| La crisis, que la paguen los ricos |
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| Miércoles 11 de Marzo de 2009 07:59 |
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Ya es hora de que las y los trabajadores salgamos a la calle a defender nuestros intereses vitales y a combatir a quienes pretenden salvar sus riquezas, sus jugosas ganancias y sus privilegios, a cambio de nuestra miseria, desempleo y hambre en medio de la crisis creada por ellos. Para engañarnos, esas sanguijuelas capitalistas cuentan, como arma imprescindible, con un ejército de economistas y otros “expertos” y, sobre todo, con la tarifada Gran Prensa dirigida a hacernos creer la realidad virtual de una “crisis temporera” superable, según ellos, pero al costo de un “modesto sacrificio”, como siempre, asumido por nosotros los explotados y desposeídos. La receta es más que elocuente: más impuestos regresivos (a la gasolina, a los celulares, etc.), cesantía masiva en el sector público para acabar con el supuesto “gigantismo gubernamental”, más exenciones contributivas para estimular la actividad económica– ya lo que falta es que se les exima a sus corporaciones del pago de impuestos-, endeudamiento público para salvar la usurera banca y, en fin, todo un catálogo de lindezas recomendadas por el Comité Carrión, también conocido como Comité Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal (CAREF), y que el actual inquilino de La Fortuñeza aplicará sin contemplaciones, más temprano que tarde, cuando encuentre las condiciones óptimas para imponérnoslas. Las y los trabajadores no nos llamamos a engaño y sabemos que el anterior gobernador, el corrupto y antiobrero Aníbal Acevedo Vilá, tan servidor del gran capital como lo es hoy Luis Fortuño, no habría actuado de otra manera.
Con todo lo específico de la profunda crisis económica en nuestro estrecho ámbito colonial y las consecuencias para nuestra clase, es notable que sobre las y los asalariados la crisis del capital se manifiesta sobre coordenadas muy similares en todo el mundo: alzas continuas en los precios de los alimentos, pérdidas en el poder adquisitivo de los sueldos, alza sin control en el desempleo, trabajos precarios remunerados al salario mínimo legal, a jornada parcial y sin seguro de salud (plan médico), retroceso en las conquistas históricas laborales y sociales de la clase trabajadora, en fin, el desamparo más absoluto de millones de familias que sufren ingentes penurias económicas y sucumben ante la privación de toda esperanza. En el otro polo, los magnates y buitres carroñeros que se enriquecieron a manos llenas en época de bonanza de un “Estado neoliberal no interventor” -que repartía a diestra y siniestra rebajas cada vez mayores en los impuestos y subsidios fiscales de todo color y tamaño para “estimular la actividad económica ” - ahora en la crisis generada por su codicia sin límite, imploran por que ese mismo Estado no les desampare ante el embate furibundo de las “fuerzas libres del mercado”. Piden cacao, es decir, que el gobierno burgués, el gobierno hecho a su imagen y semejanza, se haga ahora intervencionista y les saque, a los capitalistas, las castañas del fuego gastando billonarias sumas de dinero público para ayudar a los mismos truhanes que provocaron la crisis. ¿Por qué tendríamos nosotros que pagar su crisis? En el campo de la traición, no faltan en todo el mundo los excelentemente remunerados Loles y Federico Torres de la vida. Como aquí, los cómplices burócratas sindicaleros se hacen eco del discurso del enemigo de clase, y eso porque objetivamente, como aristocracia obrera, hacen causa común con los explotadores, es decir, se reparten felizmente las migajas de la explotación del trabajo ajeno. Exhortan impúdicamente a las matrículas de sus sindicatos a aceptar dócilmente cualquier convenio colectivo bendecido por el patrono, lo mismo que las “inevitables” cesantías, las congelaciones y reducciones del salario y la entrega de sus derechos laborales con el argumento cobarde y falaz de “evitar el cierre de la fábrica o la migración de esa instalación productiva a otro país del mundo”, dejando a las y los trabajadores en una situación cada vez más vulnerable, sin un marco estructural de lucha y defensa de sus intereses. En todo el mundo las y los trabajadores se aprestan a tomar las calles y a enfrentarse a los gobiernos de los ricos – la huelga general exitosa de la heroica clase trabajadora en Guadalupe y Martinica marca el umbral de este momento proletario. En Puerto Rico, nuestra clase, con el impulso de nuevas instancias organizativas como el nuevo Frente Amplio de Solidaridad y Lucha, no puede ser excepción. Ese es el camino y, no otro: ¡Que la crisis la paguen los ricos! Fuente: Abayarde Rojo, vocero de Refudación Comunista Puerto Rico / RedGlobe |





