. De esta manera, la burguesía dominante, al ir cerrando las vías pacíficas de lucha, quiéralo o no, tiende a provocar que la Insurrección Armada estalle, al no dejar otro cauce para que discurra la fuerza incontenible del pueblo.

Asimismo, llegamos a la valoración de que, a pesar de esa conducta repudiable de la clase dominante, por hoy todavía existen las condiciones para librar la lucha no armada, por cauces institucionales y extra-institucionales, que el MLN enarbola, al tiempo que expresa su pleno respeto a los luchadores sociales que, con una valoración distinta, tomen otro camino.

Sin embargo, hay que reiterarlo con alto sentido de responsabilidad: igual que con la Revolución no se juega, tampoco se juega con la Huelga General, que tiene plena legitimidad y eficacia, ni se juega con la Insurrección Armada.


-Tercera parte-


Una conclusión del debate interno en el Movimiento de Liberación Nacional fue que, en las condiciones de México hoy, la estrategia de lucha idónea es una combinación de batalla de las ideas, movilización popular y lucha electoral y parlamentaria.

Aunque sobre la lucha electoral, el consenso final fue en el sentido de que está muy lejos de ser la panacea en las condiciones de hoy.

En la estrategia común, destaca en primer lugar la batalla de las ideas, que es un arma formidable, pues desenmascara al imperialismo y la burguesía que le sirve; es un instrumento idóneo para el desarrollo de la conciencia antiimperialista y la cultura revolucionaria en el pueblo; es un elemento básico para la maduración de las condiciones subjetivas para que la revolución de liberación nacional logre sus objetivos, y además de todo lo anterior, es parte medular de la educación política que el MLN debe impartir a sus miembros y a las masas populares, con el fin de multiplicar los luchadores revolucionarios pensantes de alto nivel, por todo eso es fundamental y el MLN debe privilegiarla.

La movilización popular es el segundo elemento de la combinación que se aprobó. Incluye todas las formas de manifestación pública: marchas, plantones, bloqueos, tomas de edificios y, llegado el momento, la huelga política general, que siendo un arma poderosa y sensible a la vez, “exige prudencia en su convocatoria y decisión enérgica en su ejecución”.

El tercer elemento de la combinación, la lucha electoral, tiene problemas que dificultan que en este momento pueda ser un arma eficaz para la lucha. La primera: de los partidos que pueden sostener candidaturas según las normas vigentes, no hay uno solo que represente los intereses populares. Y esas mismas normas impiden que el MLN u otra expresión popular pueda postular candidatos ni ahora ni en el 2012.

La segunda es que los partidos que se hacen llamar de izquierda y que propiamente son de centro izquierda, es difícil que acepten compromisos de orden avanzado, hacia nuestra liberación respecto del imperialismo, hacia una distribución menos injusta del producto del trabajo, y hacia una democracia de verdad, que responda a los intereses populares. “En las condiciones del actual sistema de partidos, el PRD –partido de centro-izquierda- es el más cercano a los ideales del MLN y a los intereses del bloque popular, pero no los hace suyos”, se valoró. Es cierto, respecto al neoliberalismo, sus críticas son más retóricas que programáticas. Éste y otros partidos, como el PT, son muy limitados en cuanto a lo que el pueblo puede esperar de ellos. Por eso se resolvió que “el MLN en ningún caso debe apoyar candidato ni partido alguno, o bloque de partidos, si no existe un convenio público programático de ese tipo.”

No obstante, el MLN no es sectario y debe intentar un compromiso de carácter programático. “El MLN no actuará con rigidez en la negociación, pero no cederá en los aspectos medulares que significan ruptura con el neoliberalismo”, se acordó; y también quedó claro que en ningún caso podemos correr el riesgo de apoyar a un gobierno privatizador, impulsor de “reformas estructurales”, neoliberal “moderado”, como suelen ser los de centroizquierda. Y acordamos que “sería una incongruencia peor todavía si el MLN apoyara a candidatos que pactaran con la derecha priísta con el pretexto que fuera, o más lamentable todavía, con candidatos que se aliaran con la ultraderecha panista”, como lo quieren hacer algunos sectores de esos partidos, en Oaxaca, por ejemplo.

Asimismo, convenimos en que sería inadmisible apoyar a esos partidos si no aceptan condiciones explícitas, puesto que con frecuencia hacen concesiones a los neoliberales. “Pero la derecha es neoliberal de línea dura, y lo es todavía más la ultraderecha, que además asume una actitud lacayuna frente al imperialismo, por eso nuestro deslinde con esas fuerzas debe ser claro y firme en todo momento. Incongruencias como las planteadas, jamás nos serían perdonadas históricamente.”


-Cuarta y última parte-


Los puntos medulares del programa que el Movimiento de Liberación Nacional demandará sean asumidos por el candidato y el partido o bloque de partidos, si se da la posibilidad de una alianza electoral, según el acuerdo consensuado entre todos las organizaciones que lo integran son:

1. Ni una “reforma estructural” más. Con ellas se despoja a la Nación de sus recursos y riquezas, y a los trabajadores de sus conquistas sociales y nivel de vida, para beneficiar a los capitalistas más poderosos.

2. Ni una privatización más, ni franca ni disfrazada. Impedir que se modifique la Constitución para privatizar las industrias eléctrica y petrolera; comprometerse a evitar que se siga dando la privatización de las mismas de manera encubierta, al margen de la Constitución, y revertir ese proceso; rescatarlas plenamente para el patrimonio nacional. Revertir los procesos de privatización que se han dado asimismo en el ámbito de la educación y la seguridad social.

3. Retomar la vía de las nacionalizaciones y recuperar así el patrimonio nacional, porque es la base de nuestro desarrollo con independencia. Es necesario avanzar más allá en la intervención del Estado en la economía y, al mismo tiempo, tomar medidas que garanticen que en lo sucesivo las empresas y ramas de la economía nacionalizadas estarán al servicio del desarrollo nacional con independencia y distribución equitativa del producto social y ya no del enriquecimiento privado. Esto exige nuevas formas de composición de las fuerzas que encabecen la dirección política del Estado, distintas de las que se han dado hasta hoy, con la representación del bloque popular en la toma de las decisiones estratégicas de gobierno.

4. El bloque popular aspira legítimamente a dirigir el Estado. Para 2012, sin embargo, podría apoyar, en alianza, a un candidato surgido de las filas de la centroizquierda, si la correlación de fuerzas así lo aconseja, a condición, además de las otras ya señaladas en este programa, de que no pretenda ejercer una presidencia al margen de dicho bloque, porque un Estado dirigido de manera unilateral por la burguesía en cualquiera de sus sectores, aun los que se dicen democráticos, republicanos, progresistas y hasta “de izquierda”, no podrían llevar adelante un Proyecto de Nación opuesto al neoliberalismo. Sus limitaciones clasistas lo impiden. El bloque popular considera indispensable que se tome en cuenta su participación en el examen de los problemas fundamentales y la toma de las decisiones estratégicas; es decir, este bloque, integrado por la clase trabajadora de la ciudad y del campo, manual e intelectual, los campesinos, estudiantes y demás sectores populares, debe tomar parte en la dirección del Estado.

5. Reducir el servicio de la deuda externa en términos significativos y destinar la diferencia a promover el desarrollo nacional.

6. Acabar con el robo a la Nación y al pueblo que significa el Fobaproa.

7. Garantizar a los pueblos y comunidades indígenas sus derechos y una vida digna y decorosa.

8. Garantizar la gratuidad de toda la educación pública, defenderla de la embestida de las fuerzas oscurantistas y exigir se respete y aplique en todos los niveles el artículo tercero constitucional.

9. Impedir se restrinjan derechos y conquistas de los trabajadores consagrados en el artículo 123 constitucional y en la Ley Federal del Trabajo.

10.Regresar el manejo de las pensiones al Seguro Social a fin de que sirvan para incrementarlas a todos los trabajadores. Garantizar la plena vigencia de la seguridad social con un carácter solidario, tal y como surgió de nuestra propia experiencia histórica.

11.Crear un sistema fiscal que grave más a los que más tienen.

12.El presupuesto debe estar orientado prioritariamente a la inversión productiva y al gasto social que cumpla con los preceptos constitucionales que garantizan los derechos sociales.

13. Modificar el artículo 27 constitucional para volver a la esencia, aunque no necesariamente al texto literal que tenía antes de las reformas salinistas, y establecer una política de apoyo al campo, a través de obras de infraestructura, créditos oportunos y baratos, asistencia técnica y subsidios que permitan elevar su productividad.

14.Avanzar hacia la autosuficiencia y soberanía alimentaria construidas a partir de nuevas formas de cooperación y de producción social en el campo, que posibiliten el desarrollo en gran escala de biotecnologías que no atenten contra la naturaleza, así como el apoyo en maquinaria y equipo, asesoría técnica, financiamiento, comercialización y adquisición de fertilizantes impulsando la agroecología. La actividad económica debe ajustarse con criterios de conservación y preservación del entorno ecológico y el medio.

15.Romper con la subordinación económica, política y militar de México respecto a Estados Unidos.

16.Romper la dependencia hacia los centros financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, y las instituciones internacionales como la OMC y la OCDE.

17.Derogar todos los tratados comerciales y militares que lesionan la soberanía como el TLCAN y el Plan Puebla Panamá. No al ALCA. Marcha atrás a la Iniciativa Mérida, la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, ASPAN y los proyectos de control judicial y militar estadounidenses.

18.Debe haber un compromiso explícito en cuanto a aplicar los principios que norman las relaciones exteriores de México, consagradas en la Constitución: el derecho de autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y la seguridad internacionales. Llevar las relaciones con Cuba a sus más altos niveles, como corresponde a la voluntad de ambos pueblos. Incorporar a México a la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de América, ALBA. Explorar y crear los mecanismos propicios para actuar de manera integral con el bloque de países hermanos que formaron la UNASUR y sus demás instituciones. Avanzar hacia una integración bolivariana de toda América Latina y el Caribe.

19. No a la criminalización de la lucha social.


Ciudad de México, diciembre 22 de 1009.

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

 

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